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Etiquetas singulares.Bodegas Rioja Vega y sus clásicos

Fundada en 1882, es una de las bodegas más antiguas de la Denominación de Origen Rioja.

A algunos llamará la atención que el nombre de estas bodegas recoja la palabra Rioja. Es así porque fueron fundadas en 1882, es decir, que sus orígenes son anteriores a la creación de la Denominación de Origen. Más allá de estos términos, lo cierto es que Bodegas Rioja Vega es un buen ejemplo de autenticidad y tradición. 

Entonces, hace tanto tiempo, su fundador, Felipe Ugalde, estuvo cerca de aquellos franceses que revolucionaron el sector y  consiguió transmitir todo lo aprendido a sus herederos. En la actualidad, al conocimiento y a la experiencia, que no son casuales ni pequeños, se suman los avances en tecnología.

Localizada en la localidad navarra de Viana, justo en la frontera con La Rioja y a unos kilómetros de distancia de su capital, Logroño, esta bodega propone una gama clásica para ser disfrutada en momentos de calma. Quizá a alguien le suene extraña esta recomendación, pero los vinos también precisan, piden y necesitan el momento adecuado. Los hay fáciles y frescos; otros resultan serios, con cuerpo y que piden ser acompañados de una actitud determinada o de un buen plato de comida. Los de Vega Rioja hay algo que piden: quietud.

Se trata de tres tintos: un Crianza, un Reserva y un Gran Reserva, que han conseguido múltiples reconocimientos. Otros como Rioja Vega GyG es definido, por sus creadores, como “un capricho y una sorprendente apuesta de las uvas garnacha y graciano”. En cuanto al denominado 9 Barricas, es una apuesta por una edición limitada de gran calidad. Y no faltan, además, el blanco y el rosado elaborados con tempranillo.

Detrás de estas etiquetas existe un claro objetivo: conservar en la bodega, en la sala de barricas y jaulones, como antaño, la tipicidad del sabor que consiguen las uvas en los viñedos y trasladarlo a la copa. Y es que, ante todo, respetan las uvas, sus mayores joyas, apuestan por una elaboración sencilla y creen en la evolución de los vinos. Ellos ganan con el tiempo, se alían con él para mostrar su mejor cara.

La tierra, el origen de los vinos que llegan a la mesa y que son testigo de gratos momentos compartidos, en Rioja Vega se traduce en setenta hectáreas de tempranillo, garnacha y graciano. El suelo es arcillo-calcáreo pobre en materia orgánica, nutrientes y sales minerales. En cambio, se encuentran cantos rodados, restos de aluvión y grava que proporcionan un drenaje y una retención hídrica perfecta. El subsuelo, de roca agrietada,  obliga a la vid a buscar aportes complementarios que favorecen el equilibrio de los componentes del fruto.

Y el clima, que importa y  mucho, es atlántico con matices de continental singularizado por su régimen de vientos. Los inviernos no son muy fríos y los veranos, suaves.

En la producción de Rioja Vega  prima la alta densidad buscando un mayor número de uvas más pequeñas y el control total del proceso vegetativo mediante sistemas TICS de información y gestión.

Y claro, después de tanto tiempo vivido entre viñedos y de tantas botellas de buen vino descorchadas, en relación a Bodegas Rioja Vega se puede afirmar, sin temer equivocarse, aquello de: “Solo los clásicos pueden ser verdaderamente modernos”.

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