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“Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.”. Francisco de Quevedo

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Colabora con el Museo del Prado, la Fundación BBVA y el Palacio RealJosé Manuel García López, artesano de la Corte

Restaurador y enmarcador artesanal, recibe encargos de grandes museos de todo el mundo.

Entrar en su estudio de Madrid produce un efecto casi sagrado. Una luz dorada ilumina  suavemente toda la estancia. Las paredes y mesas están cubiertas de marcos de época, buriles, pinceles, pinturas, una vieja foto de Bob Dylan, una guitarra eléctrica y catálogos y libros de arte. En una esquina, sobre un caballete, destaca un marco Regencia francés de 1715. Al fondo suena la radio 4 de la BBC y tras multitud de marcos apiñados se vislumbra un jardín. Se diría que aquí el tiempo discurre más lento. José Manuel García López, Chema para los amigos, nacido en Valladolid y criado en Bilbao, tiene en su historial 23 años viviendo y trabajando en Londres, donde se formó como tallador de marcos con el gran enmarcador y coleccionista de arte Paul Levi. Hoy día crea marcos artesanales por encargo para grandes instituciones como el Museo Nacional del Prado, El Palacio Real, la Fundación BBVA,  el Museo de Bellas Artes de Bilbao o el Banco de España.

Las paredes están repletas de muestras de cada uno de los marcos históricos que ha elaborado. Hay más de 200 de distintos tipos y épocas. Sobre la mesa, piedras de ágata para bruñir el oro.

Le encontramos trabajando unas largas piezas de madera… ¿para quién son?

Son marcos para la obra de Raphael Mengs de la Colección Real del Palacio Real de Madrid. Los cuadros son de gran tamaño y estas piezas corresponden a la época. Ahora estoy en la labor de bruñir, avejentando la superficie final.

¿Gana el trabajo manual ante el mecanizado?

El trabajo manual proporciona un acabado irremplazable. Para hacer auténticas réplicas, la imperfección de la mano es lo bueno. La máquina deja huellas.

¿Dónde aprendió a tallar marcos?

En Londres, en el estudio de Paul Levi, el maestro enmarcador de referencia de la 2ª mitad del XX. Estuve trabajando 15 años con él para grandes galerías y museos. Levi tenía más de 3.000 marcos originales de todo el mundo. Yo había estudiado Bellas Artes en Londres, en el Chelsea School of Art y después en The Slade, pero no encontré trabajo de escultor así que me presenté allí como tallista.

Supongo que trabajar con marcos originales fue una oportunidad única…

Es una condición indispensable para producir marcos históricamente correctos. La trazabilidad, cuando lo haces todo tú, es total. Aquí tengo por ejemplo, un marco inglés del XVIII, un original decapado, limpio, sin yeso ni oro, de manera que se ve la profundidad de la talla. Yo sigo parte del repertorio decorativo europeo, en el que hay más de 200 categorías por épocas y regiones, y lo reproduzco manualmente.

¿Los marcos son también obras de arte?

Sin duda. Este por ejemplo es un Luis XIII.  Lo compré en una subasta en Londres. Es una pieza de nogal con tres capas de oro espectacular. Cuando encuentras una pieza antigua puede tener hasta nueve capas de yeso, por lo que al limpiarla observas mejor el carácter de la talla original.

¿Qué obras o pintores ha enmarcado?

Muchos. El Greco, Velázquez, Goya, El Bosco, Zurbarán… también he enmarcado para coleccionistas privados las vanguardias del siglo XX, en las que se suelen utilizar marcos de época. Me gusta centrarme en los marcos de los maestros  que residen en grandes instituciones.

¿Por qué se sustituyen los marcos de obras permanentes de museos?

A menudo las obras están expuestas con marcos que no corresponden a su época, son marcos que no les hacen justicia. Por eso los museos me encargan réplicas históricamente correctas, del periodo en el que se pintó la obra.

También la ennoblecen, ¿no?

Son fuente de información histórica. Arropan y complementa la pintura de época. También en algunos casos influyen las modas. Por ejemplo, con el arte moderno del siglo XX funcionan muy bien los marcos antiguos y en el impresionismo del XIX se utilizan marcos de los dos siglos anteriores.

¿Qué proyectos tiene en perspectiva?

Acabo de entregar marcos para los cuatro bodegones de Clara Peeters para el Museo del Prado,  y otros dos para un Paul de Vos y un anónimo italiano de la Fundación BBVA.  Ahora estoy terminando un Jan Mandijn y un bodegón de Luis Meléndez  y en breve voy a realizar varios marcos barrocos para la colección napolitana de la Galería Nacional de Dinamarca (Statens Museum for Kunst).

¿Se está perdiendo esta técnica artesanal?

La sofisticación del XVII y XVIII de los talleres franceses e italianos se ha perdido. En el XIX surge la reproducción mecánica, más industrial, que es lo que abunda hoy día. Quedamos pocos artesanos.

¿Quién seguirá su estela?

Estoy convencido de que hay ya estudiantes de restauración que se enamorarán de esta profesión. Es una técnica muy compleja y laboriosa, que requiere mucha dedicación pero que también da una gran satisfacción.

Todas las fotos han sido realizadas por Elvira Vila

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