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Restaurantes

Restaurante Sa Rascassa, en Aiguafreda, Begur

En este lugar privilegiado se come muy bien y con tranquilidad, incluso en pleno agosto.

Ya os hablamos hace algunas semanas del hotel Cluc de Begur y de su dueño Santi Gusart. Pues precisamente gracias a Santi hemos conocido uno de los mejores y más auténticos restaurantes de la Costa Brava: Sa Rascassa, en la cala de Aiguafreda. A Santi la competencia no le asusta (Sa Rascassa es, además de buenísimo restaurante, un pequeñísimo y encantador hostal), y lo de atender y cuidar a sus huéspedes le sale tan natural, que en Begur y el Baix Empordá podéis olvidaros de las guías oficiales y dejaros guiar por su criterio. Santi nos aconsejó ir a comer a Sa Rascassa y acertamos de pleno al seguir sus indicaciones. Nada como recorrer la comarca de la mano de un amigo.

Óscar Górriz es el propietario y artífice del hostal y restaurante Sa Rascassa, un lugar entre pinos a 40 metros del mar, en la Cala de Aiguafreda, Begur. Como dice Oscar, ex-publicista: un sitio sin bares ni discotecas a 3 km a la redonda, pero con ‘de todo’ a la misma distancia.

Sa Rascassa es: un restaurante, cinco habitaciones, un par de terrazas (la de las habitaciones, con vistas y acceso a la cala, y la del restaurante, en un patio ajardinado), y un saloncito para clientes del hotel.

El restaurante
Nos cuenta Óscar (que a veces nos puede sonar ligeramente categórico, pero es que tiene las cosas muy, muy claras y además ¡tiene toda la razón!):
La ubicación es lo más relevante y es lo que ha condicionado claramente nuestra manera de enfocar el negocio. A diferencia de todas las demás calas de Begur, Aiguafreda es una cala muy pequeña, sin arena, muy escasamente edificada (y por tanto sin población estable, ¡incluso en pleno verano!) y sin más restaurantes que el nuestro; por no hablar de que, para colmo, no estamos en primera línea de playa. No estar en un lugar de paso reduce claramente el potencial del negocio, pero a la vez ofrece una oportunidad única: no existe la presión salvaje de la demanda típica de los lugares de playa y por tanto la tentación de masificar el local, meter gente a cualquier precio y bajar los estándares de servicio porque ‘la gente lo aguanta todo con tal de comer frente al mar, y en verano ya se sabe…’. Al contrario, nosotros hemos entendido que nuestra supervivencia se basa en asegurar que todo cliente que llegue hasta aquí (por recomendación de otro, por habernos encontrado en internet o en la prensa… incluso por casualidad, que alguno hay) se vaya con ganas de repetir y de contárselo a sus amigos. Y nos gusta decir que a los clientes nos los hemos ganado a todos, uno a uno.

Pues sí, Óscar, os los habéis ganado. A nosotros, sin lugar a dudas, nos habéis conquistado con ese arroz caldoso del que no dejamos, literalmente, ¡ni un grano!, y con esas sepietas de la costa, con habitas peladas y aroma de menta. Espectaculares. Y con vuestra cocina mediterránea y de producto, sencilla y fresca, con ingredientes de toda la vida y platos que no necesitan ser explicados, con productos de primera calidad que no requieren mucha intervención.

En Sa Rascassa se come sin prisas, las mesas no doblan ni en pleno verano y están razonablemente separadas unas de otras, y sólo se aceptan la cantidad de clientes a los que se puede atender bien. El servicio es profesional, pero relajado, “como el que daríamos en casa a un buen amigo: respetuoso pero cercano”.

El chiringuito
Óscar y su equipo también gestionan el chiringuito de la cala, abierto sólo de mediados de junio a finales de septiembre. Es idílico, de verdad.

Las habitaciones
Sólo 5 habitaciones dobles, con baño, calefacción y TV. Sin teléfono.
Habitaciones personalizadas con el nombre del cliente en la puerta, una nota personal de bienvenida a la llegada… y detalles que el mismo Óscar agradece cuando va de viaje: un número elevado de perchas en el armario, pero perchas de verdad (¡no las anti-robo!), una cesta con toallas de playa…

El desayuno
Con una gama no muy amplia de productos, pero todos de primer nivel, embutidos ibéricos, zumo de naranja recién exprimido, cafés preparados por el camarero a petición del cliente, nada de jarras ni máquinas expendedoras…

Las excursiones
Os transmitimos el mensaje de Oscar:
¡Hay tanto que ver y hacer por aquí! Visitar las calas y playas, el interior, disfrutar de la gastronomía y la cultura del Empordá, recorrer los núcleos medievales de Pals, Peratallada, Ullastret…, el patrimonio indiano de Begur, la ruta del Románico, los museos de Gerona y Figueras, acudir a los festivales de música de Torroella de Montgrí, del Castillo de Perelada o de Cap Roig, o a las habaneras de Calella…. Pescar, navegar, hacer senderismo o submarinismo… todo está a mano. Y si lo que quieres es desconectar y no hacer gran cosa (o directamente nada), en Sa Rascassa estarás tan ricamente”.

En Elhedonista damos fe de ello.

Sa Rascassa abre de marzo a octubre. Nuestros meses favoritos son septiembre y octubre, cuando el agua del mar ya se ha caldeado (y es menos aigua-freda) y los atardeceres a lo largo del ‘camí de ronda’ hacia la cala de Sa Tuna se tornan dorados, liláceos, rosas…

¡Vaya! Este post nos ha puesto nostálgicos: volveremos este otoño, sin falta.

2 respuestas a Restaurante Sa Rascassa, en Aiguafreda, Begur

  1. Eloisa dijo:

    Que apetecible…, tomamos buena nota!

  2. Montse Gonzalez dijo:

    Dan ganas de teletransportarse…

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