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En la despensa

Tinto LaFou de Batea

Un vino que evoca el espíritu de su terroir, en Terra Alta, Batea (Tarragona). La garnacha en su mejor expresión.

Hay vinos. Y hay grandes vinos. Los primeros saben ricos, se brinda con ellos pero posiblemente no vuelven a la memoria. Respecto a los segundos, comienzas a beberlos durante una cena y, de repente, la conversación se detiene, los cubiertos quedan en el plato y se comparte un: ‘Vaya vino, ¿verdad?’. Se trata de esas referencias que elegiste porque te gustó la etiqueta, te resultó sugerente el nombre, algo supiste sobre la bodega y, efectivamente, la elección fue diez. Con LaFou así sucede. No falla. Es un vino grande. Enorme.

La protagonista es la uva garnacha, una de las variedades con más riqueza e identidad de la viticultura catalana. Y claro, dependiendo del lugar en el que crece y de las personas que la cuidan, ella se expresa de un modo o de otro. LaFou Celler se encuentra en Batea, en Terra Alta, Tarragona, donde Ramón Roqueta Segalés emprendió en 2007 su proyecto más ambicioso.

Perteneciente a una familia con larga tradición vitivinícola, él buscó su propio camino. Lo encontró en este lugar, concretamente en una finca rústica de más de 60 hectáreas al norte del municipio. En el centro, en una preciosa casa señorial del siglo XVIII, llamada Can Figueras, está la bodega.

El viñedo está entre 320 y 370 metros de altitud, de espaldas al mar, con un clima, por tanto, mediterráneo de influencia continental, con poca lluvia y muchas horas de insolación. Los inviernos son muy fríos y los veranos, calurosos, y la uva madura de forma óptima durante la época estival precisamente por la fuerte oscilación térmica entre el día y la noche. Algo más influye: dos vientos, la garbinada y el cierzo. Ella equilibra las temperaturas máximas del verano y él, dada su baja humedad, hace el resto.

Sumando todo ello, las características de dicho terroir y el minucioso trabajo humano, entre otros gestos, vendimia 100 % manual, se alcanza el singular contenido y lenguaje de su vino LaFou de Batea.

Su color es cereza granate de capa profunda y brillante. En nariz, despiertan notas dulces de avellana cruda y tomate seco. Rápidamente, se abre hacia notas de fruta roja con un fondo balsámico de sotobosque. Si en nariz se anuncia como un vino fresco, en boca se confirma. Perfecto equilibrio de frescura y dulzura propias de la garnacha tinta.

Y nosotros brindamos con él y, dada su grandeza, difícilmente caerá en el olvido.

www.lafou.net

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