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Restaurantes

Oribu

Aquí la tortilla de patatas se toma en tempura. Y las albóndigas guisadas en jugo de coco. Bienvenido el atrevimiento.

No es el primer lugar en el que probamos un dim sum de rabo de toro, pero sí es uno de los mejores. En Oribu se disfruta de una gastronomía de fusión, que toma aromas, sabores y técnicas de aquí, de casa, y de Oriente.

Abrazar diversas cocinas no es incompatible ni extravagante. Al menos no lo es en Oribu, un restaurante agradable, bonito y en el que se come muy bien. Elegir la tradición española y la asiática como ejes argumentales y especialización supone una delicia para quienes buscan guiños divertidos en la mesa. Los encontrarán, si dudan, en propuestas como la tortilla de patatas fritas en tempura, realmente rica, o las albóndigas de pollo de corral en guiso de coco.

Se hermanan dos culturas, se fusionan técnicas y prima en todo momento el producto de temporada. Al frente de la cocina de este coqueto restaurante, con diferentes ambientes, se encuentra Óscar Horcajo. Él trabajó en el Pabellón de España en la Exposición Universal de Shanghai (China), en 2010, para Pedro Larumbe. Antes había pasado por Nodo y Pandelujo junto a Alberto Chicote. Teniendo en cuenta esta trayectoria no es de extrañar el momento e inspiraciones actuales.

No se pueden pasar por alto las croquetas cremosas de jamón ibérico fritas en pan japonés, los huevos rotos de corral con patatas confitadas y atún rojo, o el arroz meloso de pulpo, jugo de nécoras y edamame.

En cuanto a los sushis, se adivinan giros y diferencias asimismo sabrosas. Por ejemplo, nigiri de atún rojo Bilbao-Tokyo; futomaki de langostinos fritos en tempura con mayonesa de curry y lima, o atún rojo, tomate, aceitunas negras y piparras vascas.

La carta es extensa y el apartado del mar es capital. Otras sugerencias a tener en cuenta son el tataki de pez mantequilla, salsa miso-yuzu y bonito seco, y el ceviche con leche de tigre nikkei.

Pero que no se asusten quienes a la hora de disfrutar al máximo se inclinan por la carne. Además de las albóndigas, también sirven carrilladas ibéricas al curry rojo, steak tartare “East and West” o la hamburguesa de presa ibérica a la barbacoa japonesa. Si queda hueco para el postre, que debería reservarse voluntariamente, una buena elección es la torrija de sobao pasiego, lemongrass y helado de yogur búlgaro. Oribu sorprende y convence por su coherencia culinaria.

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