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Restaurantes

Su ambiente de bistró francés fascina a los neoyorkinosBalthazar, el mejor brunch de Nueva York

Descubrimos un verdadero clásico de la gastronomía de la Gran Manzana.

Si tuviéramos que elegir únicamente un sitio donde tomar un brunch en Nueva York, la decisión estaría clara: Balthazar. Este local de alma francesa en pleno Manhattan parece un vecino de toda la vida de la Gran Manzana pero lo cierto es que abrió sus puertas en 1997 y desde entonces sus mesas no han tenido ni un momento de respiro.

Los llamativos toldos rojos que adornan su fachada son ya un icono del SoHo, un barrio en el que Balthazar se ha convertido en toda una referencia entre restaurantes de tendencia y aire más juvenil. Fundado por el conocido chef Keith McNally (propietario también de Pastis, Cafe Luxembourg o el Odeaon en Tribeca) apuesta más por una carta de espíritu francés, con el steak tartar, la bouillabaisse o la sopa de cebolla como tres de sus estrellas, sin renegar de sus orígenes americanos. Esto hace que en su carta encontremos también propuestas como las costillas de ternera o las hamburguesas.

Acceder a Balthazar (recomendamos hacerlo con una mesa reservada ya que por el contrario seguramente nos quedemos en la calle, sobre todo si vamos el fin de semana) es transportarnos a una de esas pequeñas brasseries parisinas. El mármol y la madera son los grandes protagonistas de un restaurante que ha sabido conseguir que la gente en Nueva York consienta sentarse en pequeñas mesas pegadas unas a otras y pagar un precio medio de 50 € sin rechistar. Y es que este restaurante tiene algo de mágico que hace que quien come una vez allí quiera repetir.

Sus dos principales espacios lo conforman el restaurante y la barra de su bar, pero Balthazar tiene todavía mucho más que ofrecer. Su

es un original rincón para degustar estos moluscos y, si nos entra la nostalgia, siempre podremos dejar de lado el pan de molde americano y hacernos con alguna de sus baguettes y quizás soltar alguna lágrima si es que llevamos ya demasiado tiempo en la capital del mundo.

Aunque lo que muchos buscan cuando llegan a Balthazar es probar su brunch. No busquen otro igual en la Gran Manzana. Como el de Balthazar no hay ninguno. Es una experiencia que bien merece una visita: desde sus huevos benedict a la mise en scene, todo aquí está pensado para convertirse en memorable. Y lo es.

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