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Bares y lugares

Juanjo López recupera los bocadillos de calidad. El porrón canalla, en Madrid

Buen pan, las mejores conservas y jamón, unido a un respeto por la tradición y tenemos la fórmula para ser felices.

Un buen bocata, ni más ni menos. Parece fácil, pero a las pocas pruebas nos remitimos para afirmar que encontrar uno delicioso es casi imposible. El nuevo proyecto de Juanjo López, de La Tasquita de Enfrente, rinde homenaje a esta maravillosa y popular receta. Su nombre es El porrón canalla y no se suele beber en vaso. 

El pan, del bueno. Las conservas y el jamón, de los mejores. Y añádase una sentido respeto hacia los bocatas de siempre para visitar El porrón canalla y convertirlo, desde ya, en parada obligatoria. Lo es para los que suspiramos (incluida la firmante) por esa joya de la cocina patria llamada pepito de ternera o un bocadillo de calamares, que no sea únicamente pan (y además, malo).

La lista es más amplia, claro. De tortilla francesa con pimiento verde y salsa canalla, de carrillera con huevo duro, de mejillones con patatas o de sardina con cebolla, procedentes de los mares de Frinsa. Y cómo no, un buen bocata de jamón ibérico Gran Reserva Arturo Sánchez. ¿Y quién no recuerda los bocadillos de chocolate de la infancia? La merienda de una y mil tardes de entonces se presenta aquí con sal y aceite. Y la fórmula no podía ser más deliciosa.

No se adivinan mezclas estrambóticas. Tampoco listas infinitas de ingredientes imposibles y salsas que lo tapan todo, o casi todo. Los bocadillos de El porrón canalla son una vuelta de tuerca a las recetas clásicas, a ésas que, como decimos, tan poco se han mimado en las barras para disgusto de quienes encuentran pocos placeres que superen al de un buen bocata.

Y para beber, porrón, cómo no. De vino, de cerveza (con y sin alcohol) o de tinto de verano. Pero que no se asuste quien tema las manchas dada la poca pericia con el porrón, siempre se puede pedir un vaso. Eso sí, después de haberlo intentado.

En cuanto al local, se encuentra en la calle en la que Juanjo López se siente como en casa, en Ballesta, por supuesto. Está apenas a unos portales de distancia de su templo gastronómico, La Tasquita de Enfrente, y el diseño es obra de Gabriel Corchero Studio en colaboración con Curro Rubira, director creativo digital.

Para tomar o para llevar, quien desee un bocadillo como los de antes, que se deje caer por este nuevo local madrileño. Se reconciliará con el mundo y regresará.

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