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Bares y lugares

En la barra de un hotel (de Madrid)

Nos citamos en seis barras que están en seis hoteles excepcionales de Madrid.

Sofisticadas y con mucho magnetismo. Hay quien siente debilidad por las barras de hotel, y nosotros lo confesamos: pertenecemos a dicha categoría. Será porque la clientela nunca es fiel, porque siempre se marcha para continuar el viaje. Aunque no siempre es así y hay quien a la hora de tomar un trago, se acerca a su hotel favorito aunque viva en dicha ciudad y no se hospede en él.

Resultan literarias y también tienen un punto cinematográfico. En cualquier momento, parece que algo puede suceder: el cierre de un negocio importante, el encuentro entre dos amantes –que quizá reservaron una habitación en la que pasar tan solo unas horas- o el desenlace de una trama de espías. Sea lo que sea, nos gustan (y mucho), por eso elegimos las barras más exquisitas de los hoteles más elegantes de Madrid.

La llegada a Madrid del barman Javier de las Muelas y de su equipo al Gran Meliá Fénix hace cuatro años, supuso una grandísima noticia para los amantes de la coctelería. El Dry Martini by Javier de las Muelas es un espacio muy elegante pero abierto a todos aquellos que quieren disfrutar de una exquisita copa. Bordan los clásicos y siempre muestran nuevas ‘invenciones’. Ahora, sorprenden con una delicada colección para Navidad y en tan sólo unas semanas, en enero, verán la luz los Signature Excentrics Cocktails, con una presentación muy atrevida. Eso sí, siempre se puede optar por el Dry Martini y comprobar que el contador de la pared ha sumado uno más. Ah, y no está de más echar un vistazo a su carta gastronómica.

Manuel Cáceres, responsable del Magnun Bar, en el cinco estrellas Hotel Villa Magna, ha buscado y hallado asimismo inspiración en las celebraciones navideñas. El resultado son tres nuevos cócteles. Tomarlos puede ser una razón como otra cualquiera para decidir visitar esta barra y quedarse un buen rato. Si alguien padece alguna alteración (en el ánimo o en el cuerpo) con todo aquello relacionado con estas fiestas, siempre puede optar por un trago, digamos, más común pero no menos rico: véase un gin tonic, un whisky u otra referencia. La cuestión es descubrir o redescubrir esta barra en estos días y en los que están por llegar.

El Bar del Palace fue uno de los bares ingleses más reputados de la capital. Sigue siéndolo, por supuesto, pero además se ha convertido en museo. De hecho, ha cambiado su nombre: 1912 Museo Bar, que hace referencia al año de su construcción. Cada tarde hay música en vivo y además de tomar un cóctel o un destilado de primera, se puede conocer el legado histórico del establecimiento admirando una veintena de fotografías allí reunidas. Y junto a las instantáneas, hay objetos singulares y que son la prueba de tantas y tantas anécdotas. Por ejemplo, la carta que Lorca y Dalí escribieron y dibujaron en una servilleta y en la que pedían dinero a un amigo porque el suyo se lo habían gastado, junto a Buñuel, en el Bar del Palace. ¡Ay, esas barras cargadas de historia! ¡Ay, si los camareros olvidaran la discreción y hablaran por sus boquitas!

En el interior del Hotel Ritz by Belmond acaba de inaugurarse el primer Krug Bar, y nosotros lo hemos conocido. Solo así confirmamos que, efectivamente, el prestigioso hotel es el marco perfecto para degustar este champagne excepcional. Así lo creyeron tiempo atrás Margareth Henríquez, Presidenta de Krug, y Christian Tavelli, Manager del Hotel Ritz Madrid, precisamente mientras compartían una copa. Lo imaginaron y el proyecto ya es una realidad. Se cuidan los detalles y se estimula la experiencia de un champagne rico, fresco y potente. Es así porque se mima la selección de las uvas, pasando por el nacimiento del vino en pequeñas barricas de roble, y también el complejo proceso de la mezcla seguido por largos años de maduración en las bodegas.

A Diego Cabrera se le puede encontrar en Platea y también en el renovado Hotel NH Eurobuilding, en Domo, acompañando la exquisita oferta de Paco Roncero. Desde que saliera de Le Cabrera y creara su propia empresa, Twist de naranja, el argentino vive un momento de máxima creatividad y la explota en barras tan interesantes como la de este cuatro estrellas de la calle Padre Damián. Allí se disfruta, cómo no, de la factura impecable que caracteriza cada una de sus mezclas. Y la clientela que le sigue allá donde él va, ya suspira por su última propuesta: la gastrojoyería. No diremos más porque lo mejor es descubrirlo en primera persona.

Por si alguien todavía no lo sabe, diremos que el Hotel Santo Mauro, en la tranquila calle Zurbano, también oculta un coqueto espacio consagrado al ocio, diurno y nocturno. Porque no olvidemos que los negocios con frecuencia llegan a mejor puerto cuando hay un combinado de por medio. Ideado por Lorenzo Castillo, denota un aire muy masculino ya que evoca los clubes de caballeros neoyorquinos. Aunque no se trata de la única zona en la que tomar una copa y picar algo de la carta, los espectaculares salones Chino y Rojo también permiten este pequeño gran lujo.

Esto en Madrid porque en Barcelona también somos asiduos a un buen puñado de barras de hotel. Muy pronto… más detalles.

Una respuesta a En la barra de un hotel (de Madrid)

  1. Silvia dijo:

    Me encantan los cócteles de Diego Cabrera

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