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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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En la despensa

La Catedral de Navarra

Son conservas de primerísima calidad. Envasadas, aún tratándose de humildes frutos vegetales, con mucho diseño.

De temporada, fresca y poco intervenida. Naturalmente. Así es aconsejable tomar verdura. En cada momento del año, la que toca. Con cocciones cortas y elaboraciones sencillas para disfrutar de todo su sabor y propiedades nutritivas. Pero, con frecuencia, no se tiene tiempo para adquirirlas en un buen puesto ni cocinarlas. Cuando así sea: La Catedral de Navarra es una exquisita opción.

Son conservas de primerísima calidad. Envasadas, aún tratándose de humildes frutos vegetales, con mucho diseño. Tanto que todavía apetece más tomarlas. La selección es amplia. Hoy, tomamos espárragos, pimientos del piquillo y habitas.

Los primeros dejaron de ser frescos en junio, concluida la primavera, pero esta empresa navarra los envasó en el momento idóneo. Su cosecha es siempre manual y nocturna. Es así con el objetivo de que la luz no merme la blancura. También se protegen del sol durante su traslado a la fábrica, donde se escaldan, se calibran, se pelan, se envasan y se esterilizan. Casi nada, y eso que parece sencillo.

De color rojo intenso, pequeño tamaño y sabor dulce, los pimientos del piquillo D.O. Lodosa se obtienen mediante un proceso manual, de gran laboriosidad. Tras una primera selección durante la recolección, se asan a llama directa y se pelan sin entrar en contacto con agua en ningún momento. Solo así se mantiene intacto ese particular gusto de recién salido del fuego.

Pequeñitas, delicadas, las habitas baby se recolectan siempre en su punto exacto de ternura y tamaño, seleccionando a mano las más tiernas. Y su conservación se realiza en un aceite de oliva suave, para no restarles protagonismo. Ellas hablan por si solas.

Porque todo lo que llega de la mano de La Catedral de Navarra (firma incluida en el sello de calidad Elite Gourmet) no necesita ni tan siquiera aceite. Aunque si se añade, y unas escamas de sal, el placer es, claramente, supremo.

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