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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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En la despensa

Las ginebras que nos gustan (1)

Icónicas y clásicas; británicas y elegantes; fragantes y originales; exóticas y novísimas. Difícil elegir.

La lista de ginebras es interminable. Tanto que pretender probarlas todas es imposible (y un ejercicio de alto riesgo). Resulta absurdo perderse entre referencias cuando se tiene una selección, más o menos manejable, de favoritas. Y pasa que el nombre de una de ellas es el que se repite al llegar a la barra. Nos gustan especialmente ocho. Se trata de propuestas firmes en el mercado o que acaban de llegar, pero todas son el ingrediente estrella de un buen trago. Éstas son las cuatro primeras.

Jinzu es británica pero con un twist japonés. Diseñada por la bartender Dee Davies, incorpora sake, concretamente el Junmai, considerado como uno de los mejores y que aporta suavidad. La joven se inspiró en el aroma de la flor de cerezo y en las notas cítricas y ácidas del yuzu, e incorporó dichos botánicos a la fórmula. A ellos se suman cilantro, angélica y bayas de enebro recogidas en la Toscana.

The London Nº 1 resulta diferente a primer vista. Sí, su color es un suave azul turquesa. Es producida a pequeña escala a partir de la destilación de granos puros que proceden de la campiña inglesa y con agua de gran pureza. La lectura de su receta brinda un viaje por medio mundo: bayas de enebro de los montes de Dalmacia, canela de Ceilán, pieles de limones y naranjas italianos, almendras griegas… ¡Y no son los únicos ingredientes! De ahí su elegancia, las notas especiadas y balsámicas, y su característico aroma.

G’Vine es delicada y muy fragante. Se trata de la primera elaborada con uva verde y su propia flor. Es suave y conquista a quienes no siente simpatía por las fuertes notas de enebro. Es francesa y se nota maestría y atrevimiento. Y es que después de utilizar durante siglos la uva Ugni Blanc para la elaboración de cognac, decidieron probar con una ginebra. El resultado no puede ser mejor.

Seagrams es icónica y se produce desde 1857. Es seca con aroma a naranja dulce y amarga, a enebro, raíz de angélica y a cilantro. A nosotros, que buscamos lo importante tanto en el fondo como en la forma, nos gusta el tacto de su cristal. Y cada vez que firma una edición limitada algún diseñador, no somos capaces de terminar ni deshacernos de la botella. La última está firmada por Baruc Corazón.

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