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En la despensa

En la provincia de Burgos, muy cerca de las ruinas de la ciudad romanaA la sombra de Clunia Sulpicia, buen vino

Bodegas Clunia y sus tres etiquetas, fruto de una tierra árida, dura por su estructura, altura y clima.

El terruño en el que se levantan Bodegas Clunia es conocido como ‘la virtud de lo extremo’. La altitud y latitud así lo hacen, y definen las características de la uva. De esa tierra, trabajada por el hombre, son tres vinos que forman parte ya de nuestra particular bodega.

Es un paraje singular, en Burgos, en el que la vista se pierde ante las extensiones de campos y se detiene ante algún corzo que corre. Las águilas sobrevuelan y el silencio es determinante. Las viñas están plantadas a unos mil metros de altura, en la Meseta, no lejos de las ruinas de la ciudad romana de Clunia Sulpicia, en Coruña del Conde. En estas tierras altas, pedregosas y ariscas hace siglos que grandes civilizaciones encontraron un lugar donde asentarse y crecer.

Precisamente, el proyecto de Clunia, que vio la luz a finales de los años 90, surgió del deseo de elaborar unos vinos con la virtuosidad de lo extremo, sin añadidos. Con la esencia de una tierra con siglos de experiencia, árida, dura por su estructura, por su altura así como por el clima.

Los viñedos se encuentran a entre 900 y 1.100 metros de altura. En la actualidad, se cultivan dos variedades de uva. Syrah, en un terroir de 3 hectáreas, y Tempranillo, en una superficie de 10 hectáreas. Son suelos muy pobres con cantos rodados que proporcionan un drenaje óptimo y limitan notablemente su producción.

El clima durante el período de maduración cuenta con una gran amplitud térmica, con días muy soleados y calurosos, pero con noches muy frescas. Esto otorga una especial concentración aromática, con vinos de gran estructura, cuerpo y taninos muy maduros. Además son carnosos y golosos; reflejan la tipicidad y autenticidad de la zona.

Hoy como ayer, los viñedos “El Gerbal” y “La Encina” son vendimiados en pequeñas cestas. A continuación, toda la uva es procesada a través de una doble selección de racimos y granos. La fermentación alcohólica se realiza en depósitos pequeños de acero inoxidable y la fermentación maloláctica tiene lugar en barricas en una sala especial de loza radiante. Para la crianza se utilizan sólo barricas de roble francés con un estricto control de temperatura y humedad.

Clunia Tempranillo destaca por los aromas de frutos rojos -grosellas y cereza picota-, además de ciruelas y cassis. La crianza en barrica aporta complejos aromas, perfectamente ensamblados, como la vainilla, el cacao y frescas notas balsámicas. En un vino redondo, equilibrado, armónico y persistente.

La complejidad aromática de Clunia Syrah brinda notas de fruta negra, confitura de mora y ciruela roja. Combinan a la perfección con la aportación de la crianza en forma de vainilla, destellos de hoja de tabaco, toffee, toques balsámicos y sorprendentes matices florales. Sin olvidar, recuerdos de pimienta negra y cacao.

Su paso por el paladar es fiel reflejo de lo experimentado en nariz. La intensidad de la fruta, unida a los dulces taninos hacen de él un vino agradable, elegante, suave, armónico y con persistente retrogusto.

Finca El Rincón de Clunia es ideal para ocasiones únicas. Con aromas de frutos rojos y negros, como las grosellas, nectarinas, moras y cassis, perfectamente conjuntados con matices especiados, a cacao, finos tostados, crema y canela.

El paso por boca resulta cálido y pone de manifiesto la intensidad de la fruta. Su gran concentración y finura, unido a sus taninos dulces, hacen que su final sea largo, amable. Es una referencia compleja y elegante.

A la sombra de Clunia Sulpicia, buen vino.

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