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Restaurantes

Un lugar en el que el placer de un buen plato de arroz te reconcilia con la vida.L’Estibador, arroz y Mediterráneo

En la playa de El Saler, este restaurante afronta una suculenta y nueva etapa.

Inaugurado hace ocho años en la playa de El Saler, L’Estibador de Mari Carmen Alex Belén pronto se consolidó como una gran arrocería con vistas al mar Mediterráneo. Tras una reforma y la incorporación de su hija, Nuria Sanz, en la dirección, y de su marido, Pascal Leydet, en la cocina, ahora afronta una nueva y prometedora etapa.

El nuevo equipo de cocina, dirigido por el chef Pascal Leydet, ha querido dar una vuelta a la cocina tradicional valenciana. El cocinero aporta a esos platos de siempre un punto de vanguardia utilizando la mejor materia prima de proximidad -por ejemplo, los tomates del Perelló o las tellinas del puerto de Cullera- y empleando las últimas técnicas.

Con un total de 32 variedades, el arroz es el principal protagonista de la carta de L’Estibador. Se pueden encontrar secos o fideùas clásicos -como la tradicional paella valenciana, la de marisco, el arroz a banda o el del señoret- y también algunos de corte más moderno como el arroz de l’albufera con pato, anguila y caracol o el de rape, cigala y alcachofas.

En el apartado de melosos destacan, entre otros, el de pulpo de playa y brócoli, el de langosta o el de sepia en su tinta y gamba. Sin olvidar, el de pato confitado, setas y lascas de foie y el arroz meloso de chipirones en su tinta, ligado con sésamo negro. También cuentan con dos arroces por encargo, al horno o el amb fesols i naps (esto es arroz con habichuelas y nabos).

Junto a la especialidad de la casa, no pasan desapercibidos mariscos como las cigalitas de playa salteadas con ajetes y flambeadas con pastis, o la navaja con emulsión de su jugo y brotes. Destacan otras sugerencias marinas como el atún rojo a baja temperatura, praliné de piñones y albahaca, tomates confitados y cebolla francesa encurtida o el pulpo a la brasa sobre crema de patata trufada, emulsión de piquillo y cenizas de berenjena.

Hay más porque en este restaurante, bañado por la brisa mediterránea, no abandonan la tradición y proponen clásicos de la cocina valenciana como la croqueta de bogavante y confitura de tomate, las bravas con espuma de alioli y pimentón de la Vera, la fritura de pescadito de lonja o las tellinas salteadas con esencia de ajo y perejil. Las ensaladas, los pescados de lonja –que cambian según la temporada- y las carnes, completan la carta.

No nos levantamos de la mesa sin degustar los postres, elaborados en el propio restaurante. Flan de horchata con polvo de fartón y helado de turrón, o los raviolis de piña fresca con corazón cítrico y helado de coco, son dos de las recetas más sugerentes y que bien merecen dejar un pequeño huequecito en nuestro estómago cuando se visita esta moderna arrocería con vistas al mar.

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