El Hedonista El original y único desde 2011

“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

Menu abrir sidebar

Actualidad

Ecuador, con los ojos cerrados

“El individualismo es el mayor cáncer de la sociedad” dice Daniel Chamorro, director de este documental.

Con los ojos cerrados sentimos, olemos, vivimos,
como la primera vez que nacimos.
Con los ojos cerrados no hay fronteras, ni países,
no hay colores de piel ni ojos hambrientos”. 

Con estos versos se inicia el documental Ecuador, con los ojos cerrados, dirigido por Daniel Chamorro con la colaboración de Lucía Mencos y Camila de Ros (ganadoras de la IV edición del Festival de Clipmetrajes). Una ventana abierta a una realidad dura, un poco descorazonadora, llena de baches, de destinos marcados por la pobreza, de lucha sin tregua y, sin embargo, una ventana por la que entra aire fresco de esperanza y aromas solidarios.

En poco menos de veinte minutos el realizador de Ciudad Real recorre las zonas más emblemáticas de Ecuador donde Manos Unidas, a veces junto con otras ONGs, está levantando montañas con granitos de arena. Un obra que ha sido seleccionada por cerca de una treintena de festivales nacionales e internacionales, para sorpresa de Daniel Chamorro, que tan sólo quería hacerlo llegar al mayor número de gente posible sin más pretensiones.

¿Cómo llegó a tus manos este proyecto?
Soy jurado del festival Clipmetrajes de Manos Unidas, desde hace varios años vengo evaluando los trabajos que manda la gente a este festival. Junto a mí están también Imanol Uribe, Joaquín Reyes o Chus Gutiérrez. El premio consiste en que los ganadores se van a grabar un documental al año siguiente con el presidente del jurado. En este caso, iba a ir Chus Gutiérrez, pero no podía y me ofrecieron si yo quería ir junto con las ganadoras, Lucía Mencos y Camila de Ros, cuyo corto era muy bueno. Estuvimos 10 días, frenéticos, siempre viajando en coche, cogiendo aviones. Vimos casi todas las partes significativas del país, viajamos muchísimo, de hecho, en el documental hay varias escenas en coche porque literalmente no nos daba tiempo a bajarnos.

El documental va hilado a través de un poema en el que se desarrolla el concepto de ‘los ojos cerrados’ y a lo que nos lleva esa ceguera voluntaria.
La idea de los ojos cerrados se me ocurrió en el avión, el poema lo escribí en unas horas mientras volábamos. La presión inspira, ahí es cuando me acerqué a las chicas y les dije: “Tranquilas, estamos salvados creo que tengo una buena idea”. La fuimos limando entre todos y de alguna manera salió el documental. El proceso de montaje fue bastante complicado porque era mucho material. No solo había que montar, sino elegir y elegir bien. Cuando vi la entrevista del francés, Denis, fue cuando pensé que teníamos película porque lo que contaba podía hilar todo el documental.

Todo un recorrido por la supervivencia más estricta, en las peores condiciones, pero con cierto optimismo…
Yo quería mostrar no solo ‘el pobrecitos’ sino por qué existe la pobreza, por qué debemos estar unidos, por qué hay que salir de esto, pero sin tener una visión pesimista, sino hermosa sobre la unión de la humanidad.

En las conclusiones que aportas al final del documental utilizas el término ‘crisis de amor’.
Me quedaba un poco cojo el documental y tenía que salir contando un poco mis impresiones y pensé “aquí puedo meter esa reflexión de por qué hace 50 años mis padres metían la peseta en la hucha del Domund y ahora seguimos igual”, parece que el hambre no se va a parar nunca, y me di cuenta que no se acaba porque hay gente que no quiere que se acabe. Esa gente que no quiere que nada cambie son avariciosos, quieren siempre más. Una concepción equivocada basada en quien más tiene es más feliz. Hay una cosa que dice Denis en el documental, ‘conciencias individuales acciones colectivas’, sino estamos unidos no se puede cambiar nada. El individualismo es el mayor cáncer de la sociedad.

En el documental os acercáis a varios proyectos que Manos Unidas está desarrollando en Ecuador. El primero de ellos es un sistema de agua de lluvia, para la zona petrolera del país que está completamente envenenada.
Es muy fuerte porque además no nos permitían pasar por donde queríamos, hay como una persecución para que no se muestre todo aquello, es un desastre de cómo pusieron todo lleno de petróleo en los 50 y 60. Ahora hay un montón de gente con cáncer y están desamparados. La gente bebe el agua contaminada, la comida está contaminada. Manos Unidas lo que está haciendo en esa zona es un sistema de agua de lluvia y cuando ésta cae, que también está contaminada, pasa por unos filtros hechos con unas piedras que vienen de Alemania y que eliminan la contaminación.

Podemos comprobar también que hay detractores y seguidores de Rafael Correa Delgado, un poco a partes iguales. Un presidente que lucha por los necesitados, pero que vende los recursos del país a las multinacionales extranjeras que son las que lo empobrecen.
De alguna manera quise poner un espejo a las opiniones que tiene la gente de uno y de otro lado para ofrecer una realidad sin juzgar. Pienso que se están haciendo cosas bien, pero también están atados de manos, es una situación complicada que yo no puedo salvar y tampoco voy a juzgar, yo me quedo en el lado de los necesitados para ayudar en lo que pueda.

El segundo proyecto nos conduce a los Andes ecuatorianos, donde se ha conseguido hacer llegar el agua a muchas comunidades por una red de tuberías que van por las montañas.
Es uno de los más grandes proyectos realizados en América Latina, se han invertido millones de euros. Se han creado además unos reservorios donde acumulan el agua que necesitan para vivir. Han comenzado a hacer cultivos que pueden vender y son rentables como el altramuz. También están creando un turismo comunitario donde ellos mismos se crean el trabajo, son los guías de los turistas, han construido un mirador en el volcán Quilotoa para aumentar el reclamo turístico de la zona, han edificado unas cabañas para que los turistas se puedan quedar, un restaurante, algunas instalaciones más que además de dar trabajo a los ecuatorianos de la zona también dan un valor a la zona, potencian y provocan que el dinero llegue de fuera. Todo está hecho desde la sostenibilidad, el respeto, nunca desde la explotación, todo se lo reparten entre ellos.

Los últimos dos proyectos tienen a las mujeres como protagonistas, por una lado la Red de Mujeres de Paute, donde han desarrollado microempresas asociativas; y una empresa artesanal de sombreros Panamá y bolsos que comienza a dar sus frutos y a conseguir que las mujeres salgan adelante.
Allí las mujeres son muy fuertes, han tenido que luchar mucho, un ejemplo de su valor es cuando se pusieron delante de las balas para proteger sus tierras ante una empresa canadiense que venía a explotar los recursos. Una gran mayoría de ellas sufren lo que se llama el coyoterismo. Los maridos se van a Estados Unidos para conseguir dinero, pagar ese viaje para que pasen la frontera les cuesta a la familia entre 10-15 mil euros. De esas personas no se sabe luego nada más, no porque lleguen y se vayan con otras o se olviden de sus familias, sino porque los matan. Las familias se quedan con la deuda que tienen que pagar a los mafiosos que han matado al marido. Si no eres fuerte, mueres. Ahí es donde entran las ONGs que les han ayudado a hacer este centro de venta de productos agrícolas y ganaderos, se organizan entre ellas, rotan y cada una aporta lo que tiene, los beneficios son colectivos. Luego está la asociación de mujeres que hacen sombreros y bolsos a quienes están ayudando para su comercialización. Ahí está Rosa, que protagoniza un momento muy emotivo en el documental, cuando habla de su madre, de las amenazas que ha recibido y de lo orgullosa que está de tener una independencia económica.

¿En cuántos momentos has tenido que contener la emoción? ¿Cómo se vuelve de un viaje así?
Pues en varios momentos, sobre todo el de Rosa fue duro, verla acordarse de su madre. Te involucras mucho. Este viaje a mí me cambió la vida, tuve un momento de crisis en el viaje, estuve muy mal y creo que una parte del niño que había en mí murió en Ecuador, ahora soy más maduro. Y yo que pensaba que iban a ser como unas vacaciones.

Uno cuando abre los ojos ¿cómo los vuelve a cerrar para soñar?
Sublimando lo visto. Cuando, por ejemplo, componía la música del documental, yo mismo me emocionaba al ver cómo ese viaje podía cambiar a la gente. Te permite soñar con un mundo mejor. Esos sueños siguen estando ahí, pero desde una posición más elevada, menos inocente.

Actualidad

Actualidad

Casa Decor se abre al arte

Miguel de Santos

Del 1 al 16 de diciembre, Casa Decor celebra la Exposición “Arte Abierto”, una iniciativa dentro
de la nutrida agenda de citas con el arte contemporáneo de Madrid. leer

Actualidad

Digital versus Analogical

Gabriela Domingo

El mundo digital ha entrado de lleno en el arte. Estas obras se exponen y adquieren en kreislerart.com y en la Galería Kreisler de Madrid. Para ver y casi tocar. leer

Todo esto
y mucho más
en Actualidad
+