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Al borde del AtlánticoCasa de Cha, Oporto

De visita obligada por su continente, la arquitectura de Siza Vieira, y su contenido, la excelente cocina de Rui Paula.

Hay arquitectos que opinan que nos encontramos ante la primera y la mejor obra del arquitecto Alvaro Siza Vieira.

La historia de este edificio se remonta a 1958 cuando el arquitecto Fernando Tábora gana un concurso del ayuntamiento de Matosinhos para realizar un proyecto en la playa de Boa Nova, y lo deja prácticamente en manos de un discípulo suyo de 25 años que por lo que se vió después ya prometía a esa edad. Se trataba de construir un edificio para albergar un restaurante y un salón de té, Casa de Cha, al lado del mar. Tras varios años en funcionamiento, Casa de Cha queda abandonada a pesar de ser Monumento Nacional y finalmente el ayuntamiento de Matosinhos acomete su restauración de la mano de Alvaro Siza, que se ocupa de absolutamente todos los detalles y cede la concesión del restaurante al chef Rui Paula en octubre de 2014.

A la punta rocosa de Boa Nova se accede por una carretera casi recta al borde del Océano Atlántico y se aparca en una explanada en la parte baja que da acceso a unas escaleras sin barandilla que nos exigen atención y dan a la entrada del edificio donde de repente, estamos debajo de un alero, muy bajo, que nos cobija y a la izquierda tenemos la inmensidad del océano. Como el arquitecto aprovechó el desnivel rocoso siguiendo la topografía natural del sitio para la construcción del edificio, en la entrada divisamos unas escaleras que enmarcan más rocas y, según las mareas, agua y oleaje. A la izquierda de esa entrada-plataforma tenemos un hueco horizontal que nos deja ver no solo el mar sino también la línea del horizonte. Se trata de unas rocas difíciles, enormes, que quedan perfectamente encuadradas en las ventanas orgánicas del edificio y que reciben la olas con tal fuerza que a uno le pareciera que llegan desde Nueva York. Al bajar un tramo de escaleras, con cuidado, ya que la atención está imantada en la vista de enfrente, nos encontramos en un pequeño espacio refugio que es el bar, con la barra que da una sensación de lugar acogedor y donde apetece hacer una parada y respirar.

Se trata de una arquitectura donde prima la naturaleza, que saca provecho del clima y de los cambios que produce en el paisaje sin enfrentarlos. Alvaro Siza se inspiraba en su tocayo Alvar Aalto y en algunos arquitectos italianos y brasileños que empezaban a investigar y a huir del racionalismo puro europeo de posguerra. La utilización de la madera de afiselia africana, los machihembrados desiguales de las mismas, como se producen las cosas en la naturaleza. Una ventana no es un simple hueco, es un medio para que tengamos no solo la luz y el paisaje cambiante sino para imantar la mirada, por esa razón en las paredes nada te distrae, las paredes son y están blancas, inmaculadas.

En el comedor propiamente dicho, seguimos frente al mar, y lo rodea una terraza que en verano queda abierta y ya la sensación de estar en contacto con el mar es inmensa. El lujo del detalle no se acaba aquí, los bancos de madera, los sillones de cuero, las lamparitas también del arquitecto, que nos recuerdan a las de los arquitectos Milá y Moragas, también de la misma época, la vajilla blanca con hilo plateada de Vista Alegre, los cubiertos de plata de la platería de Oporto Topazio.

El Chef Rui Paula parece que ha encajado perfectamente en la renovación del proyecto y en esos lujos de esa sofisticada sencillez. Nos obsequian con varios “amuse bouche” originales y sabrosos y con una entrada de foiegras y pera, seguida de una caldeirada de rodaballo, mejillón y bogavante todo minúsculo y fresquísimo. A continuación una ternerita con boniato y un plato de degustación de postres inspirados en los dulces tradicionales, pero reinterpretados con toques de levedad que los hacen más actuales. Todo ello regado con excelentes vinos tintos, blancos y oportos del valle del Duero, bien decantados, como no podría ser de otra manera.

Para los amantes de esta joya arquitectónica, les informamos que A casa da Arquitectura organiza visitas periódicamente, guiadas por un arquitecto.

Al salir comentamos que esta casa sólo tiene un defecto: carecer de una habitación para quedarnos a dormir. Imprescindible incluir Casa de Cha en una visita a Oporto.

5 respuestas a Casa de Cha, Oporto

  1. Beatriz dijo:

    No puede estar mejor descrito tanto el exterior, el acceso como el interior, nos llena de sensaciones y de ganas de salir corriendo a disfrutar de un lugar tan espectacular

  2. Ignacio dijo:

    Está claro que, en mi próximo viaje a Oporto, no pienso volver a perdérmelo ¡qué lujo de sitio y qué maravillosa descripción! Enhorabuena.

  3. María dijo:

    qué maravilla de propuesta y descripción; nos parece estar oliendo el Atlántico mientras lo leemos.
    Visita obligada desde ya.

  4. Mónica Vergés dijo:

    Gracias, qué lugar más hermoso!!!!! Ojala pueda conocerlo muy pronto.

  5. Axel dijo:

    Van a llenar Lisboa y Oporto de turistas, que ya están saturados, como Barcelona? Dicho eso, esa construcción es excelente.

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