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Arte condicionado por el medioambienteBienal de Helsinki, en el mar que nos une

El escenario elegido, la isla Vallisaari, ha inspirado a los artistas durante su trabajo de creación

Finlandia ultima los detalles para su primera bienal de arte en la isla Vallisaari bajo el lema «el mismo mar». La frase alude a la interdependencia de todo con todo, a la naturaleza que sufre globalmente cuando se daña en un remoto punto del planeta, al arte que trasciende desde lo particular a lo universal y a ese mismo mar que nos une, aunque parezca que nos separa.

Exposiciones de arte hay muchas, pero como la bienal de Helsinki, ninguna. Aún no se ha celebrado, pero no hay duda: va a ser única. Tendrá lugar de junio a septiembre en la isla de Vallisaari, un extraño escenario que condicionará a los artistas, su creatividad, sus propuestas, su inspiración, el resultado. Aquello de que el medio es el mensaje cobra aquí todo su sentido.

Medio humano, medio natural

A Vallisaari se llega en barco desde la hermosa plaza del Mercado de Helsinki siempre que el mal tiempo no diga lo contrario. Unos veinte minutos de trayecto dan para ver cómo juegan las gaviotas con las olas que salpican y esas piscinas al aire libre en las que los finlandeses lucen bañador por más que hiele.

Esta isla, vecina de Suomenlinna, cuya fortaleza tiene el título de Patrimonio de la Humanidad, se convirtió en su gran almacén. Hoy es un sitio que recuerda lo brutos que somos los humanos. Por todos los senderos surgen fortificaciones, casamatas, cuarteles, túneles… que la arena va sepultando y la vegetación adornando. Desde el siglo XVIII, Vallisaari fue un lugar de aprovisionamiento para los soldados suecos y rusos que se peleaban por ver quién se quedaba con Finlandia. Había también, cómo no, una destilería clandestina, un bar y mucho contrabando. Hasta que acabó la Segunda Guerra Mundial no paró la isla de almacenar chatarra en forma de municiones, torpedos y minas.

En solo dos siglos de actividad humana, Vallisaari olvidó que había sido un paraíso. Pero la naturaleza logra, a veces, disimular los despropósitos y consigue que triunfe lo bello sobre lo bestia. Los últimos habitantes abandonaron la isla en 1996, momento que animales y plantas aprovecharon para reponerse. Actualmente, seis especies de murciélagos en peligro de extinción viven felices en los recovecos y grietas de las construcciones de guerra; más de mil variedades de mariposas han elegido este lugar para temblar sobre las flores amarillas, moradas, azules… que crecen a las puertas reventadas de los polvorines; multitud de aves beben agua dulce en un lago claro situado en el ombligo de la isla, el mismo que un día abasteció a pilotos de aviones de combate y a tripulaciones de barcos cañoneros, y los alisos y los álamos se han repuesto de la tala masiva que condujo a sus antepasados a la hoguera. Aquí, donde no era extraño que la dinamita saltara por los aires queriendo o sin querer, las semillas que llegaron en el forraje para el ganado y el alimento para las tropas supieron esperar su oportunidad.

En 2016, los finlandeses inauguraron este sitio como destino de turismo de naturaleza con el ruego de no molestar. Profesionales y voluntarios trabajan para que la media isla que puede visitarse siga en proceso de recuperación y para limpiar la otra mitad que está prohibido pisar, aún sembrada de municiones.

La bienal de Helsinki 2020

Con «el mismo mar» esta cita del arte quiere expresar que no se mueve ni un grano de arena sin provocar una modificación en la forma del universo. Eso dice la novela Memoria del agua, de la finlandesa Emmi Itäranta: cambia una sola cosa y lo cambiarás todo.

Así que la bienal se centrará en la interdependencia de la naturaleza y la catástrofe ecológica que se nos viene encima, pues, según declaración de las comisarias, Pirkko Siitari y Taru Tappola, aunque hablemos de mares, no hay más que uno, cuyas condiciones de temperatura, corrientes, niveles, contaminación tienen un mismo impacto en nuestro futuro compartido, en el de toda la humanidad.

Con la idea de que el arte no debe abstraerse del lugar que lo acoge, los artistas visitaron la isla para preparar la bienal. Se les pidió que crearan arte específico para ese frágil lugar, que entablaran un diálogo con el contexto y que determinaran los lugares adecuados para su obra. Así, cada una tiene su razón para estar donde está. Todas tienen en cuenta la conservación de la naturaleza y la preservación de las antiguas construcciones. Se ubican a lo largo de un camino empedrado y dentro de edificios históricos abandonados, bodegas de pólvora, refugio.

Algunos artistas se han inspirado en la vida cotidiana de los antiguos habitantes de Vallisaari; otros, en las consecuencias locales y globales de la actividad humana o en los efectos de la ocupación militar… Todos tienen en cuenta la interconexión de la economía, la política, la sociedad, la historia y la cultura con los ecosistemas y los procesos biológicos.

Los artistas

El 80 % de lo presentado en la bienal de Helsinki será nuevo; solo el 20 % estará formado por obra reconocida. La lista de participantes empieza con Paweł Althamer, un escultor polaco que ha realizado sorprendentes trabajos con los que juega con el público. Le siguen BIOS Research Unit, un grupo de ocho investigadores dedicados a difundir el impacto que el cambio climático está provocando en la vida de las personas, en la política y la economía; su labor se centra en desarrollar métodos para que los medios de comunicación informen sobre los problemas ambientales. Katharina Grosse es una artista alemana que combina grandes instalaciones de arquitectura, pintura y escultura, llenas de color, con paisajes y edificios como soportes. Diferentes son también la guionista y escritora Laura Gustafsson y la artista visual Terike Haapoja, que se han unido para demostrar que es posible mantener una relación más sostenible con el mundo; trabajan la instalación, el videoarte y las performances. Hanna Tuulikki, británico-finlandesa, es una compositora e intérprete que sorprende con su mezcla de música, actuación, danza, dibujo, vestuario y artes visuales; tiene una voz muy especial, medio humana medio animal. El dúo IC-98 está formado por Patrik Soderlund y Visa Suonpaa, a los que hemos tenido la oportunidad de ver varias veces en Madrid; tratan la relación entre la naturaleza y la destrucción del medioambiente. La pintora Marja Kanervo utiliza objetos cotidianos como cajas de cartón, bolsas de plástico o vidrio para reflejar la acción de la gente en el entorno. Tadashi Kawamata, japonés, emplea materiales recuperados; una de sus obras más conocidas consistió en cubrir el Palacio de Versalles con miles de cajas de frutas y verduras. Laura Könönen, escultora, combina piedra, acero, vidrio…, materiales que enfrenta a cosas cotidianas, como una cabina telefónica, un altavoz o los restos de una hoguera. Alicja Kwade, polaca y alemana, impacta con sus obras sobre la acción del ser humano sobre el universo. Tuomas A. Laitinen se expresa con imagen en movimiento, sonido, luz y procesos químicos en una mezcla de ciencia ficción, pulpos (no es un error) y visiones del fin del mundo. Jaakko Niemelä, además de materiales tradicionales, se vale de luces y sombras para crear efectos inquietantes; su obra tiene mucho que ver con los barcos, que él ve como símbolos del abandono. Mario Rizzi es un conocido artista y cineasta italiano que ha retratado el mundo islámico y su agitada transformación; ahora vive en Berlín, aunque ha residido mucho tiempo en Turquía siguiendo los flujos de migración y la vida en los campos de refugiados. La relación acaba con la fascinante mirada (en sentido real y metafórico) de Maaria Wirkkala, que mezcla lo que ve y lo que imagina, sus recuerdos y sueños sobre los objetos ordinarios.

Se esperan 35 artistas. Viendo la trayectoria de los citados (para eso están los enlaces) es posible hacerse una idea de lo que será la bienal de Helsinki 2020. Y habrá más, porque los muy interesantes y siempre animados museos de la capital van a contribuir con exposiciones especiales para situar este país en el núcleo del movimiento artístico mundial.

El contexto Vallisaari

Ninguna obra puede lucir igual en el MoMa que en el Reina Sofía que en una colección particular. El arte no puede abstraerse del lugar que lo acoge. Y Vallisaari es un escenario especial por su historia pasada y por su fragilidad presente, por su mezcla de pena y belleza o, simplemente, porque toda isla es peculiar en sí misma.

No está claro cuántas islas tiene Finlandia. Según las fuentes, van desde unas tres mil a más de cien mil, depende de si valen también los pequeños islotes inhabitables o no. Pero existen 789 contabilizadas en las que se puede hacer turismo de naturaleza, que es algo que apasiona a los finlandeses. Con la bienal de arte de Helsinki, este país ha decidido unir su amor por el medioambiente con otra de sus grandes aficiones: el arte. Por eso aquí los museos están envidiablemente llenos, sus diseñadores son tratados como merecen y Alvar Aalto pudo trabajar libremente para dejar el país sembrado de esos edificios tan hermosos como útiles.

Finlandia es un magnífico destino en cualquier mes, incluso en esos en los que hablar del tiempo no es una conversación recurrente, sino un asunto de supervivencia, y va a ser el mejor lugar del mundo para viajar este verano.


Bienal de Helsinki
Del 12 de junio al 27 de septiembre de 2020
Vallisaari, Helsinki, Finlandia

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