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Situada en el Callejón de Puigcerdà, cuenta con un ático delicioso.La Taberna Los Gallos

Buena comida, servicio ágil y ubicación perfecta. ¿Se puede pedir más? Sí, el precio: más que razonable.

En la gastronomía, como en el Séptimo Arte, también existen ‘taquillazos’. Direcciones de cuyo nombre, en muy poco tiempo, casi todo el mundo escucha y habla. Las hay con peso, otras, que son más livianas, acaban cayendo. El verano, seamos sinceros, es un buen momento para que algunas aperturas se sitúen en la cresta de la ola, pero luego… Creemos que el éxito de La Taberna Los Gallos perdurará.

La fórmula es perfecta o lo parece. En primer lugar, la cocina satisface. Se trata de una amplísima carta con sabores conocidos y otros nuevos, mezclas acertadas, cantidades inesperadas. Además, la posibilidad de elegir medias raciones favorece compartir y probar más platos. Es nuestro consejo cuando se visita, al menos, por vez primera porque, como decimos, las cantidades son considerables.

Como entrantes, hay mucho entre lo que elegir, por ejemplo, embutidos, quesos y anchoas de Santoña, así como platos más elaborados como la terrina de foie casero, los huevos rellenos, o los chanquetes con huevos fritos y pimientos asados. Es delicioso el salmorejo y muy recomendable el tartar de atún.

Quienes suelen comenzar con una ensalada, disfrutarán con la selección y con dos especialidades tan recomendables como la de la casa y el taco de bonito escabechado con asadillo. Pescados, mariscos y carnes, véase la llamativa milanesa de ternera blanca, completan la carta, sí, una carta realmente sabrosa. No olviden el postre, no dejen pasar el arroz con leche, el flan de huevo ni tampoco las fresas con helado de mascarpone. No lo hagan, pase lo que pase.

En cuanto al vino, atrévanse porque el precio está calculado, y bien, también en dicho apartado. Ése es otro de los factores para la gran acogida de La Taberna Los Gallos: lo que se paga. Sorprende por ser justo. Mucho más cuando se tiene en cuenta el contexto. Sí, eso que a la hora de valorar, olvidamos: la ubicación del restaurante, la decoración, el amplísimo equipo que ejerce diligente… Todo ello también suma y debe entenderse a la hora de estimar un precio adecuado.

Este novísimo restaurante se ubica en el Callejón de Puigcerdá, que pareció olvidar su encantó y que ahora, con el impulso de algunos empresarios hosteleros, se empeña en recuperarlo. Es decir, en pleno barrio de Salamanca. Lo frecuentan vecinos del barrio y procedentes de otros rincones de la ciudad. Porque, como decimos, el nombre de esta taberna se ha extendido como la pólvora.

En cuanto a la estética, decir que no repite escenarios ya visitados. Resulta que dentro de la normalidad, los responsables del diseño han encontrado la belleza y confortabilidad para el escenario perfecto de cualquier almuerzo o cena.

Está dispuesto en vertical, porque es hacia arriba hacia donde encuentra su mayor expresión, cuenta con terraza en la planta calle y en la azotea. Es, precisamente, su llamado ático, el lugar con mayor capacidad y el idóneo para reunirse. En él se fuma, pero gracias a un buen sistema de ventilación y no solo a la apertura de las cristaleras, los malos humos no se aprecian.

Amplitud entre las mesas y una barra en la que se puede tomar una copa o cenar a solas o en pareja, son otros añadidos muy a tener en cuenta.

En La Taberna Los Gallos suma puntos el servicio: atento, amable, cercano y rápido. Por ello, también es necesario reconocer su labor. Sí porque junto con la cocina es lo que realmente hace que un éxito de verano se sostenga y perdure más allá de los días cálidos y las noches de áticos…

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