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Restaurantes

Eguinoa

Cuenta con nueva dirección, chef y propuesta. El resultado es espectacular.

El restaurante Eguinoa, en Madrid, presenta un cambio radical. Nuevos gestores, nuevo chef y una cocina realmente exquisita.

Situado en la calle de Zurbarán, con intenso tránsito de peatones, oficinistas y personas que buscan un lugar en el que comer, Eguinoa ya no es lo que fue. Duró poco y ahora en manos de una nueva dirección, la de Jesús del Cerro, y con el argentino Javier Brichetto como cabeza visible, se posiciona como una buena referencia gastronómica.

El chef resume su propuesta como: “Puro mestizaje iberoamericano”. El resultado no es excéntrico, digamos que es todo lo contrario: clásico. Prima la sensatez y los sabores bien logrados. Dicha mirada hacia su lugar de origen se traduce, por ejemplo, en cocinar muchos platos con brasas.

La carta no es demasiado extensa, algo que una amplia clientela agradece, y se estructura en tres apartados: Mercado, Contemporáneo y Fusión. Cada uno, dividido a su vez en salado y dulce. El primero engloba recetas como los Vegetales de temporada al carbón con salsa romescu; el Tartar de atún con espárragos cojonudos y emulsión de naranja y oliva; y también el Bacalao confitado con jugos de callos madrileños. Entre los postres: Macedonia de frutas y Tarta de queso y frutos rojos.

Probamos también algo del segundo, del llamado Contemporáneo. Véase el riquísimo Steak tartar con yuca frita, y el Pulpo al carbón y chimichurri de olivas negras y papa oscura. Elegimos un postre, sí, uno tan dulce como el Bizcocho húmedo de chocolate con dulce de leche y crema helada de vainilla (¡Ahí es nada!).

Por último, un vistazo y algún que otro bocado al último epígrafe. Brichetto entiende como Fusión el Pez mantequilla con cebollas rojas, mandarina y boniato, que es excepcional en cuanto a punto, sabor y textura. Y, por ejemplo, el Cebiche mixto a la brasa, esto es, templado. De aquí elegimos un broche frutal, y realmente fresco, presentado como Manzana, mandarina y coco.

Señalar que gran parte de los platos se sirven en media raciones. Y esto siempre resulta una buenísima idea para quienes prefieren comer menos y/o, quizá, probar más variedad. Cabe destacar que, como sucede en otros muchos establecimientos de la capital, se ha creado una carta de vinos, digamos, acorde con los tiempos económicos.

Amplia y con un extenso recorrido geográfico, incluye buenas recomendaciones pero sin precios que las convierte en inalcanzables. Ya se sabe que muchos comensales temen el susto de la factura precisamente por el vino. Los aquí reunidos parten de los 11, 12, 13 euros. Bienvenida, por tanto, otra muestra más de cordura a la hora de diseñar la carta sin perder de vista el factor económico porque solo así se anima a ir más allá y seducir al paladar con novedades.

Por último, destacar que este nuevo Eguinoa, que tan solo mantiene el nombre y la decoración, cuenta además con barra. Y es perfecta para hacer una parada cuando se está por la zona y se busca calidad.

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