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Bares y lugares

Tras el éxito del Bar Galleta, en Malasaña.La dulce historia de El Perro y la Galleta

Nuevo punto de encuentro de tintes british y con cocina internacional.

Un local de grandes ventanales preside la entrada de Claudio Coello desde Alcalá. Te paras, casi sin pensarlo. Porque es bonito, porque invita, porque está lleno de gente. Buscas un nombre. El Perro y la Galleta.

Si conoces el Bar Galleta del barrio de Malasaña, puede que este nuevo local no te parezca tan nuevo. Y no estarás equivocado porque comparten dueños. Hermanos y diferentes, detalles como la madera, los bancos llenos de cojines de colores tierra, la piedra vista o los ventanales despiertan un paralelismo que continúa en carta. Y es que el éxito del Bar Galleta estaba reclamando a voces una segunda sucursal desde hace tiempo. Y aquí está.

El Perro y la Galleta mantiene filosofía pero se sofistica con vistas al Retiro y multiplica capacidad. La sala de la entrada está cálidamente bañada por luz natural e invita a pasar las horas con un buen libro; un segundo espacio, más recogido e interior, se extiende entre alacenas donde reposan vajillas, lámparas y colecciones de cajas de lata; al fondo, un celoso secreto, el de una barra con vistas a la cocina en la que disfrutar del plato y del ambiente reservado.

Toda la escena tiene un gusto de estilo british en el que los cuadros, espejos, bastones, radios y cámaras de fotografía antiguas dan vida a paredes y estanterías. Y donde no faltan los perros, representados en diferentes personajes.

Tampoco faltan las galletas, presentes en todos los postres que ofrece este espacio. Claro que no cualquier galleta. La de siempre, la de las meriendas, la que estaba en todas las mesas de desayuno, la de nombre propio: María. ¿El motivo? Tras el Bar Galleta y El Perro y la Galleta se encuentra un descendiente de tan mítica casa, Carlos Moreno Fontaneda, y a ella va este homenaje en forma de local de moda.

Un local que está hasta la bandera, que da meriendas, que cuando cae el sol se viste de una atmósfera especialmente agradable, que tiene horario ininterrumpido y que de noche deja de lado la cocina para ser punto de encuentro de primera copa. Pero hablemos de cocina, antes de dejarla de lado.

La propuesta de El Perro y la Galleta mantiene la línea internacional de su predecesor, del que ha incorporado algunos éxitos como las berenjenas rebozadas en galleta con parmesano y pomodoro, los chipirones con arroz negro o el tartar de atún con aguacate, mango, jengibre y sésamo.

La carta está trazada para que cualquiera encuentre recursos a sus gustos; desde una ensaladilla rusa con carpaccio de gambón y bacalao a unos ravioli de gallina y champiñón con parmetier de papa y chips de remolacha o steak tartar de buey con sorbetes de parmesano y mostaza.

Como antesala, un apartado de bien resueltos entrantes como el fresco tiradito de pez mantequilla con ají amarillo o unas ricas croquetas de pato, chipirón y bacalao. El apartado dulce, como anticipábamos, tiene a la galleta por protagonista, con la que rematamos comida y recomendación a base de tarta de “mamá” de galleta y chocolate, una deliciosa creme brule o el strudel de manzana y romero con helado de galleta.

Una respuesta a La dulce historia de El Perro y la Galleta

  1. gabriela dijo:

    Ya lo apunté para mi próximo viaje. ¡Gracias, Hedonista!

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