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Restaurantes

Nimú azotea, en León

Un restaurante para disfrutar, primero de las vistas, y también de la gastronomía.

Tener a los pies una ciudad, mientras se brinda con un buen vino, es un privilegio que nos ofrecen las emblemáticas terrazas de algunas capitales españolas. A esta exclusiva lista de gastrobares y restaurantes que quieren tocar el cielo, se suma niMÚ Azotea, hermano leonés del homónimo bistró madrileño, que deja muy alta la marca de la casa. Sencillamente en el cielo. 

Primero de todo hablemos de las vistas, obliga el corte de respiración que producen los tejados rojos del casco antiguo de León y esa maravilla de catedral gótica que se erige sobre ellos. Únicas en la ciudad, ya que no existe ningún edificio que alcance la altura del hotel Conde Luna, ofrecen una panorámica limpia, casi infinita, se podría decir que hasta épica (pisar esas calles le hacen a uno, por fuerza, transportarse a guerras medievales, reyes legendarios e historias de santos griales). Por tanto, no se sorprendan si al acudir por primera vez a niMú Azotea, se quedan algunos segundos con la boca abierta, es un delicioso efecto secundario por cuenta de la casa. Una vez que nuestra mirada recorre el interior, el deleite sube un escalón más. Una decoración cálida, natural, minuciosa y sin embargo sencilla, dejando que los ventanales tomen el protagonismo a la vez que te arropa. Por obra y arte de Pascua Ortega. El aprovechamiento del espacio y la buena disposición de las zonas, se puede disfrutar tanto en el exterior como en el interior, han sido proyectados por Mariano Sáenz de Miera.

Y llegamos a la carta y a las mil posibilidades que se nos abren en esta azotea, porque el ritmo lo marca el cliente. Siguiendo el curso de la nueva tendencia, la carta presenta una variada propuesta de primeros platos para compartir y redondos segundos para rematar. Se puede comer o cenar en una mesa, en la barra (ideal para aquellos que sólo iban a tomar una caña y a las cinco están pidiendo un Gin Tonic) o en la terraza. La improvisación es bienvenida. Cocina de mercado, con productos muy bien seleccionados, en la que no faltan clásicos como las patatas bravas, o una ensaladilla rusa, pero aderezados con detalles que les dan la vuelta, como su tortilla poco cuajada con patatas paja y cebolla caramelizada o sus niguiris de huevo frito de codorniz con trufa. Como plato principal cualquier elección es segura, la merluza de pintxo con pimientos del Bierzo o los tacos de solomillo con pimientos de padrón, son un ejemplo claro. La carta de vinos no decepciona y se adapta a casi cualquier gusto con buenas referencias. Con los postres, niMÚ Azotea nos revela su verdadero carácter, su frescura y su sentido del humor, ya lo entenderéis cuando pidáis un brownie y os traigan un huevo.

Las meriendas tampoco son desdeñables, mientras los rayos de sol inciden directamente sobre las vidrieras del rosetón; pero si tu elección tiene una graduación más alta, no hay problema, de nuevo tú mandas y para ello tienes su carta de cócteles y copas. Sencilla, pero contundente.

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