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Anomalisa es una genial ocurrencia y una experiencia cinematográfica nueva y reveladoraAnomalisa, una genial y sorprendente rareza de Charlie Kaufman

La segunda película como director de este grandísimo guionista es una magistral cinta de animación para adultos.

Que Charlie Kaufman es el guionista más brillante, original y sorprendente de Hollywood es una realidad que evidencian los libretos de películas como ¡Olvídate de mí!, Adaptation (El ladrón de orquídeas) o Cómo ser John Malkovich. Era solo cuestión de tiempo que una mente tan rutilante diera el salto a la dirección. Ocurrió en 2008 con Synecdoche, New York, un filme que pasó con más pena que gloria por las carteleras norteamericanas y que en nuestro país ni siquiera se llegó a estrenar. Afortunadamente, su segundo intento como realizador ha corrido mejor suerte. Anomalisa es una genial ocurrencia y una experiencia cinematográfica sorprendentemente nueva y reveladora. Kaufman nos invita, como siempre, a reflexionar y, también como siempre, nos atrapa en la maraña de un relato confeccionado a la medida de las personas aunque en él no aparezca ninguna. Y es que Anomalisa, pese a ser un filme solo para adultos, es una cinta de animación rodada con la paciente y artesanal técnica del stop motion.

Anomalisa es una película de animación sobre las personas, sobre su incapacidad para comunicarse y sobre la soledad. Pero Kaufman nos habla de cosas que conocemos muy bien bajo un prisma diferente y no solo porque para ello no se haya servido de actores. Atención al argumento porque no tiene desperdicio: el protagonista de su historia es un especialista en recursos humanos que recorre el país dando charlas para asesorar a las empresas. En ellas habla de la necesidad de tratar a los empleados de forma individualizada y no como un grupo, de ver lo que tienen de particular y diferente. Sin embargo, este defensor de lo inalienable es incapaz de distinguir a una persona de otra. A todas, sean hombres, mujeres o niños, las ve con el mismo rostro y las escucha hablar con la misma voz. Hasta que irrumpe en su vida Lisa. Y hasta aquí podemos y debemos contar. Hay que aclarar, eso sí, que lo que le sucede a este singular personaje es una enfermedad rara pero real. Se llama síndrome de Frégoli y es un desorden neuropsiquiátrico que debe su nombre a Leopoldo Frégoli, un actor italiano de principios del siglo XX que podía interpretar simultáneamente varios personajes diferentes en una misma función de teatro.

Kaufman hace muchos guiños en Anomalisa a Frégoli y a su síndrome. El hotel en el que transcurre gran parte de la trama se llama Frégoli y la película es, de hecho, la adaptación de una obra de teatro que el propio Kaufman escribió hace años bajo el seudónimo de Francis Frégoli. En esta aventura, el director y guionista ha contado con la colaboración de Duke Johnson, un especialista en cine de animación, codirector de la cinta y responsable de esa perturbadora y extraña autenticidad que desprenden unas marionetas a las que, sin embargo, se les ven claramente las costuras. Claro que tal vez estos increíbles muñecos no resultarían tan irresistibles si detrás de ellos no estuviera esa genial historia en la que Kaufman combina magistralmente amor, dolor y sentido del humor.

Anomalisa es un milagro de película. Primero porque derrocha un caudal de talento que no es tan frecuente ver en el cine. Segundo porque se ha rodado gracias a una campaña de crowfunding. Y tercero porque, como ha escrito un crítico norteamericano, es el filme más humano del año y en él no aparece un solo ser humano. Está nominada al Oscar a la mejor película de animación y es una pena que la Academia no se haya atrevido a incluirla en la categoría de mejor película a secas porque es en esa liga en la que merecería jugar. Anomalisa es irónica, tierna, ácida y muy lúcida, y tiene la escena de sexo más delicadamente explícita e impresionante de la historia del cine. Una obra maestra que, seguro, no hubiera sido tal si se hubiera rodado con personas de carne y hueso. Aunque, eso sí, detrás de los muñecos están las voces de tres magníficos intérpretes como son David Thewlis, Jennifer Jason Leigh y Tom Noonan.

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