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Arquitectura

EN LA ISLA DE LA CIUDADEn Nantes, un dinámico centro de depurado diseño

La nueva Escuela de Bellas Artes de Nantes es obra del galo Franklin Azzi

Instalada dentro del quartier de la Création (barrio de la Creación) de la localidad gala de Nantes, la Escuela de Bellas Artes ocupa la que fuera fábrica de la empresa Alstom, en la isla de la ciudad, rodeada por el río Loira. Visitamos un nuevo centro que destaca por su depurado diseño y su amplitud, así como la gran variedad de disciplinas que ofrecen. El arquitecto Franklin Azzi, involucrado también en la futura renovación de la torre Montparnasse de París, ha querido crear “proximidad y sinergias”, en una isla que pretende acoger de aquí a 2020 más de noventa mil metros cuadrados de actividades dedicadas a la creación, con más de cuatro mil alumnos.

“Tenemos un proyecto ambicioso, que esperamos esté finalizado dentro de dos años. Es cierto que la inauguración de este centro es una pieza clave”, me explica en su despacho Pierre-Jean Galdin, director general de la Escuela de Bellas Artes de Nantes, quien me irá guiando por algunas de las amplias salas. Más de cuatro mil metros cuadrados de talleres dedicados al trabajo y a la experimentación en los terrenos artísticos, en el interior de una estructura que combina cemento, depurado acero y grandes ventanales.

Puede dar la impresión, en algún momento, de encontrarnos en una prisión, por la amplitud de la galería central –160 metros de largo y el color gris de las paredes–. Curiosamente, el arquitecto ha tenido la idea de hacer espacios en los que los estudiantes se muevan con total libertad, sin la sensación de estar controlados. Si bien se ha mantenido la estructura de la antigua empresa que ocupaba el lugar, el interior es de lo más funcional y permite que la luz penetre. Salas y más salas en las que los alumnos pueden desarrollar sus diferentes especialidades. Y no solo ellos, también personas con inquietudes artísticas ajenas a la escuela, que se inscriben en sus diferentes cursos. Pasando por una de las salas, hallamos un grupo de mujeres y hombres, donde la media de edad es de 50 años, y que se encuentran dibujando un cuerpo de mujer, el de quien posa desnuda y con paciencia.

Dijo de Nantes el surrealista y nada fácil André Breton que “probablemente tras París es única ciudad de Francia en la que pueden sucederme cosas que merezcan la pena”, y aquí nacía Jules Verne hace ahora 190 años. Urbe con alrededor de un millón de habitantes, un centenar de parques y jardines y una vida artística y universitaria de lo más palpitantes. Tras la capital de Francia, la ciudad a buen seguro con más estudiantes, la equivalente a Parma o Bolonia, en Italia. El hecho de hallarse a dos horas de París en tren de alta velocidad y muy próxima al mar, la hace aún más atractiva. Internacionalmente tiene peso, “y espera tener cada vez más, atrayendo aún a más alumnos extranjeros”, me asegura su director.

En la zona en la que se halla, en la isla de Nantes, aparte del sello de Azzi, han impregnado también su estilo Jean Nouvel, Alexandre Chemetoff y Christian de Portzamparc, entre otros. Una isla en la que se ubica también la Escuela de Arquitectura y a la que en dos años llegará la de Diseño. Su objetivo es crear un gran campus de arte, donde los estudiantes podrán aprovecharse de los puentes entre las diferentes disciplinas. Digno de ser imitado en otros lugares.

www.abrahamdeamezaga.com

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