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En la despensa

La clave son los matices. Aceites Azada

De oliva virgen con especias y frutas, entre otros ingredientes, así como de frutos secos.

Azada es una firma especializada en aceite, de oliva y de frutos secos, cuyo nombre rinde homenaje a la herramienta de trabajo. 

Es así porque, como recuerda uno de sus creadores, Kevin F. Russell, en los años 70 su padre compró una pequeña finca abandonada en la población de Tivissa, Tarragona. Su sueño era poner en marcha una práctica que se estaba perdiendo: el cultivo tradicional.

La finca tenía una pequeña caseta, avellanos y almendros, que llevaban años sin ser cuidados. Al principio, se labraba únicamente con una azada, pero pasó el tiempo y con el esfuerzo invertido, el terreno se transformó en más de 20 hectáreas con varios avellanos, cerezos, olivos y una pequeña viña. Él vivió de cerca todo el ajetreo del campo, e incluso, colaboraba y se ganaba algún dinero extra vendiendo los frutos a la cooperativa del pueblo.

Y así, esos y otros recuerdos de infancia le llevaron en 2009 a fundar, junto a Josep María Mallafré, esta empresa especializada en buen aceite. Atrás dejaba otro trabajo bien distinto, el de consultor en branding dentro de una multinacional.

Azada presenta 17 aceites de oliva virgen extra, aromatizados y de frutos secos. Uno de los principales valores de la marca es el producto de origen español, dada su excelencia y como forma de proteger el patrimonio. Así, la albahaca es recogida en Murcia, como los limones y tomates. La naranja procede de Valencia; de Tarragona son el tomillo y las avellanas; Aragón brinda las nueces y Castilla La Mancha, el ajo y los pistachos.

En cuanto al sistema de producción de los aromatizados, el sistema es único en España, según apunta su impulsor. “Molturamos los ingredientes naturales junto con las aceitunas de tal forma que queda impregnado el sabor en el aceite. Normalmente se utilizan aromas, o incluso, se vierten los ingredientes dentro de la botella para infusionar el aceite pero esto lo oxida y lo convierte en rancio”, explica.

En relación a los aceites de frutos secos, se obtienen tostando los frutos y prensándolos inmediatamente después en frío. El de almendras es delicado, el de pistachos y cacahuetes, exquisitos. Pero se trata, sin duda, de una cuestión de gustos.

No contienen aromas artificiales ni aditivos. 17 son muchos sabores, todos apetecibles y perfectos para añadir un toque diferente a platos de verdura, ensaladas, cremas o pastas. Y también, carnes, pescados, e incluso, postres, como muestra el aceite de naranja.

Es interesante probarlos antes de utilizarlos solos o sobre un poquito de pan y así darse cuenta de que no se precisa una gran cantidad. Y es que son realmente potentes. Lo son en sabor y aroma, por tanto, apenas es suficiente con unas gotas.

Reservar un espacio en la cocina a los aceites Azada permite jugar con las posibilidades de nuevos sabores, y transformar fácilmente, los platos más sencillos en sorprendentes. Es cuestión de un delicado toque y de elegir la variedad adecuada.

Entre los más especiales, por lo que tienen de diferentes, se encuentran el aromatizado con café o jengibre. Su creador, Kevin, elige los aceites de oliva y albahaca, y limón, así como el de almendra y de pistacho.

Ah, y conviene no pasar por alto, además, las vinagretas: de albahaca, limón y la clásica, las tres a partir de vinagre balsámico.

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