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La exposición 'Chagall: divino y humano' recorre casi cuatro décadasDesde Rusia y París, con amor

El universo onírico de Chagall vuelve a Madrid de la mano de la Fundación Canal.

La exposición Chagall: divino y humano recorre casi cuatro décadas de la prolífica actividad artística del pintor bielorruso que pasó gran parte de su vida en Francia. En total 100 obras sobre papel, procedentes de los fondos de la Marc Chagall Collection C.S. Paris del Kunstmuseum Pablo Picasso Münster (Alemania), que reflejan la conexión entre lo sagrado y lo profano en la obra chagaliana. De ascendencia judía,  Chagall no fue especialmente religioso, pero sí dedicó muchas de sus obras a las historias, figuras y escenas religiosas, como las ilustraciones de la Biblia, un encargo del editor francés Ambroise Vollard que también le pidió ilustrar las Fábulas de La Fontaine. Los artistas del circo, músicos, mujeres angelicales o diferentes animales eran temas recurrentes en sus obras.

Con sus figuras bíblicas Chagall no busca abordar los dogmas de fe, sino simplemente aportar una visión humanística, mística y ensoñadora, en la que los protagonistas adquieren un aspecto irreal. En sus obras más profanas sus personajes planean y revolotean por el aire junto a pájaros, peces o bueyes de colores sobre edificios icónicos, entre los que destaca la torre Eiffel. Chagall expresaba las tradiciones populares de la sociedad rural rusa o el ambiente luminoso parisino – además de rendir homenaje a las mujeres de su vida- con un estilo muy personal, poético y colorista, que siendo vanguardista, no se ajustaba a ninguna corriente concreta.

Nacido en Bielorusia en 1887, estudió en la Academia Rusa de Bellas Artes de San Petersburgo, y pasó gran parte de su juventud con apenas ingresos entre París, Moscú y Berlín, donde expuso por primer vez en 1914. A pesar del éxito en las ventas no pudo cobrar nada y el estallido de la guerra le hizo volver a Moscú, donde conoció a su primera mujer Bella, a quien retrató con frecuencia. Ya en la madurez este incansable viajero (estuvo en Israel, Palestina, Siria, España, Estados Unidos) se  asentó en París y en los últimos años de su vida en Saint-Paul de Vence, en el sur de  Francia cerca de Niza, donde vivió con su segunda mujer hasta los 97 años.  Allí experimentó con cerámicas y vidrieras, como las que diseñó para la catedral de Metz y las de la sinagoga del Hebrew University Hadassah Medical Centre de Jerusalén.

Con las 100 obras que incluye esta exposición se cubre un periodo de casi cuatro décadas de su actividad artística (desde finales de los años 40 hasta mediados de los 80). Junto a delicados aguafuertes se presentan xilografías y litografías a color. Tremendamente productivo, Chagall creó más de mil litografías, un método con el que se sentía cómodo y en el que aplicaba una vasta policromía. La exposición se divide en tres secciones: Divino y humano, que refleja la peculiar convivencia entre temas sagrados y profanos; Las almas muertas, que incluye 15 obras relativas a la famosa novela de Nikolái Gogol; y La Biblia, 20 obras con las que interpreta desde una perspectiva humanista y personal la Biblia y profundiza en la psicología de sus personajes.

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