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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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El Parlamento Europeo le nombró Músico por la PazMúsica y poesía en manos de Marwan

Cree que uno mismo puede crear sus oportunidades. Él lo hizo y el público respondió. Ahora, Planeta respalda su último libro: "Todos mis futuros son contigo".

Su último disco se titula Apuntes sobre mi paso por el invierno. Y su poemario más reciente, Todos mis futuros son contigo. Sin duda, son dos buenos ganchos que despiertan el interés por averiguar qué hay detrás. Marwan inició su carrera de forma independiente y obtuvo la respuesta del público. Las redes sociales jugaron un papel clave.

Ahora, recorre la geografía con la gira que despide su álbum y, por delante, le quedan 30 conciertos. A principios de 2017, verá la luz su nuevo disco. Le obsesiona la claridad, contar cosas profundas de un modo sencillo y poético. Con él charlamos sobre el valor de las emociones y de la poesía. 

¿Por qué necesitamos leer y emocionarnos con la poesía?
No es obligatorio para todo el mundo, pero los que amamos la poesía la necesitamos por muchos motivos. En mi caso, la leo porque en muchos poemas encuentro lo que no he sabido contar. Al ver la realidad explicada a través de símbolos, la entiendo de otro modo, más mágico y profundo, la entiendo de un modo y desde esa perspectiva a la que no llegaría si no fuera por la escritura o la lectura de poemas.

Un poema es una forma de contar cualquier evento ordinario de un modo extraordinario. Neruda en sus odas llegó a lugares que no te puedes imaginar hablando de cosas absolutamente comunes como puede ser el aire, un tomate, una cebolla. Esa profundidad te saca del lugar de donde estás, te transporta. Así sucede con muchos de los buenos poetas. Escriben textos que llegan al alma de las cosas, de cualquier acontecimiento de la vida. Esos son los que yo busco y también aquellos que dotan de belleza a la vez que de profundidad y verdad. El uso bello del lenguaje es algo que me conmueve profundamente. La belleza es necesaria, yo vivo para encontrarla y disfrutarla.

Todos mis futuros son contigo es un título y múltiples interpretaciones. ¿En qué tipo de amor cree Marwan?
Un poema del libro se llama El concepto del amor va cambiando con el tiempo. Antes creía en un amor que me salvara de mí, en la pasión que te ciega y que cubre todo, una pasión que al terminarse hacía que nada volviera a tener sentido en esa relación. Estaba demasiado enamorado del amor.

Ahora creo en el amor realmente compartido. Tu pareja debe ser tu compañero/a de viaje, una persona con la que conectar profundamente a muchos niveles y con la que construir algo común mayor que la individualidad. Para ello hay que hacer renuncias, pero si en el punto de encuentro uno llega a sentirse libre para ser quien es y expresarse, si es amado y ama, será un lugar maravilloso que crear y compartir. En cualquier caso creo en el amor que cada uno necesite en función de su momento vital y su madurez, excepto en el excesivamente destructivo. Un poco de autodestrucción juvenil es tolerable, pero hay casos realmente trágicos, que evidentemente no son amor ni nada parecido, sino dependencia emocional destructiva y que muchos confunden con el amor.

Este volumen ha sido editado por Planeta y, en pocas semanas, fue éxito de ventas, ¿qué ofrece en él?
Ofrezco mi corazón, mi sensibilidad, mi manera de ver y contar. Siento que mis 37 años han dado de sí, sobre todo en estos últimos cinco en los que, a través de psicoterapia y de la lectura, he llegado mucho más profundo en el entendimiento de las personas y de mí mismo y eso se ve reflejado en mis poemas y canciones. A casi todo le saco una lectura, una reflexión.

Me interesa mucho la literatura de corte psicológico, como Tolstoi o Franzen, que hablan de lo que hay detrás de lo que vemos, de lo que lleva a la gente a sentir o actuar de determinada manera, de sus raíles psicológicos. Evidentemente, no les llego ni a la suela del zapato, pero creo que tengo mi forma de contar las cosas, una perspectiva que es mía, sea mejor o peor, y veo hay gente que se emociona con eso que cuento.

Antes, autoeditó La triste historia de tu cuerpo sobre el mío. Y la acogida fue, como ahora, realmente importante, más de 35.000 ejemplares vendidos. ¿Qué sintió ante dicha respuesta del público? ¿Se la esperaba?
Lo que ha sucedido con el último libro sí me lo imaginaba, pero lo que sucedió con La triste historia de tu cuerpo sobre el mío no lo esperaba ni loco. Ha sido una gratísima sorpresa y me ha hecho feliz saber que había tanta gente con ganas de leer mis textos. Cuando escribí ese primer libro en casa, poemas muy íntimos, no imaginaba que llegaran y emocionaran a tanta gente. Siento que me han hecho un regalo gigante.

¿Qué tiene su poesía, su forma de escribir que conecta con el lector?
Supongo que es lo que cuento y la forma en que lo cuento. Mi forma de escribir es muy sencilla, cercana y a la vez poética. Eso posiblemente hace que llegue a más gente. Tengo obsesión por la claridad, por contar cosas profundas de un modo sencillo y poético a la vez. No es fácil, porque ser metafórico siendo complejo lo hace cualquiera, pero crear imágenes potentes con sencillez supone un trabajo mayor.

Tengo mucho que mejorar, pero parece que esa combinación de momento gusta a algunos y se ven reflejados en lo que cuento. Me lo dicen constantemente. También es verdad que la poesía que escribimos algunos se ha puesto de moda a través de las redes y esto ayuda. No hemos inventado nada, es solo que la difusión también es mayor.

¿Quizá la tristeza es algo universal?
Claro, y cuando estamos tristes nos refugiamos en un libro, canción o película. Buscamos respuestas a nuestros desencuentros y un poema puede tener algo de respuesta o de esperanza o, tal vez, el alivio que produce ver que no eres el único ser humano que ha sentido algo que le desasosiega.

A lo largo de la historia, la tristeza, la melancolía e incluso la desesperación han sido motor de grandes poemas, libros, canciones… Pero en nuestra vida, ¿no cree que evitamos estas emociones, que huimos de ellas, que no comprendemos que son parte de la existencia?
No es mi caso, yo siempre he estado con mi tristeza a mi lado. A veces no nos permitimos estar tristes o apesadumbrados y son emociones absolutamente normales, que forman parte de la vida y del día a día. Parece que tenemos que estar alegres siempre y no, las mejores conquistas de la vida las suele brindar algún golpe, algún evento traumático. No hay que huir de ello, al revés, hay que escuchar a las heridas y tratar de aprender aprender algo. Esa sería la actitud. ¡Parezco un libro de autoayuda! (risas).

Pero sí nos gusta leerlas sobre el papel, cuando nos las cuenta otro, es otro el que dice sentirlas.
Porque nos vemos reflejados y nos hace sentir menos solos. Y además, es posible que de una emoción triste se esté creando algo bello. Eso es un regalo.

Se refiere a ellas en sus poemas y canciones, ¿es un viejo amigo de la tristeza, de la melancolía? ¿Son parte esencial en su proceso creativo?
Son una parte importante. La felicidad uno la disfruta, no se hace muchas preguntas. En los momentos tristes, en cambio, si te las haces y eso trae canciones o poemas. Borges decía que la felicidad era un fin en sí mismo y que la tristeza era un medio para conseguir esa felicidad.

Las canciones no traen la felicidad, pero de esa tristeza sí nace una búsqueda para encontrarla y las canciones o poemas, a veces, forman parte de esa búsqueda. Aparte, la tristeza es muy fotogénica y queda muy bien en las canciones, por eso supongo que también está tan presente. La felicidad a menudo queda cursi, es difícil expresarla, pero la tristeza no.

Ha afirmado que ha estado mucho tiempo perdido con las emociones y que escribe acerca de ellas porque quizá pueda ayudar a alguien.
Sí. Puede parecer pretencioso, pero lo cierto es que mis años de psicoterapia me han enseñado muchísimas cosas, muy sencillas, que no conocemos porque nunca hemos tenido educación emocional y que me han ayudado a superar o hacer llevadera muchísimas situaciones con un pequeño cambio interno o de enfoque.

Antes muchas situaciones me provocaban grandes frustraciones o dolores y siento que teniendo el altavoz que tengo quizá pueda usarlo para transmitir cosas que puedan traer luz al camino de otros. Me parece algo hermoso.

¿Se expresa del mismo modo en una canción que en un poema, o encuentra diferencias?
Hay muchas diferencias. En las canciones hay que rimar siempre y mis poemas escribo verso libre, sin rimas. En los poemas me permito retorcer más el lenguaje, en cambio, en las canciones tengo obsesión por la claridad.

Aparte el poema puede ser de dos línea o larguísimo y las canciones tienen una duración que no puede exceder los 5 minutos y eso determina la cantidad de texto. A mi modo de ver, el hecho de que una canción tenga melodía lo convierte en un genero literario independiente con mayor carga emocional y eso hace que escribas diferente y, además, la melodía te determina la métrica. Para mí es mucho más fácil escribir un poema, me siento más libre, menos limitado.

Ha evitado las discográficas y ha autoeditado sus discos. ¿Por qué? 
En un principio, fue por falta de ofertas y, en segundo lugar, porque tenía medios para grabarme mis propios discos y mucha confianza en lo que hacía y poco a poco fue creciendo todo. La principal satisfacción es que no dependes de nadie. Esto hace que te tengas que esforzar mucho más, pero que avances no depende de que otros hagan o no hagan su trabajo, ya que lo hacía yo y siempre me he empleado a fondo.

He aprendido muchísimo, aparte de cómo llegar a este negocio y dirigir una carrera, ha sido una escuela de vida para mí y he visto el potencial que tengo como ser humano. Uno espera que todo le venga de fuera y yo he visto que uno mismo se puede crear sus oportunidades. Eso eleva la autoestima, te lo aseguro.

Pero en este segundo libro sí ha confiado en un gran sello. ¿Era hora de no ocuparse de todo?
Sí, a veces siento que he llegado al límite de la independencia y aparte yo no tenía medios para llegar a Latinoamérica y ellos me los han brindado. Además, me prometieron un buen plan promocional y me ha posicionado en un buen lugar a nivel de medios, y eso se agradece.

El hecho de ser hijo de española y de palestino, ¿influye en su forma de ver el mundo? ¿Y en la forma de contarlo?
Supongo que tener unos padres de orígenes muy humildes y, en el caso de mi padre, que sea palestino, hace que mire a ciertas causas sociales con una cierta sensibilidad. Pero vamos, que cualquiera puede tener la misma sensibilidad. Yo no soy especial por ello.

Ha sido nombrado Músico por la Paz por el Parlamento Europeo, ¿qué significa?
Fue un honor que me dieran ese nombramiento. Se debió a mi participación constante en un proyecto que se hizo con 40.000 jóvenes en Andalucía en un trabajo de valores y paz. A través de muchas actuaciones benéficas mis canciones formaron parte de ese trabajo.

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