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“El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”. Friedrich Nietzsche

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Restaurantes

Kena

Luis Arévalo se estrena como empresario. Y en el primer capítulo domina, cómo no, la fusión japonesa y peruana.

Precursor de la cocina nikkei en nuestro país, Luis Arévalo dejó el listón alto, altísimo, en restaurantes como 99 y 19 Sushi Bar, o Nikkei 225. En dichas direcciones enamoró a una amplia clientela con su particular visión de la cocina japonesa y peruana. Pero lo cierto es que llevaba largo tiempo queriendo hacer las cosas a su modo y esto significaba asumir, además, la gestión de su propio barco. Ya lo tiene, se llama Kena y navega con viento favorable. El tiempo dirá si los números también se le dan bien.

Su novísimo restaurante nace con vocación de taberna japonesa y se suma a la lista de templos para los devotos de la alta cocina. Sus impecables sashimis, nigiris, usuzujuri, tempuras crean, sin demasiadas dificultades, pura adicción. El aceite de cilantro, el ají amarillo, el aguacate y las hierbas andinas también son fundamentales en su apuesta.

La oferta depende, cada día, del mercado. Arévalo frecuenta el de Mostenses, donde adquiere los pescados y el marisco que, en su opinión, más frescura y calidad le brindan. Por ejemplo: caballa, pez mantequilla, san pedro, langostino, salmón, atún… materias primas que en sus manos, se transforman, demuestran una magnífica versatilidad y se convierten en exquisitos bocados. Los aliños son la clave y gran secreto del chef.

En nuestra hedonista opinión lo más interesante es optar por el menú Omakase (45 y 60 euros; bebidas aparte) y que decida quien más sabe, es decir, Arévalo, qué comer en esa ocasión. Así, al más puro estilo nipón, improvisando, experimentando, deleitando. De este modo, sin duda, más de uno se engancha a la sorpresa…

Estéticamente, en el local domina la madera natural y los tonos oscuros. De ello, de convertir Kena en un restaurante confortable y bonito, que acompañe a la experiencia sensorial que supone ocupar una de sus mesas, se ha ocupado Carlos Pascal. Diseñado para 34 comensales, es protagonista la barra de sushi para un máximo de 8 personas. Otra opción son las mesas altas o el comedor. Sea donde sea, pero que Arévalo decida…

Una respuesta a Kena

  1. Chefi dijo:

    Qué buena pinta!
    ME LO APUNTO
    gracias

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