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Arte en el fondo del mar

Nos sumergimos entre las inquietantes esculturas de Jason deCaires Taylor.

Jason DeCaires Taylor se ha instalado en Lanzarote. Está trabajando en su nueva obra: un conjunto de esculturas que habitarán bajo las azules aguas del sur de esta isla canaria. El Museo Atlántico será el primer espacio escultórico submarino del continente europeo. Está previsto que abra sus puertas y sus aguas a finales del 2016.

Taylor nació en Londres en 1974, pero parte de su niñez transcurrió en Asia, donde desde niño se aficionó a explorar los arrecifes de coral en las costas de Malasia. Se graduó en Escultura en el London Institute of Arts, se formó como instructor de buceo y fotógrafo submarino y a partir de ahí comenzó a desarrollar su pasión por el mundo subacuático y la conservación de la naturaleza.

Inquietantes. Misteriosas. Así son sus obras sumergidas en el MUSA Cancún, el monumental Museo Subacuático de Arte en el Caribe mexicano, la más reciente y ambiciosa creación de este artista y defensor del medio ambiente. 200 toneladas de esculturas vivas que evolucionan por el efecto metamorfosis del mar. 400 obras que reproducen a tamaño real personajes de carne y hueso con los que se va topando Taylor por la calle. Una sombra de algas sobre la mejilla de una muchacha, una estrella de mar posada en la cara de una monja…. The Silent Evolution (2012) revela ese rastro imperceptible que la naturaleza va depositando en nuestro organismo. Quizá esta sociedad submarina quede finalmente engullida por la vida marina. Quizá sea ésta una metáfora del futuro que espera a nuestra especie.

El futuro Museo Atlántico de Lanzarote, concebido como un jardín botánico submarino, inspirado en la flora autóctona de las Islas Canarias, se situará a unos 50 metros de la costa, en aguas tranquilas y transparentes, con fondos planos de arena, a sotavento de la isla. Un lugar ideal según Taylor, con condiciones favorables para sus esculturas, que serán preparadas en su estudio para luego ser transportadas en barco hasta su ubicación final y sumergidas en el fondo del mar con ayuda de grúas.

Lanzarote es una isla volcánica, de formas y costas cambiantes en constante proceso de metamosfosis. El nuevo museo pretende resaltar el carácter de las relaciones entre el hombre y el entorno marino, tan frágil y en continua evolución. Con su trabajo, Taylor quiere demostrar cómo la intervención del ser humano puede ser algo positivo que cree vida. Las esculturas de Taylor, síntesis de arte y ciencia, están hechas de materiales duraderos ecológicamente sostenibles, con un Ph neutral, y que ayudan activamente a la formación del coral.

Las aguas en Lanzarote son relativamente frías. Esta diferencia de temperatura entre el Atlántico y el Caribe va a incidir enormemente en la forma en que evolucionen las esculturas una vez inmersas en el agua. En sus proyectos, Taylor ha buscado siempre la connivencia del mar para convertir sus obras en arrecifes artificiales vivos, cual buques náufragos, que sirvan para crear ecosistemas independientes y ofrezcan vida a sus diminutos habitantes. Cuanto más alta sea la temperatura, mayor será la transformación, más rápida será la formación de corales, la incrustación de algas y esponjas y otros organismos marinos. En Lanzarote, el proceso será más gradual, y Taylor espera que las piezas vayan cubriéndose de una fina pátina que den a las esculturas un aire “pompeyano”.

Taylor trabaja con biólogos marinos para crear hábitats que estimulen la vida en el mar. The Anthropocene, una réplica a escala del clásico “Escarabajo” de VW, alberga una “ciudad de langostas”. Inercia (2011) representa a un hombre repantingado en su sofá viendo la televisión, que sirve de hogar a pececitos juveniles. Man on Fire y The Gardener acogen corales rescatados de tormentas tropicales o dañados por la mano del hombre. Otra de sus obras, The Lost Correspondent (2006) refleja los sentimientos de pérdida tan presentes en nuestra generación. Sumergido a una profundidad de 8 metros en la isla de Granada en el Caribe, un hombre está sentado a su mesa, sus manos suspendidas sobre la máquina de escribir, en una postura eterna. Igual que su vieja máquina de escribir, él también es una reliquia del pasado, arrollado por la tecnología moderna.

El mensaje de Taylor es una llamada de atención seria, pero siempre desde la esperanza y la regeneración. Antes de que sea demasiado tarde.

2 respuestas a Arte en el fondo del mar

  1. Teresa Compairé dijo:

    Precioso. Una pasada. Me inquieta y me encanta al mismo tiempo. No había visto nunca nada igual. Gracias Gabriela!

  2. GABRIELA dijo:

    Quedamos para bucear en el Museo Atlántico en 2016, Teresa!

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