El Hedonista El original y único desde 2011

“Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella.”. Montesquieu

Menu abrir sidebar

Artistas

Vuelve a España este otoño Los retratos de Francis Bacon gritan por Europa

El Museo Guggenheim de Bilbao expone a Francis Bacon, al igual que los museos de Liverpool, Mónaco y Stuttgart.

Francis Bacon (Dublin, Irlanda 1909. Madrid 1992) encargaba fotografías de sus modelos en distintas poses para realizar posteriormente sus desgarradores retratos con rostros distorsionados, como si fueran de cera derretida o hechos con plastilina. A menudo aparecen deformados por el dolor. En algunos los personajes parecen gritar. Nos lo imaginamos sufriendo él mismo, escudriñando en el alma y buscando la expresión del horror en el rostro. Quién sabe, hay quien sugiere que volcaba en ellos toda su desesperación. Como él mismo reconocía, estaba fascinado por el grito, en particular el de la mujer en la obra de  Poussin La masacre de los inocentes, desesperada ante la muerte inevitable del niño condenado por Herodes.  También le impresionó mucho la escena  del grito de la niñera en la película de Serguéi Eisenstein El acorazado Potemkin.

Resulta comprensible que quien se interesa por el sufrimiento y quiere expresarlo centre la mirada en los grandes artistas de nuestros museos, sobre todo El Prado, que Bacon visitaba con frecuencia.  Seguramente contempló a menudo los rostros aterrorizados del tríptico de El Jardín de la Delicias de El Bosco,  las figuras negras de Goya o los bufones de Velázquez. Todos ellos supieron reflejar magistralmente el sufrimiento que  producen las guerras, el odio, la ira, o simplemente el dolor inherente a la vida. También el hecho de ser diferente, el rechazo y la exclusión, algo que Bacon vivió en sus carnes. Imposible no mencionar también a Picasso, a quien conoció en París y cuya admiración le llevó a dedicarse al arte. Sus retratos y el Guernica son creaciones que le marcarían.

El interés por la obra de Francis Bacon no hace más que consolidarse, a pesar de que buena parte de ella está en manos privadas y llega a cuentagotas al gran público. En estos meses Bacon ha estado en museos de Liverpool, Mónaco, Bilbao y Stuttgart. La Tate Liverpool le ha dedicado la exposición Invisibles Rooms  hasta el 18 de septiembre pasado, que continuará en la Nueva Galería Estatal de Stuttgart, Alemania, hasta el 8 de febrero de 2017. Por su parte, el  Grimaldi Forum de Mónaco organizó una exposición hasta el 4 de septiembre centrándose en Bacon y la cultura francesa, una propuesta que ahora llega a Bilbao, pero ampliada y enfocada en su relación con la cultura española: La exposición del Guggenheim Bilbao “Francis Bacon: de Picasso a Velázquez” se centra precisamente en  la enorme influencia del arte español en sus obras y para ello expone junto a ellas los lienzos de nuestros grandes clásicos. En total, más de seis décadas de creación pictórica.

Uno de los artistas españoles que más admiraba fue, sin duda, Picasso, a quien conoció en París y de quien dijo “Picasso abrió la puerta a todos esos sistemas nuevos. Yo he tratado de poner mi pie en esa puerta abierta, para que no se cerrara. Picasso pertenece a ese linaje de genios del que forman parte Rembrandt, Miguel Ángel, Van Gogh y, sobre todo, Velázquez”. Un ejemplo de la influencia de este último son los más de 50 retratos basados en el cuadro del Papa Inocencio X, realizado por Diego Velázquez en 1650, de los que Bacon dio esta explicación: “Porque creo que es uno de los mejores retratos que se han hecho, y me obsesionaba. Compro libro tras libro con esa ilustración del Papa de Velázquez porque sencillamente me acosa y porque despierta en mí toda clase de sentimientos y también, podría decir, de áreas de la imaginación”. La predilección de Bacon por este lienzo – que nunca fue a ver en directo- se reflejó durante más de dos décadas en decenas de obras en las que la imagen del pontífice se ve transformada de diferentes maneras. En unas, se entremezcla con el sufrimiento que expresa el rostro descompuesto de la niñera herida de El acorazado Potemkin, que Bacon había descubierto en Berlín cuando tenía dieciséis años; en otras, la figura se ve rodeada de pedazos de ganado sacrificado en clara alusión al artista francés de origen bielorruso Chaïm Soutine; y hay algunas en las que a la imagen de Inocencio X se superpone la de Pío XII, sumo pontífice durante la Segunda Guerra Mundial cuya relación diplomática con la Alemania nazi aún genera controversia.

Museo Guggenheim Bilbao: Francis Bacon: de Picasso a Velázquez

30 de septiembre 2016 – 8 de enero 2017

Etiquetas

Artistas

Todo esto
y mucho más
en Artistas
+