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Desde un pueblo...Lucía Be

Su libro, La vida es una verbena, condensa su optimista actitud ante la vida.

Leonesa del 83, Lucía Be es conocida por su actitud optimista e irreverente que queda reflejada en su primer libro La vida es una verbena, publicado por Lunwerg. Se trata de una guía de estilo llena de humor e inspirada por las novelas de Jane Austen. Esos libros que, junto con alguna copa de buen vino, a ella le animaron en un momento clave.

Pero antes de que la editorial se fijara en ella, esta joven de cabello rubio y gran sonrisa, llamó la atención por sus diseños en moda, papelería y otros bonitos objetos. Y todo, desde un pueblo perdido entre Madrid y Toledo, con 800 habitantes y del que nunca revela el nombre.

Hasta allí le llevó el amor por su marido. Se trataba de pasar tres meses en la casa familiar de él y todavía no se han marchado. Han nacido sus dos hijos y ha creado una empresa que, en la actualidad, ha crecido. Lucía, por fin, ha cumplido el sueño de formar equipo y encontrar compañeras en las múltiples tareas que un negocio tan personal implica.

Pero antes, estudió Periodismo y realizó un máster en Ingeniería del Diseño. Ejerció como periodista en un diario, en una agencia de comunicación y también en una revista de moda. Conoció, por tanto, el lado brillante y también el oscuro de la profesión, hasta que decidió contar su historia en vez de la de los demás.

Lucía Be, hoy por hoy, es un fenómeno en las redes sociales. Su sentido del humor y su estilo, muy femenino, han sido claves. Eso y las bodas. Sí, porque cuando todavía vivía en la ciudad y experimentaba la etapa de periodista, su círculo de amistades se atrevía con el matrimonio y se sucedían las invitaciones para asistir a enlaces. Ella, consciente de un sueldo que era imposible estirar ni un euro de más, confeccionaba sus propios complementos. Y, claro, empezó a llamar la atención.

Después, se animó a realizar unas fotos a su hermana y plasmarlas en un catálogo que envió por email. “Aquello se me fue de las manos y empezaron a llegarme pedidos de todas partes”, recuerda.

No solo crea artículos con encanto, sino que además, ella, ingeniosa, los acompaña de una historia que multiplica su belleza. Es el denominado storytelling que conecta con las emociones y que se encuentra detrás del éxito de pequeños sueños como éste.

“Me inspira la vida. Puede ser muy perra, pero siempre podemos pintarnos los labios y bailar. Está llena de belleza esperando a que uno se detenga y la admire. La vida es fea cuando vas contra ella, cuando te empeñas en cabrearte, cuando ves tanto odio en el mundo que causa tanto sufrimiento”, declara.

Además, apuesta por la confección en España. “Y sobre todo el hecho en el campo con amor”, puntualiza. “Contamos con artesanos de zonas rurales: las alpargatas están hechas en L’Albaida, por unos artesanos de toda la vida, los pañuelos también, pero nos los cosen en el norte y, en nuestro taller, hacemos a mano muchos de nuestros productos”, explica.

Gracias a que ya no está sola, a que ha crecido el número de mentes y manos en el proyecto, el catálogo de su tienda online se amplía. Se encuentran pequeños detalles para el día a día o para ocasiones especiales como aquellas bodas que tuvieron la culpa de todo.

Desde un broche en forma de corazón para el cabello o para un zapato de salón liso, a un sombrero o un tocado muy romántico o camisetas básicas pero con su lema, La vida es una verbena, u otra sencilla palabra que se convierte en una gran declaración de intenciones. Lucía Be mantiene que la belleza empieza por la risa, pero algún complemento único, sin duda, ayuda.

También crea agendas (para no estresarse demasiado), tazas o fundas para el móvil. Esos objetos que acompañan en las tareas que, semana sí, semana también, se repiten. Cuando se repara en ellos un instante, por ejemplo, en el bolígrafo que aparece en el fondo del bolso, se suele sonreír.

Estar en el mundo y hacerlo con una sonrisa, es cuestión de una actitud adecuada. De eso y de buscar la sal y la pimienta para convertir casi cada instante en una experiencia apasionante. No hay que irse lejos, para ella pueden ser “las citas a destiempo, las bragas bonitas, tener champán en la nevera, bailar en la cocina, los besos de mis hijos y así hasta el infinito”.

Y que la vida siga siendo una verbena, pase lo que pase.

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