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Su estilo se caracteriza por la delicadeza, por esos pequeños detallesLucía Marcano Álvarez, fotógrafa

Estudió Derecho y Diseño Industrial, y se sumergió en el agitado mundo de las grandes empresas. Pero hace cinco años se acercó a la fotografía. Ya no pudo separarse de su cámara.

Lucía Marcano Álvarez nació en París y allí vivió hasta los 6 años, momento en el que se trasladó a Venezuela. Hasta los 21, creció con los colores del Caribe, rodeada de flores y de frutas tropicales. Sus recuerdos de infancia son sensaciones: el aroma de las frutas, cómo entraba la luz por la ventana de su habitación y a qué sabía el aire de los paseos por El Ávila, la montaña que rodea a Caracas.

Su madre cuenta que, siendo bebé, cuando le llevaba al parque en París, ella se entretenía viendo cómo pasaba la luz entre las hojas de los árboles. Lucía asegura que lo recuerda vívidamente. Conocemos a la mujer que está detrás de lucía M photography y entendemos el porqué de sus sensibilidad.

¿En tu familia hay antecedentes artísticos?
Mi madre, a pesar de haber trabajado siempre en gestión y banca, hizo la carrera de Bellas Artes y mi padre es arquitecto. Crecí jugando en talleres de maquetas o mientras mi madre pintaba. Mis juegos siempre estaban aromatizados por trementina, óleos o pegamentos. Los libros que utilizaba para apoyar mis juguetes eran siempre de arte o arquitectura. En casa se hablaba de líneas, de fugas, de composición, de perspectivas y de luz como en otras casas se habla de hacer la compra. Yo escogí una cámara como medio de expresión, pero podría haber sido pintura, escultura o teatro y habría dado igual. Aunque en mi familia no había fotógrafos, el arte en cualquiera de sus expresiones siempre estuvo presente de una manera muy natural y cotidiana.

Hoy, que todo el mundo cree que con un smartphone puede hacer buenas fotografías, ¿no es difícil la profesión de fotógrafa?
¡Yo también creo que todo el mundo puede hacer buenas fotos con un smartphone! Hacer buenas fotos no es difícil, hacerlas con un smartphone es menos difícil todavía. Las fotos no las hace la cámara, la hace el que mira a través de ella para contar una historia y las cámaras de los móviles de última generación lo ponen muy fácil. Eso no significa que todo el mundo puede ser fotógrafo, ni que con un móvil se pueden hacer todas las fotos que un fotógrafo necesita para contar una historia.

La profesión de fotógrafo, requiere saber de física para entender la luz, de psicología para entender a los sujetos, de pintura para entender la composición y de mucho trabajo interno para entenderse a uno mismo e ir definiendo el estilo personal a la hora de fotografiar. Entre otras cosas. Ser fotógrafo es difícil, sí, pero no por los smartphones.

Por ejemplo, ‘exige’ una agitada actividad en las redes sociales. ¿Herramientas como Instagram atraen a futuros clientes? ¿Es un escaparate interesante?
El 90% de mi negocio se mueve a través de las redes sociales, así de interesante te puedo decir que me parece. No es la única manera de hacerlo, hay otras fórmulas que pueden funcionar igual de bien, pero las redes sociales son un escaparate al mundo y ésa, ésa es una oportunidad de oro. Puedo decir que aparte de atraer a futuros clientes, las redes sociales me han acercado a varias de mis mejores amigas, gente con la que tengo muchísimo en común, pero que de otra manera quizás nunca habría llegado a coincidir.

Echando un vistazo a tu cuenta, muestras más tu día a día, que sesiones propiamente dicho.
Para mí las redes sociales tratan de compartir el momento, hay algo mágico en la inmediatez de compartir una foto cuando la haces. Mis sesiones de fotos, normalmente no pueden salir a la luz hasta pasados algunos meses y prefiero compartir lo que voy haciendo todos los días, que además habla más de mi inspiración, de mi forma de trabajar, de lo que valoro en mi vida y eso hace que se me acerquen marcas afines.

Te dejas ver y supongo que verás. ¿Qué tres perfiles nos recomendarías y por qué?
Me dejo ver, sí, aunque según todas las reglas soy un poco desastre, porque en realidad solo publico en redes sociales cuando me apetece compartir algo, paso totalmente de cuales son las mejores horas para publicar o qué tipo de contenidos hay que compartir. Yo publico fotos cuando lo siento. Y algunas veces comparto ocho fotos en un día y otras no publico ninguna.

Veo menos de lo que me gustaría porque no me da la vida para más, pero hay cuentas de Instagram que son obras de arte. Por lo general no sigo muchos fotógrafos, aunque estoy enganchada a la cuenta de @petesouza. Es el fotógrafo oficial de la Casa Blanca, acompaña a Obama a donde va y comparte fotos del “behind the scene” de la vida del Presidente de los Estados Unidos. Desde la preparación del discurso de la nación o las reuniones de la cumbre del cambio climático hasta la divertida mañana de los perros de Obama después de la súper nevada. Para mí es un documento histórico, vivido a diario.

@lindavwright es otra cuenta que sigo. ¡Yo quiero ser como Linda cuando sea mayor! Me inspira mucho su sentido del estilo, sus viajes a Marruecos y su vida americana-francesa. Es un mix que me encanta y el hecho de que lo cuente en Instagram me parece la bomba porque es como mi madre. También destaco la de @mattcbauer. Porque me hace muy feliz, son fotos increíbles del mar y de su vida de surfer y eso me aporta la dosis diaria de aventura, de naturaleza y me llena de energía para afrontar cualquier reto.

Dices que te inspiran la naturaleza, el blanco, la lluvia, el silencio… ¿Qué más?
Pues la gente que quiero, el cine, la pintura, la danza en casi cualquiera de sus formas, estar sola, aburrirme, la arquitectura… En realidad soy bastante fácil, me basta con abrir bien los ojos para encontrar algo que me inspire, creo que hay inspiración en cualquier sitio, depende más de lo receptivos que estemos a dejarla entrar.

Hablando de naturaleza, ¿existe un espacio, ciudad, paisaje o rincón que sacuda los sentidos de Lucía?
Hay un sitio en el Valle de Arán que no sé qué me pasa con él, pero si estoy cansada, me basta con cerrar los ojos para visualizarlo y sentir una paz maravillosa. No hay nada alrededor y no es fácil llegar porque es un camino que, con demasiada nieve se cierra, pero cuando se puede llegar es majestuoso, es el poder de la naturaleza. El mar también me transmite la misma sensación, estar rodeada de agua y el ir y venir de las olas me lleva mentalmente al mismo sitio.

Existen muchos rincones que me sacuden y me encanta la sensación de salir a descubrir nuevos. Soy una persona de contrastes, me inspira la naturaleza, pero siempre he vivido en ciudades grandes y soy de vivir y disfrutar la ciudad. No me gustan las urbanizaciones, ni suburbios en los que la identidad de la ciudad se diluye entre grandes superficies y autopistas, me gustan los barrios de ciudad con personajes conocidos por los vecinos, con pequeño comercio, pero en medio del follón de una ciudad con mil cosas que hacer y con un ritmo acelerado.

Volver a París siempre es buena idea con su caos majestuoso, me recuerda cada vez el concepto de la belleza; New York es la ciudad de mi madre, es donde voy cuando quiero sentirme que vuelvo a casa de mamá y la disfruto mucho, pero no como turista, sino como una más que va a hacer la compra y a la ferretería a sacar las copias de las llaves de casa. Y Madrid, que es la ciudad que elegí para mí, para ver crecer a mis hijas, para desarrollar mi trabajo. Vine unos días de vacaciones y lo siguiente fue venir a buscar piso para mudarnos. Fue un flechazo total. Madrid tiene el equilibrio perfecto entre una ciudad grande con oferta cultural, gastronómica, diversidad y lo cercano de la vida de una ciudad pequeña, con vecinos, con tradiciones y con muchas cosas por hacer.

¿Qué fotógrafos te sirven de referencia?
Me gusta revisar los clásicos de vez en cuando, Cartier-Bresson, Avedon, Kertesz, y también buscar en el trabajo de contemporáneos como Leibovitz o Tim Walker, pero no los suelo tener como referencia, de hecho nunca veo fotografía cuando estoy planificando una sesión de fotos. Prefiero buscar inspiración en la pintura, hay algo fantástico en cómo se ha interpretado la luz en la pintura a través de la historia del arte y es ahí donde suelen estar mis referentes. El bodegón es un género pictórico que nunca me canso de ver, los holandeses y españoles han sido mis favoritos desde hace muchos años.

Como explicas, tu tarea está enlazada con otras expresiones artísticas, ¿qué pintor te conmueve y a qué museo te gusta regresar?
Cambio mucho de opinión. Me cuesta definir un favorito porque voy cambiando todo el tiempo. En Madrid, me gusta ir al Museo del Prado, diría que voy todos los meses, aprovecho cuando tengo que hacer alguna gestión por ahí para meterme y ver “algo”. Son visitas de 20-30 minutos y suelo quedarme solo en una sala de la colección permanente. Salgo feliz, inspirada y con la mente despejada. Veo todas las exposiciones temporales del Thyssen y también me apunto a algunos de sus talleres. El último fue sobre cuadernos de viaje, me enganchó a las acuarelas. Y la casa de Sorolla es un sitio de Madrid en el que me siento en paz.

En Nueva York, el Metropolitan Museum of Art, el MOMA y la Frick Collection suelen ser los que siempre repito y en Amsterdam no quiero salir de los museos. Me dejo muchos fuera, pero es que si no no acabo nunca.

Además de realizar fotografías, has iniciado una nueva faceta y ofreces ‘mentoring’. Cuéntanos qué es, cómo surge y a quién se dirige.
Mi trayectoria profesional es poco habitual en el mundo de los fotógrafos. Antes de dedicarme a ella, hice planes de negocios, trabajé con objetivos 100% comerciales y la presión del mundo del retail me obligó a ser muy eficiente y a estar muy enfocada en los resultados. Además, durante mi trayectoria en IKEA me enseñaron a trabajar desarrollando el potencial de cada persona del equipo. Echaba de menos esa parte.

Se trata de enseñar estructura, pensar en el trabajo como un negocio y no como creación porque asumámoslo: crear es muy bonito y existen muy buenos fotógrafos, pero no todos sabemos como rentabilizarlo. Me dirijo a quienes ya tienen un recorrido a nivel técnico y una idea de hacia donde quieren dirigir su negocio.

Por último, ¿qué tiene que ver Leonor Watling con lucía M photography?
Es la primera persona que colabora a través de ‘Compartiendo el camino’. Es una invitación a personas que me encuentro y que han tenido algún vínculo con la fotografía. Es una invitación a hacer de sus fotos una serie, a definir un formato para ofrecer a la venta y a ver su trabajo impreso de manera profesional. La idea de colaborar con Leonor Watling nació hace un par de años cuando me enseñó sus fotos y me contó la historia de Mia, una muñequita de porcelana que viaja con ella a todas partes y a la que lleva fotografiando muchos años. Estamos acostumbrados a ver fotografía todos los días de nuestra vida, pero proyectos con alma, con años de trabajo detrás, de esos hay muy pocos y, sin duda, las fotos de Leonor nacen de su propia sensibilidad. Dos años más tarde aquí estamos, compartiendo el camino y con Tip-Toe disponible en mi tiendita.

¿Tienes nuevos compañeros de viaje ya en mente?
¡Sí! La experiencia está siendo tan increíble que ya estamos trabajando en nuestra siguiente invitada. Como Leonor, es una persona con una sensibilidad increíble a la hora de hacer fotos y estoy segura de que a mucha gente le va a hacer ilusión poder acceder a su trabajo. Esto no es una carrera, no hay calendario definido de colaboraciones porque no se trata de forzar nada, sino de compartir esos encuentros maravillosos que suceden de vez en cuando en la vida.

Por último, cuéntanos qué podemos encontrar en la tienda de Lucia M photography.
Es una pequeña “print shop” en la que vendo fotos impresas. Para mí las fotos no son fotos hasta que las veo en papel. Soy una romántica y no lo puedo evitar; me gasto verdaderas fortunas imprimiendo fotos en papeles especiales solo por el placer de verlas bien impresas y de tocarlas y olerlas. Una foto en el ordenador es como los negativos de antes, solo el primer paso. La tienda la abrí en 2015 y la primera colección fue una serie de fotos inspirada en el bodegón holandés. La realicé junto a Sally Hambleton y las hermanas Zubi, que hacen bolsos a partir de fotografías de sus viajes. Ellas son mujeres a las que conocí a través de las redes sociales y a las que admiro mucho.

La segunda colección se llamó Winter Whiteness, fruto de mis viajes por las montañas del Valle de Arán; y la tercera colección fue el comienzo de ‘Compartiendo el camino’. Cada pieza a la venta pertenece a una serie limitada, numerada y firmada por su autor. Porque solo nos van las cosas especiales.

2 respuestas a Lucía Marcano Álvarez, fotógrafa

  1. María Jesús Silvosa Jacob dijo:

    He sentido enamorarme de esta entrevista, porque cada palabra esta mecida por emoción y sensibilidad.

  2. Sandra Pavan dijo:

    Lucia felicidades ymuchos exitos,te cuento he sido muy amiga desde chica nuestras famiouas de tu papa,lo mismo de tu mama,me encanta todo lo que haces,yo algo de pintura hago,veo tu mami deja NY para irse cerca de ti,lo bien que hace,dale un abrazo,

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