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La obra de ambos artistas llega por primera vez a Europa de la mano del Denver Art Museum y el Thyssen-BornemiszaLa América rural de los Wyeth

El Museo Thyssen-Bornemisza presenta la obra de Andrew y Jamie Wyeth, pintores destacados del realismo americano.

Los Wyeth son una saga de artistas genuinamente americanos. Andrew Wyeth (1917-2009) y su hijo Jamie Wyeth (1946) han seguido los pasos del abuelo N.C. Wyeth (1882–1945) pintor e ilustrador que adquirió también un notable reconocimiento en Estados Unidos. Apegados a las  tierras donde se criaron de Chadds Ford y la costa de Cushing, Maine, supieron retratar con excepcional realismo a  los personajes y paisajes de la América rural. La obra de ambos artistas  llega por primera vez a Europa de la mano del Denver Art Museum y el  Thyssen-Bornemisza con un centenar de piezas, algunas inéditas, realizadas con distintas técnicas como la acuarela, tiza, pluma y tinta, témpera o grafito.

Andrew Wyeth pintó casi todas sus obras  entre la granja familiar de Chadds Ford – hoy convertida en museo – y en su casa de veraneo, un faro en Cushing, donde vivió hasta los 91 años con su mujer Betsy. Cerca del faro vivían los Olson, amigos de los Wyeth y propietarios de un caserío de madera donde Andrew tenía su estudio y que inmortalizó en varias obras, entre las que destaca el misterioso cuadro Christina’s World que forma parte de la colección permanente del MoMA. Christina Olson, protagonista de este cuadro y otros cuadros como el que trae a Madrid esta exposición, sufría de parálisis en las piernas, de ahí la extraña postura en la que la pintaba pues a ella no le gustaba usar la silla de ruedas. Andrew fue un pintor tremendamente productivo, capaz de plasmar en infinidad de cuadros un mismo tema.  En 1986 sorprendió al mundo del arte  revelando que tenía guardados 246 cuadros inéditos de otra mujer, su vecina Helga. Catalogado como pintor realista no sin todo tipo de reticencias, con el tiempo – y tras su muerte– su reconocimiento no ha parado de aumentar, poniendo el mercado en valor su extraordinaria capacidad para expresar el mundo de la clase media rural americana con exquisita sensibilidad y elegancia a partir de una instantánea.

Tanto Andrew Wyeth como su hijo Jamie dominaban el dibujo, lección aprendida de su abuelo, quien se había hecho famoso ilustrando cuentos y grandes clásicos como La isla del Tesoro, Robin Hood o El último de los Mohicanos. La lista de familiares Wyeth que se relacionan con el arte es larga: además de Andrew y su hijo Jamie, cuya calidad pictórica ha trascendido fronteras, hermanos, tíos y sobrinos se dedicaron con notable éxito a la pintura, la ciencia y la música. No sorprende que esta familia culta e intelectual se asentara en el primer estado que ratificó la Constitución de los Estados Unidos.

Con un gran parecido físico a su abuelo, Jamie Wyeth pasó de estudiar dibujo con su tía Henriette, de quien heredó la afición por el retrato, al estudio de Andy Warhol The Factory en Nueva York. Comenzó a destacar muy joven cuando con 17 años pintó a un vecino de Chadds Ford apodado Shorty en camiseta sobre un sofá damasquinado.  Más tarde retrató a Warhol en varias ocasiones, a su mujer Phyllis – afectada por parálisis en las piernas – y a personalidades como el presidente Kennedy. También es autor de muchos cuadros con  animales de la granja y la naturaleza en la que  se crió junto a su padre desde pequeño.

Padre e hijo congeniaban, pintaban juntos y compartían admiración mutua y un peculiar sentido del humor que se refleja en muchos trabajos, obras realistas cargadas de simbolismo y en las que dominaban los tonos tierra y dorados del atardecer. En todas ellas se respira el mundo de los Wyeth: genuino y elegante y tan profundamente americano como ellos mismos.

Museo Thyssen Bornemisza en colaboración con el Denver Art Museum.
1 de marzo – 19 de junio

 

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