El Hedonista El original y único desde 2011

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro”. Emily Dickinson

Menu abrir sidebar

Restaurantes

Atelier belge

Etienne Bastaits regenta este local donde la cocina está por encima de todas las cosas.

Bélgica sabe a mejillones y patatas fritas, a nata y a mantequilla con sal y hierbas, a cervezas con carácter y a mucho vino blanco; también, cómo no, a pescados acompañados de buenas salsas y guarniciones. En Madrid, la dirección más auténtica para degustarla es el restaurante de Etienne Bastaits.

La visita siempre merece la pena porque la experiencia suele rozar el diez. Y es que existen restaurantes en los que la cocina está por encima de todas las cosas. Ésa debería ser la vocación de todos, pero la realidad es otra. Lo sabemos. En algunos, la parte estética prevalece, en otros multiplica el encanto o, sin embargo, es modesta. Es el caso del chef belga Etienne Bastaits y su agradable Atelier Belge. Modestia exquisita.

Posiblemente merece un espacio más sofisticado, a la altura de su cocina. Porque ella es, así: elegante y cuidada al detalle. No es una crítica, tan sólo un apunte, un ‘ojalá’, ya que el servicio y la calidad de su oferta es tal que el resto no importa demasiado.

Mucho más si se adoran los mejillones; ese plato que se pide una y otra vez, sí, aún a riesgo de que la calidad no sea la esperada. Los suyos están limpios e impecables, y se presentan de hasta 11 formas diferentes. Cualquiera de ellos es un acierto. Por ejemplo, a la marinera, es decir, con mantequilla, cebolla y apio; al curry rojo, con nata y tabasco; según la receta de Normandía, esto es, con sidra, apio, cebolla y nata; o con chorizo, cebolla, apio y vino blanco.

Junto a esta especialidad, otras presentadas con idéntico mimo: tomates con quisquillas belgas; vieira al horno con champiñones y vino blanco o el salmón ahumado en el propio restaurante y acompañado de chalotas, perejil, limón y pan tostado. Tampoco falta, claro, foie mi-cuit.

Nuestras sugerencias son claras: la raya a la mantequilla negra, con alcaparras y puré de patata, y si se prefiere carne, el codillo a la Kriek, confitado con cerveza de cereza. Si queda sitio para el postre, pida con los ojos cerrados el tiramisú. Los platos son contundentes de modo que no, no se puede probar todo en una sola ocasión. Repetir no supone demasiado esfuerzo, tan sólo es preciso buscar la compañía adecuada y pedir mesa.

Por sus platos, se observa que Etienne es un hombre perfeccionista. Por los panes y mantequillas que ellos elaboran, por los aperitivos y otros detalles. Por todo ello, este restaurantito con alma de bistrot nos fascina.

2 respuestas a Atelier belge

  1. Chefi dijo:

    Qué buena pinta! lo tengo en mi lista de sitios pendientes para ira a probar pero, después de este artículo tengo más ganas todavía.

  2. Pablo dijo:

    Curioso que los ‘barbaros’ del norte, belgas, alemanes… se mueren por la nata y la mantequilla y los hay como aquí de todos los tamaños, gordos, delgados, triponcillos, tripones… Si nosotros comiéramos mantequilla en cada comida y nata en cada plato estaríamos como los samoanos.
    Debe ser el frío el que los mantiene en su sitio.

Restaurantes

Todo esto
y mucho más
en Restaurantes
+