El Hedonista El original y único desde 2011

“Para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella.”. Montesquieu

Menu abrir sidebar

Artistas

Se mueve entre Niza y MiamiStéphane Bolongaro y su marcada obsesión por esculpir perros

Viajamos a Niza, a la mansión-showroom de este artista galo que expone a finales de mes en el Museo del Automóvil de Mónaco.

Éric Bonnet es un relaciones públicas atípico. Tan pronto te cita en la galería Pierre-Alain Challier, en pleno Marais parisiense, para la inauguración de la muestra de Mouna Rebeiz, como te invita a Estados Unidos al encuentro de una excéntrica pintora tejana… El arte y los personajes heterodoxos, y por ello de lo más interesantes, es lo que caracteriza a Bonnet. Pues bien, con él y un par de colegas de profesión me embarco dirección Niza. Tengo curiosidad por el creador que nos va a descubrir, cuyo nombre por el momento no me dice nada.

Almorzamos en La Petite Maison de Nicole con Stéphane Bolongaro: pelo largo, blanco y gris, hombretón, con ojos de niño que destapan su lado vulnerable, y que precisamente por ello se crea una mayor cercanía. Desarrolla su trabajo entre Miami, en la que ha sido reconocido como uno de sus ilustres, recibiendo las llaves de la ciudad, y Francia, en lo alto de Niza, donde tiene su mansión-showroom. Y allí nos encaminamos.

Obra suya y de otros, por su faceta de coleccionista; a quien entra en este lugar le da la impresión a primera vista de estar en un almacén. Un Dino amarillo cubierto con una lona gris, junto a esculturas gigantescas, mujeres de silicona vestidas y hechas para acompañar sus creaciones; objetos llamados Bomb o “regalo especial para la suegra”, como él lo bautizó; piernas de mujer con tacones y sobre una escalera de madera, titulada Mise à l’échelle; sus maletines… y en la que se percibe un interés por los robots, que iniciara a finales de la década de los 90.

Amigo y colaborador de Arman (1928-2005), quien le creó hasta un autorretrato y recomendó ante las altas instancias de los USA, vemos igualmente algunas obras de este junto a las de Bolongaro: aquel niño superdotado que fue sigue con la curiosidad como guía, con una originalidad imaginativa y particular pasión por los objetos. Pero lo que desde luego sobresale es una muy suya, un perro, de diferentes tamaños. Ese que en formato grande nos da la bienvenida en el jardín de la casa, su Totor. Realizado en poliéster blanco, con color en el entorno de los ojos, las orejas y el rabo, este can creado en una simpática posición, cuasihumana, es su seña de identidad.

El Museo del Automóvil de Mónaco acogerá la muestra de una treintena de obras de Stéphane Bolongaro a partir del 28 de este mes, ocasión que se aprovechará para presentar la edición limitada del Smart que ha creado: el Smart Totor, nombre de su perro. ¿Su sueño? Poner en pie en los Estados Unidos una ciudad de artistas, en la que cada casa sería una obra de arte, habitable y autosuficiente.

www.stephanebolongaro.com

Una respuesta a Stéphane Bolongaro y su marcada obsesión por esculpir perros

  1. Mário de Castro dijo:

    Me encanta el modo como escribe Abraham de Amézaga. Tiene el don de las historias…

1828384858687888scroll down

Artistas

Todo esto
y mucho más
en Artistas
+