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Restaurantes

Belcanto, en Lisboa

Es la segunda estrella Michelin que la guía concede a Lisboa. Jose Avillez se la merece.

El histórico restaurante Belcanto de Lisboa, situado en la plaza de la ópera de San Carlos, en pleno barrio dieciochesco del Chiado, fue reabierto y reinventado en 2012 por el Chef de moda en Portugal: José Avillez. A los pocos meses de abrir se le concedió una estrella Michelin y este mes de noviembre acaba de ser galardonado una más, la única segunda estrella Michelin en la ciudad de Lisboa.

José Avillez nos invita a comer y nos propone la mesita que le gusta a su amigo Juan Mari Arzak, en una sala discreta, con algo de la pátina del tiempo de club inglés del antiguo Belcanto y en un entorno donde se cuida hasta el menor detalle, pero sin estridencias. Nos enseña la cocina con pared de cristal que da a un pasillo, paso obligado para acceder a la otra sala del restaurante. Nos impresiona la cantidad de cocineros, jóvenes, impecablemente uniformados, el ritmo, la velocidad y el control de la acción, así como el orden y método que se respira.

Nos propone su selección personal para ElHedonista.es Nos ponemos en sus manos, estamos preparados para las sorpresas que nos esperan.
Los aperitivos arrancan con una trilogía de la aceituna: una aceituna negra en tempura, una esferificación de zumo de aceituna a la que llama el Bulli, y otra llamada dry Martini. Servidas en antiguas cucharas de sopa de plata, convertidas en cucharitas de aperitivo, con la firma de la vecina platería Leitão & Irmão, apoyadas en un tronquito de olivo a modo de bandeja. Nos las sirven acompañadas de un espumante Murganheira, Chardonay, 2006. Para abrir boca, la sorpresa de las texturas de tres minúsculas aceitunas es mayúscula.

Ya alerta, y sin bajar la guardia, seguimos con un Ferrero Rocher de foie, cubierto con una hoja de oro que explota con contundencia en el paladar; una diminuta concha que parece un encaje realizada en masa de arroz con marisco, ajo y pimentón crujiente sabrosísima y con una textura inesperada.
Pan de centeno y pan de maíz de la casa, así como una selección de mantequillas: de las islas Azores, de nuez, y ahumada, de excelentes calidad, aromas, textura e inmejorable presentación.

Pasamos a otro aperitivo aparentemente popular y local, pero muy especial, una mini sardina asada a baja temperatura servida en una piedra de pizarra y acompañada de una cerveza suave y espesa del norte de Portugal, que desconocíamos y resulta ser excelente, de la marca Sovina.

A continuación, con un ritmo in crescendo tanto en intensidad como en creatividad y técnica, llegan los platos:
Huevo cocinado a baja temperatura con salsa de queso de la islas Azores
, pan crujiente con tinta de calamar, hoja de oro y puerro frito. Plato bonito, rico e inesperado. Acompañado de un extraordinario blanco Quinta da Chocapalha, reserva 2012.

Lubina con agua de mar de bivalvos y algas, genuino sabor a mar con fuerza y belleza, acompañada de blanco Beira Superior, 2012.

Y cochinillo con ajo negro fermentado a baja temperatura con puré de naranja y lechuga asada, salsa de pimienta y ajo, con patatas fritas en una bolsita comestible, un guiño a Japón acompañado de un tinto Quinta das Bageiras, 2009.

En los postres ni la técnica ni las sorpresas decaen ya que empiezan con una frambuesa con wasabi dulce que produce una explosión de acidez y dulzura súbita, acompañados de un vino que recuerda un Sauternes, dulce, Grandjo, 2008 de la zona del Duero. Seguimos con un postre a base de zumo, sorbete y mouse de mandarina que mezcla texturas y sabores cítricos bien maridados. Trufa de chocolate con financiers de vainilla. Y excelente café, como no podía ser de otra manera en Portugal.

José Avillez, siempre dice que a él le gusta ir más allá, emocionar la vista, el olfato, el gusto, conjugar el rigor de la alta cocina, con mucha técnica, productos de excelente calidad, innovación permanente, aprendizaje continuo.

Nos encanta su equipo de cocina tan bien orquestado, el impecable servicio de mesa, con buen oficio, ágil, simpático y cortés; la cocina, los ingredientes, los maridajes, los elaborados platos.

Esta segunda estrella Michelin es el reconocimiento a este Chef y a su equipo que todos deseábamos, agradecemos y estamos convencidos que será un incentivo para todos, Chefs, restauradores, comensales de Lisboa y de todas partes.

Enhorabuena al Belcanto y una recomendación, conviene reservar con antelación para nuestro próximo puente o escapada a Lisboa ya que por la repercusión mediática de esta tan especial estrella nos tememos que las mesas de este magnifico restaurante estén reservadas durante mucho tiempo.

3 respuestas a Belcanto, en Lisboa

  1. Montse Gonzalez dijo:

    Solo de leer tu post me ha entrado el hambre…:)))

    Parabens a Jose Avillez y a ti Maribel como siempre por ir descubriendonos poco a poco los secretos y pequeños placeres de Lisboa …

  2. Mª luisa dijo:

    Antes de que le concedieran un reconocimiento oficial, ya habíamos elegido a Elbelcanto como restaurante de referencia. Ahora, con mayor motivo, iremos a degustar sus excelencias, que tan bien han sido descritas.

  3. Mónica dijo:

    Me encantaría haber escrito este suculento artículo, eso significaría que habría degustado esa deliciosa y original lista de manjares. Qué rico todo!!!!!!! Yo aquí en la oficina con un triste café y todos esos platos tan sugestivos en Belcanto. ¡Por supuesto iremos y antes haremos la reserva!

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