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Artistas

Almudena Lobera busca lo invisible

Con sólo 30 años ya ha expuesto en Madrid, Londres, Nueva York, México, Rotterdam, São Paulo, Berlín, Bilbao… Tiene mucha fuerza.

Almudena Lobera estudió Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid, Diseño Gráfico y Grabado en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre y dos años en la Universität der Künste (Berlín) con una beca. Después llegó una residencia en la Slade School of Fine Art de la Universidad de Londres, otra en la Foundation B.a.d de Rotterdam, un máster y el inicio de diferentes colaboraciones con galerías, presentaciones a premios y concursos… Empezó a presentar su trabajo en São Paulo, Panamá, Rotterdam…lo que le permitió seguir ampliando su mirada sobre otros lugares, artistas y modos de crear. Forma parte de la plataforma de artistas Oral Memories y del Archivo de Creadores Matadero Madrid. Actualmente tiene su estudio en Madrid… aunque por poco tiempo. Una beca y una residencia la vuelven a reclamar fuera de España. La representa la galería Max Estrella y es una de nuestras jóvenes artistas más prometedoras.

¿Por qué decides dedicarte al arte?
Desde niña me gustaba dibujar, las artes plásticas, el diseño… Durante la adolescencia traté de buscar otra vía de estudios haciendo incluso bachillerato de ciencias, pero al final opté por lo que siempre quise hacer, Bellas Artes, sin saber muy bien qué camino profesional seguiría. Una vez dentro de la carrera fui conociendo autores, obras, lecturas, así como diferentes medios y procesos. El contexto de compañeros-artistas, profesores y agentes culturales que tuve durante mi estancia Erasmus en la UdK de Berlín y en el máster de la Complutense fueron un gran impulso.

¿Qué mensaje, idea, llamada… te ha acompañado durante estos años de creación?
Entiendo la práctica artística como un modo de indagar en diferentes códigos y lenguajes que permitan provocar una comunicación que de otro modo no sería posible. Encuentro fascinante la libertad en los procesos que tenemos los artistas. Me gusta trabajar con temas relacionados con la invisibilidad, con otras capas más allá de la superficie, con planteamientos que cuestionen la propia obra. Me seduce la idea de hablar desde lo visual precisamente de aquello que no lo es o que permanece de algún modo desapercibido.

Has hecho alguna incursión en el mundo de la educación, por ejemplo con el Museo Reina Sofía. ¿Cómo resultó la experiencia?
El taller Reinventar el Espacio que hice en el Reina Sofía fue una de las mejores experiencias docentes que he tenido. Trabajar dentro de un Museo como el Reina Sofía y tener entre los recursos las exposiciones de Yayoi Kusama, Lygia Pape y Elena Asíns, fue un verdadero lujo. Además en el departamento de Educación trabaja gente muy buena y comprometida con la que aprendí mucho. Los niños de los dos talleres que hicimos fueron sorprendentes y fue muy bonito ver cómo disfrutaban con las obras del museo y cómo realizaban sus propias instalaciones en el espacio y luego hablaban de ellas. Pienso que este tipo de actividades educativas son fundamentales y que quizá la educación artística de los colegios e institutos debería orientarse más a este tipo de propuestas más relacionadas con la experiencia, los espacios, el diálogo y la libertad de medios de expresión.

Pero también te has dedicado a la docencia…
Sí. El trabajo de profesora me gustaba pero requería muchas horas en el aula y fuera del aula. Ser profesor es un trabajo gratificante pero exige mucha dedicación y compromiso. No se puede desconectar, estás atento a todo lo que encuentras para poder utilizarlo en clase o aportar documentación a los alumnos con cuyos trabajos me acababa, lógicamente, enganchando e implicando bastante. Compaginarlo con mi incipiente carrera artística me resultaba complicado. No tenía tiempo para todo y no podía hacer ninguna de las cosas bien del todo, lo que acababa siendo frustrante. Ahora estoy más centrada en mi obra que he de seguir madurando. Tal vez en un futuro vuelva a dar clases, cuando haya desarrollado más mi trabajo personal y pueda aportar más cosas desde la experiencia.

¿Con qué técnica te sientes más cómoda? Instalaciones, rotulador, el vídeo…
Con aquella que mejor me resuelva las ideas en las que estoy trabajando. Siempre me ha atraído mucho el dibujo y la obra en papel, pero poco a poco he ido desenvolviéndome en diferentes medios y ya no pienso en una sola técnica cuando trabajo. En mi trabajo suelo cuestionar el propio formato de la “obra de arte” y su activación en el contexto expositivo. Me gusta la instalación por la relación que establece con el espacio y el espectador; el vídeo como recurso documental y generador de segundas partes de una experiencia efímera; las hibridaciones de técnicas en piezas objetuales que permiten hablar no sólo de un resultado, sino también de un proceso. Me siento muy cómoda trabajando a partir de un espacio dado, adaptando mi discurso a ese lugar y su historia real o inventada.

¿Qué o quién te inspira?
Me inspira todo lo que percibo ya sea dentro del ámbito artístico o no. Lecturas, películas, obras de arte, música, conversaciones, personas, noticias, lugares, imágenes, objetos, experiencias… Hay encuentros que me despiertan ideas concretas, otros me dejan algo en lo que seguir reflexionando y buscar conexiones.

¿Escuchas música mientras creas?
Sí, me gusta mucho escuchar música en el estudio aunque a veces necesito silencio absoluto. Suelo escuchar música electrónica y pop. Pantha du Prince, Four Tet, James Blake, Devendra Banhart, PJ Harvey...

¿Dirías que el arte contemporáneo vive un buen momento?
Pues depende del cristal con el que se mire… A nivel de mercado creo que no está en su mejor momento, pero en cuanto a calidad hay artistas y exposiciones muy interesantes. En España también. Lo que falta en España es público y una educación de base que permita a la sociedad disfrutar del arte y la cultura y reivindicarla como un derecho y un bien común.

¿En qué proyectos andas en la actualidad?
Justo ahora voy a empezar obra nueva. Me han dado la Beca de la Academia de España en Roma y dentro de una semana me voy para varios meses a trabajar a Roma en un proyecto relacionado con los “aparatos de visionamiento” renacentistas y una personal instrumentalización en los procesos de captura, representación y proyección de imágenes.

3 respuestas a Almudena Lobera busca lo invisible

  1. Charo González dijo:

    Almudena,si tu obra artística ya es GENIAL mereciendo el podio de los “medallistas”, tu expresión lingüística no se queda corta: sincera, apasionada,claridad expositiva…podrías ser tan buena en el terreno literario, no lo dudes. ¡Suerte en tu próximo proyecto! te deseo un nuevo triunfo, que sin duda lo tendrás,. Un abrazo

  2. Charo González dijo:

    Almudena,si tu obra artística ya es GENIAL mereciendo el podio de los “medallistas”, tu expresión lingüística no se queda corta: sincera, apasionada,claridad expositiva… ¡Suerte en tu próximo proyecto!sin duda será un nuevo éxito merecidamente. Un abrazo

  3. Carmen Rodríguez Perales dijo:

    “Indagar en lo que pasa desapercibido” …. eso es ARTE, me encantan tus planteamientos. Gracias por la difusión. Enhorabuena por la beca de Roma. Abrazos.

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