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En la despensa

Dos vinos blancosDoble brindis por la primavera

Durante algún tiempo, los vinos blancos jugaron en otra liga. Hoy, son tan interesantes como los tintos. Ésta es nuestra elección para brindar por el cambio de estación.

En unas horas, será primavera. Aunque esos primeros días de la nueva estación no suelen estar acompañados de temperaturas suaves, lo cierto es que muchos árboles llevan días en flor, las tardes son más largas. Pronto, pensaremos en cambiar nuestro armario, dejar que el sol acaricie nuestra piel y, cómo no, en compartir aperitivos y citas ante una buena mesa. Para esos encuentros primaverales, sugerimos dos vinos blancos. 

El Pazo de San Mauro se encuentra en la Parroquia de San Pablo de Porto y fue construido en 1591. Es, por tanto, una de las bodegas europeas con más historia. Situado en el Condado de Tea, cuenta con viñedo propio, formando un anfiteatro natural que desciende hasta la orilla del río Miño.

La finca, de 30 hectáreas, está situada en un lugar privilegiado para el cultivo de la vid por las condiciones del suelo, el microclima, su orientación al mediodía y el abrigo del norte. En este privilegiado lugar, elaboran un monovarietal de albariño a partir de uvas de producción muy restringida. La vendimia se realiza a mano, la edad de las cepas varía entre 16 y 41 años y los suelos del viñedo son geológicamente antiguos, graníticos y de textura arenosa.

Hablamos de un vino de alta expresión, con florales intensos y gran potencia aromática. Resulta perfecto para ser disfrutado a cualquier hora, para acompañar el aperitivo, platos de pescado y marisco, así como sushi, arroz… Sin duda, toda una delicia. Además, su imagen ha sido renovada.

Desde Navarra, Príncipe de Viana edición blanca 2015. Mitad sauvignon blanc, mitad chardonnay. Esta nueva etiqueta presenta un atractivo y brillante color amarillo verdoso. En cuanto a sus aromas, se aprecian frescas notas de frutos cítricos como pomelo y lima, ensamblados con notas de boj, piña y albaricoque.

En boca destaca por su frescura. Además, posee un gran cuerpo y volumen que, unido a su equilibrada acidez, hacen de él un vino de largo retrogusto, vivo, fresco y seductor.

Tenemos claro que cada uno dicta sus normas, usos y costumbres; mucho más cuando se trata de disfrutar de un vino, que es puro deleite. Entonces no existen reglas. A nosotros, la llegada de la primavera, nos ha inspirado esta doble selección, digamos, en blanco. Pronto, volvemos la mirada a los tintos o rosados.

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