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Restaurantes

En el Hotel Altis BelemA Feitoria, en Lisboa

João Rodrigues es el autor de la bella personalidad del restaurante A Feitoria, en el Hotel Altis Belén.

El grupo portugués hotelero Altis tiene su joya de la corona en Lisboa, en la zona de los Descubrimientos, el Hotel Altis Belén, un 5 estrellas en primerísima línea frente al río Tajo y rodeado de monumentos históricos. Tuvimos doble sorpresa, la primera al cenar en A Feitoria, y conocer al chef João Rodrigues y su elaboradísima cocina, y la segunda, al visitar el hotel absolutamente luminoso, de arquitectura racionalista y diseño impecable.

Por todo ello, lo recomendamos como un gran plan para descontextualizar las fiestas navideñas y disfrutar de las habitaciones, de su entorno, de sus restaurantes, de las piscinas y del spa. Resulta ideal para hacer curas détox  y relajarse tras, o durante, las entrañables y apabullantes fiestas navideñas.

En cuanto al hotel, las 50 habitaciones, desprovistas de objetos superfluos, permiten sentirte en un paquebote atracado en el puerto de Lisboa. Cada ala del edificio ha sido bautizada con nombres de ciudades de África, América y Oriente, y decorada con alguna referencia al continente en cuestión, pero con discreción.

Nos fascinan los baños en mármol y corian en blanco o en negro, las terrazas, los muebles de autor de diseño impecable, su panoplia de restaurantes que incluye, barra de sushi, cafetería, una braserie, dos terrazas y no es broma, un spa de 1.000 metros cuadrados, y  todo ello equipado con muebles de exterior de Gandía Blasco.

Precisamente, la piscina interior forma parte del spa y la exterior se encuentra en el tejado del hotel que es básicamente un edificio rectangular de vidrio, racionalista y luminoso donde se confunde interior con exterior.

Nos detenemos en el restaurante. A feitoria, (en las Indias, as feitorias eran las factorías portuarias), con 1 estrella Michelin y dos soles Repsol, abre solo por las noches.  La sala bien decorada, amable y sin estridencias, es atendida por un servicio de mesa discreto, atento y solícito. El menú degustación resulta innovador, estético, complejo y maravilloso.

Tras unos aperitivos mini, sorprendentes y deliciosos, a base de crujientes, gelatinas, gazpachos, mini brochetas, variedad de panecitos con mantequillas, cata de aceite y de sal, regados con champagne Pol Roger, pasamos al menú principal degustación compuesto por delicias como Bacalhau a bras, regado con Dona Berta Rabigato, 2014 Duero. La particularidad radica en que el comensal acaba de cocinarlo en la mesa; Carabinero del Algarbe con ensalada fresca de pepino, regado con otro blanco, Barranco Longo Grande Escolha, 2014, del Algarbe. Es un plato fresco, con un sabor a mar intenso y punto de coción intermedia, muy conveniente para mantener y resaltar el sabor.

El menú continúa con salmonete de Setúbal, sopa seca y grelos, con Quinta da Bacalhôa, 2014, Setúbal. Se trata de un pez que podríamos clasificar con denominación de origen, muy sabroso y, por ende, apreciado. Arroz de Alcácer, algas, planta salicornia a la plancha, percebes y navajas, con blanco Esporão Private selection,2014, Alentejo. Seguimos con los blancos y en alta mar.

Todavía no se acerca la recta final, quedan recetas como el novillo portugués a la plancha, tuétano y ensalada de tomate biológico de María José con tinto Vale das Areias Syrah,2010- Lisboa; cordero lechal y calabazas, con tinto Arudel, 2009- Alentejo. En nuestra opinión, ambas carnes podrían degustarse con cuchara.

Por último, pimiento malagueta relleno de garnache de chocolate. ¡Sin palabras!; texturas de frutos del bosque con Quinta do Vesuvio Vintage 2012- Vino de OPorto. Maravillosa reinterpretación ligera del célebre cheese cake, sutil y deconstruido, cuya afrutada acidez combina a la perfección con el Oporto.

João Rodrigues, joven, reservado y solo en apariencia de perfil bajo, nos cuenta que estudió en Lisboa y trabajó con chefs franceses. Su momento actual es el resultado de muchos años de investigación y de desarrollo de la cocina portuguesa, con sus ingredientes y tradiciones, pero aceptando abiertamente influencias de los países lusófonos, es decir, de África, América y Oriente, cuyo resultado hemos degustado y catado, siempre con los mejores caldos de todas las regiones de Portugal.

Nos alegra constatar, una vez más, algo que es mucho más frecuente en Portugal que en otros países: el extremado cuidado, no solo de las artes de la mesa sino del chef, en la “mise en scene” de los manjares y de los vinos.

En la mesa, vestida con excelentes manteles de algodón egipcio, con un bouquet de flores casi geométricas y con copas de cristal y vasos de colores ahumados, destaca cada plato servido en una vajilla diferente, ad hoc, variando tanto las formas, como sus materiales en cada uno de los platos.

¡Chapeau! João, te seguiremos de cerca.

Una respuesta a A Feitoria, en Lisboa

  1. almudena dijo:

    Todos mis sentidos quieren vivir esa experiencia! Me apunto!

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