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Restaurantes

Mas de Torrent, deleite absoluto

Es un exclusivo hotel en el Empordá cuyo restaurante, con el chef Jordi Garrido, multiplica la experiencia.

El Empordá siempre puede convertirse en la próxima escapada. Porque, ¿quién se cansa de recorrerlo, de asomarse al Mediterráneo y encontrar lujo a cada paso? A estas alturas, tenemos claro que el lujo es contemplar el color de las buganvillas; otear las torres de las iglesias cercanas o la luz del faro, a lo lejos; percibir el aroma de un plato y su profundo sabor; descubrir los matices de una copa de vino y brindar con calma. Mas de Torrent y su restaurante suponen una inmersión en el lujo de principio a fin.

Este establecimiento, que fue pionero en lo que al concepto de exclusividad se refiere, cumple 25 años y, por ese motivo, existe una bonita exposición de arte. Bajo el epígrafe ‘Felicitarte’, se presenta una colección inédita de tapetes firmados por relevantes nombres del siglo XX. Fueron realizados tras los actos vandálicos que, en el año 1972, sufrió Pablo Picasso. Entonces, muchos artistas, como gesto solidario y apoyo, le mandaron un tapete de algodón con una dedicatoria. Junto a estas obras de arte, se muestra otra serie de creaciones firmadas por personalidades del momento actual.

Por esos 25 años de felicidad, existe un nuevo vino. Sí, cuelgan dichos tapetes y se puede tomar un vino que es un reflejo del Empordá. Se trata de un coupage de garnacha y samsó, variedades autóctonas, y envejecido durante diez meses en barricas de roble francés Allier. Es un buen comienzo para lo que viene después.

En sala está Albert Alonso. Y en cocina, Jordi Garrido. Ellos dos componen un buen (y joven) tándem y se rodean de otros grandes profesionales. El primero adora lo que el segundo cocina, y claro, lo cuenta con admiración. Eso, como hemos reiterado en varias ocasiones, es de agradecer. Porque el entusiasmo en el trabajo y la capacidad de contagiarlo no son virtudes tan frecuentes. Se trata, sin duda, de otro ejemplo de cómo en Mas de Torrent comprenden el significado de la palabra lujo.

Garrido, que llegó en 2012, imprime un aire moderno. Estéticamente, los platos hablan y, en el paladar, deleitan. Son sabores depurados, limpios. Son reconocibles, no llevan a equívoco. Es producto tratado con técnica y admiración. Es proximidad, porque sería absurdo buscar lejos de esta zona privilegiada de Gerona. Es deleite máximo.

La suya es, además, una apuesta sofisticada, pegada al territorio pero comprensible se hable el idioma que se hable. No hay que olvidar que su clientela procede de multitud de puntos del mundo. Quien adora el sabor, la textura y la calidad de una buena materia prima, comprende el lenguaje de Mas de Torrent.

Jordi se expresa a través de genialidades como la ostra con emulsión de lima y hierbas; la coca de anchoa, escalibada, tomate seco y olivas, así como con platos de verduras, frescas y llenas de color, recolectadas en las huertas de los pueblos más cercanos.

También son de la zona las carnes. Su origen y trazabalidad controlados dejan su huella en platos como el canelón de pularda, con setas, avellanas, huevo y zanahorias. Y los pescados llegan de las lonjas próximas: rodaballo, rape y gambas para el arroz que se acompaña, además, de verduras.

Los postres son otro fuerte de este valenciano, que muestra una variedad de registros muy interesantes: cítricos, especiados, dulces e intensos. Ahí queda, siempre en nuestro recuerdo, su manera de trabajar el chocolate. Su buena factura tiene mucho que ver con el hecho de que sea embajador del cacao Barry Callebaut.

Tras viajar por la Toscana italiana y la Provenza francesa, Joan Figueras reconvirtió esta masía del siglo XVIII, tanto tiempo olvidada, en un espectacular destino. Fue en los años 80 y desde ese día, una frase permanece grabada en la mente de cada uno de los trabajadores: ‘La felicidad debe ser esto’. Y sí, lo es y con creces.

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