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Restaurantes

Inaugurado hace apenas tres meses en el barrio de LapaRestaurante LOCO, en Lisboa

El chef Alexandre Silva se encuentra detrás de esta creativa apuesta situada frente a la Basílica de Estrela, en la capital lisboeta.

En primer lugar y para no incurrir en malentendidos, el nombre de este novísimo restaurante lisboeta hace referencia al terreno, a los pagos, al terroir, al lugar en latín. El chef Alexandre Silva solo es osado, creativo, rompedor, lanzado y emprendedor y de cualquier forma, nos avisa de la intensidad de la experiencia  al entrar en el local que ha abierto hace tres meses y que ha sido merecedor de diversos premios.

El restaurante LOCO se encuentra enfrente de la barroca Basílica de Estrela, en el barrio de Lapa, en un local de considerables dimensiones, del que la mitad es la cocina en negro, abierta, sin pecera, dando directamente a los como máximo, 22 comensales.

El primer aviso sobre la tierra, el loco, se encuentra en el lobby, es un olivo centenario vivo suspendido en el aire en una maceta-columpio forrada de tela de saco. Por si alguien tenía dudas sobre el nombre éstas se disiparon…

Acto seguido, ya en la mesa, y un poco más alto que nuestros ojos, se descubre un hilo de pescar del que pende una galleta de pan sardo enganchada a un anzuelo. Es el segundo aviso, el océano. Porque los demás elementos se irán introduciendo a partir de ahora.

Se suceden las sorpresas de una experiencia multisensorial. Alexandre Silva, con extenso currículum y formación en cocina molecular, ex-responsable de la cocina de lugares tan emblemáticos como a Bica do Sapato y Bocca, entre otros, y discípulo de los hermanos Roca, del Celler de Can Roca, se ha embarcado personalmente en la aventura de abrir LOCO. Junto a él, el equipo de siempre con el que forma una familia de muy alto nivel de exigencia y que da como resultado el restaurante de cocina contemporánea más innovador de Lisboa.

Los menús se componen de los llamados “Momentos”, que consisten en unos platillos con unas minúsculas tapas o snacks, servidos a buen ritmo y de varios platos, también de reducido tamaño y minuciosamente preparados que transportan a las raíces de la tierra, al fondo del mar y a lo más profundo de las bodegas.

Se puede afirmar que el comensal recorre el país de punta a punta, y que la vista, el olfato, el gusto y hasta el tacto, son conjugados en cada platillo. El deleite es, por tanto, global.

Cada plato viene presentado en un recipiente ad hoc, manual, de madera, lava, pizarra o cerámica. Entre los primeros bocados, croquetas de bacalao, pan con chorizo, gazpacho crujiente, caldeirada, mejillón con salsa de manzana verde y atún con quinoa.

A continuación, pescado del día cubierto de hoja de banano con algas, jurel con salsa de pato, tendones de ternera con chorizo y garbanzos, ravioli de rabo de buey con mousse de ajo tostado y, para separar los momentos salados de los dulces, jengibre confitado con puré de sidra.

Los postres son tanto o más impresionantes, por ejemplo, mouse de pera con camomila y mouse de curry verde de apio. Y los excelentes petits fours son recetas de la abuela de Alexandre, que se sirven en un costurero junto con el café de Corallo en cafetera de filtro de balón de cristal con un ritual, antaño común y ahora casi en desuso en Portugal.

El servicio es solícito, impecable, políglota y rápido. Mención especial  merece el  sumiller Sergio Antunes.

2 respuestas a Restaurante LOCO, en Lisboa

  1. Montse dijo:

    Voy a ir a probarlo Maribel!!! Muchas gracias por la información porque por tu artículo la cosa promete.

  2. Mónica Vergés dijo:

    Como siempre, apetece probar todo aquello sobre lo que escribes!!!!!

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