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“¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!”. Mario Benedetti

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Bares y lugares

Ottolenghi

Hay quien hace 1.717 kilómetros para comer una magdalena porque le gusta descubrir lugares para desayunar en Londres. Sr Confite lo cuenta.

¿Es razonable hacer 1.717km para comer una “magdalena”?, ¿merece la pena ir hasta Londres para disfrutar de un desayuno? Seguramente la respuesta a estas dos preguntas sea evidente: no. Pero la cosa se complica si uno tiene la ocasión de disfrutar de un desayuno en Ottolenghi, en pleno Notting Hill.

Todos conocemos en nuestra ciudad una pastelería donde hacen los mejores croissants, una cafetería con un café excepcional, o ese bar con una terracita inmejorable. Así, la respuesta lógica a nuestras preguntas es, evidentemente, no. Pero a veces (y tú lo sabes) uno debe dejar a un lado lo lógico y lo evidente cuando el placer está por medio. Si uno tiene la ocasión de disfrutar de un desayuno en Ottolenghi, una pequeña tienda de productos artesanos de calidad que propone experiencias gastronómicas en el número 63 de Ledbury Road, en pleno barrio de Notting Hill, en Londres, la decisión está más que justificada.

El concepto en Ottolenghi es sencillo: productos gourmet elaborados y pastelería de altísima calidad recién hecha, una presentación inmejorable y un saloncito con una sola mesa de 10 plazas donde disfrutar perfectamente atendido. Desde que uno ve el escaparate de la tienda hasta que se sienta a disfrutar de su desayuno (o segundo desayuno), no tiene ninguna duda de la exclusividad del plan: high level (nivelón). El peor momento es el de elegir en el mostrador; todo es apetecible: cupcakes, bizcochos, almendrados…. Al final me decanté por un muffin de zanahoria, manzana y almendra que todavía no he olvidado; hay que reconocer que en esto los ingleses son únicos. Es importante dejarse llevar por el ritmo pausado, disfrutar de cada momento, leer el periódico tranquilamente y sentir esa exclusividad que debe sentir ‘inglés de bien’ por un rato.

El plan se completa y roza la perfección si, después del desayuno, uno recorre el barrio y disfruta de esas calles llenas de magnolias, prunos y almendros, y pierde (o aprovecha) toda la mañana de un domingo en el mercadillo de Portobello.
Desde luego no es barato. Si cerca de casa existiera algo así más de un domingo yo me dejaría caer por allí. Mientras tanto, no descarto reincidir en la locura y cambiar la respuesta evidente a nuestras dos primeras preguntas. Quizá no sea razonable, pero desde luego merece la pena, y un buen hedonista debe saber distinguir estos dos conceptos.

2 respuestas a Ottolenghi

  1. Pablo P dijo:

    Para mí un desayuno ‘nivelón’ incluye necesariamente un pincho de tortilla, de tortilla de esa de la buena. Pero hay que reconocer que los ingleses son especialistas en lo suyo.

  2. José María dijo:

    Hola, la verdad es que después de disfrutar leyendo este articulo me apetece sorprender a mi mujer, adicta a estos templos del placer, un fin de semana. Podríais aconsejarme un buen hotel…con encanto en Nothing Hills? Gracias

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