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Apetecible, suculento y con un punto canalla muy atractivoMedea, realmente interesante

Su cambio de ubicación ya no es novedad, pero quizá haya algún despistado. Lo que no se puede pasar por alto es su oferta en la barra.

El chef Luis Ángel Pérez y Borja Rivero, en sala, imprimen carácter a un local con mucho recorrido y que, poco a poco, construye su espacio en la calle Nicasio Gallego. En Medea proponen oferta de menú degustación, con mantel y la liturgia que corresponde, y también algo más ligero y desenfadado en la barra. 

Hay quien habla del fin de los menús degustación. Y también de los maridajes eternos y casi imposibles. Porque para algunas voces reputadas, así como para la clientela, la mezcla de ingredientes, sabores, salsas y piruetas múltiples resulta ya un poquito demodé. Por eso, las barras se están haciendo con buena parte del público. Lo deseable, desde nuestro punto de vista, es que la oferta sea amplia y que cada uno elija en función de deseos, presupuesto y expectativas. Ahora bien que vaya por delante nuestra debilidad por las barras…

Hablábamos de expectativas y, en torno a Medea, las nuestras eran altas. Y se alcanzaron. Tanto que pensamos en la próxima visita. Hablaremos de la barra porque es lo que hemos conocido. Si bien, diremos que su propuesta de menú degustación, concretamente tres desde 55 y hasta 80 euros, nos llama poderosamente la atención y engrosa ya la lista de pendientes.

La barra echó a andar recientemente. Primero solo a mediodía y ahora también en el servicio de cenas. Primero sin opción de reservas, pero ahora ya si. Algo que sabemos para algunos clientes es determinante a la hora de optar por uno u otro lugar.

Resulta divertida y relajada que, a estas alturas del partido, sabemos que esto también es de suma importancia a la hora de valorar una experiencia en torno a la mesa. Estructurado en torno a tres entrantes y un principal, el menú es una invitación, que ronda los 15 euros, bebidas no incluidas, a saborear aquello que interesa al chef Luis Ángel Pérez. Y sus inquietudes viajan por Asia, Latinoamérica y, claro, el Mediterráneo. El toque picante existe y es para todos los gustos. Es decir, para quien pide más y para quien precisa menos. Lo mejor, como casi siempre, es dejarse aconsejar.

Tras nuestra visita, soñamos con la croqueta de ají peruano. Al igual que se mantiene en nuestra memoria el saam coreano de pollo con aliño mexicano. Solo por estos bocados, Medea apetece casi a todas horas. Es delicado, potente, riquísimo.

Pero si hay un plato que nos gustó fue la paella ramen. Puro sabor, buen fondo. Dejamos para otra ocasión (nada lejana) el curry de frutos secos y callos de bacalao así como las chuletitas de conejo agripicante, ambos platos muy aplaudidos entre la clientela de Medea. Pero, eso sí, advierten que quizá no sean aptos para ‘intolerantes’ al picante.  

A la altura se encuentra la selección de vinos, orquestada por Borja Rivero, quien maneja la sala con soltura, y quien demuestra predilección por los espumosos y cavas.

Antes de concluir, queremos compartir otro dato para quienes reparan hasta en lo minúsculo, es decir, en aquello que también importa (y mucho). Atención a la música…

Medea

Nicasio Gallego, 14.

https://medearestaurante.com/

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