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Diseño&Deco

Una sucesión de espacios pequeños convertidos en una atractiva viviendaCasa Gravina, de Gabriel Asdrúbal Martín

Situada en el centro de Madrid, la vivienda se alquila por cortos periodos de tiempo

Gabriel Asdrúbal Martín, arquitecto de interiores y fotógrafo, nos cuenta la reforma llevada a cabo en una vivienda madrileña.

“Previo a la reforma, el espacio estaba conformado por dos pequeñas viviendas con techos de no más de 2,20 m de alto, pequeños habitáculos, la mayoría de ellos ciegos o poco iluminados y rincones abuhardillados, sin uso aparente, más allá de los antiguos trasteros del edificio.

Ya en la primera visita, previa a la compra del inmueble, algún agujero en el techo prometía unos volúmenes interesantes. Con las inmediatas demoliciones (“que en estos edificios antiguos de estructura de madera, siempre aconsejo que se realicen cuanto antes, para desvelar si puede haber alguna sorpresa, tanto buena como mala”) se corroboró que el volumen de la zona este y norte de la casa se iba a elevar hasta los 5 m de altura, descubriéndonos una estructura de madera espectacular, que pasará a marcar unos de los principales rasgos estéticos y formales de la vivienda.

A pesar de la importante cifra de suelo pisable (240 m2), la forma de la planta a reformar en “O”, que ocupaba todo el perímetro del edificio, no resultaba ser la más sencilla, ya que se necesitaban tres habitaciones en suite, y con el patio y la caja de la escalera, con una única entrada al nuevo piso, se limitaban algunas posibilidades. Todo ello sumado a que los laterales sur y oeste sufrían la mínima altura de la cubierta, que empezaba a 0,30m del forjado y subía hasta un máximo de 2,30 m. Había que utilizar de manera inteligente las zonas con menor altura y desarrollar una buena distribución, intentando evitar pasillos, ya que una de las principales fuentes de luz provenía del patio, y en varias zonas, el perímetro interior, era el único área de paso cómodo de más de 1,90m de altura.

El cliente es un fanático de la cocina, por lo que el cuarto de estar y el comedor se ordenan en torno a una gran isla como si se tratase de una mesa de DJ, desde la que se pueden controlar ambas zonas, orientadas a 90º una de la otra.

Lo que antes eran más de 18 pequeños habitáculos, la mitad de ellos ciegos, ordenados por medio de un perímetro interior que rodeaba el patio, ha pasado a ser una gran caja de luz con ventanas en las cuatro orientaciones y también con luz cenital. Todo ello hace que la vivienda disponga de 29 ventanas, que la transforman en un reloj solar, con cambios constantes de luz, del amanecer al atardecer, más aún si cabe, al tratarse de un último alto sexto piso, que domina los tejados de Justicia y de Chueca.

El conflicto de la poca altura se resolvió ordenando los tres dormitorios en las zonas afectadas. De 1m de altura para abajo se cerró con tabiquería, no con la idea de desperdiciar superficie, sino con la de sacar el máximo rendimiento a todo ese espacio tan bajo, ya que es una zona de uso demasiado incomoda. A lo largo de esos 35 metros lineales se aprovechó para pasar instalaciones, dejar espacio de almacenaje (para colchones extra de gran tamaño inclusive), ocultar dos camas de matrimonio supletorias que se pueden sacar cuando se desee… Hubo que estudiar los diferentes usos de los dormitorios, asociados a las diferentes alturas. Las camas, zonas de trabajo y lectura, zonas de juego infantiles… quedan relegadas a los laterales de menor altura, permitiendo cómodas zonas de paso y de uso en los cuartos de baño. El hándicap de la altura, se compensó con amplias estancias de más de 40m2 de superficie.

En la zona pública destacan los amplios volúmenes, la imponente iluminación natural y la comodidad. Todo ello marcado por la escultural estructura de madera que está presente en todas las dimensiones espaciales.

Los materiales elegidos fueron; el microcemento en la totalidad del suelo, para dar unidad y potenciar la luminosidad con un tono claro (en algunos cuartos de baño, se juega con un singular verde azulado), elementos puntuales de hierro en bruto (en ventanas, en el rodapié y en la chimenea y la zona lineal que la acompaña), y por supuesto la madera natural, hilo conductor de esta “historia” (donde Ibai Gabilondo, me volvió a acompañar con su buen hacer), en sintonía a semejante esqueleto de madera.

El cubo de microcemento que aparece ante nosotros al entrar en la vivienda y dobla hacia el cuarto de estar, es un puzle tridimencional, que aúna la geometría del volumen de la casa y la pasión por la matemática del autor del encargo. Las líneas diagonales, poseen las mismas inclinaciones que las cubiertas con tejado de la vivienda, dispuestas en la misma posición y giradas 90º. Mientras en el lado que da a la entrada, sus cuatro divisiones, poseen un área exactamente igual las unas a las otras, en el lado que da al cuarto de estar, las tres superficies generadas, tienen una relación entre sus áreas de 1X, 2X y 3X. También destaca una ventana abierta a la bañera del cuarto de baño que alberga el cubo en su interior.

La cocina está resuelta con piezas continuas de Krion, fabricada por Gutiérrez y Moralo, muy equipada y con espacio para alojar sentados en su isla, hasta 6 comensales.

El comedor, concebido inicialmente como un refectorio, dispone una mesa base de 8 personas, que se puede extender hasta los 12 comensales. A última hora, ya que la vivienda iba a ser destinada a corto plazo a uso turístico, surgió en el comedor una posible “cuarta habitación comodín”. Por ello se realizó un cuarto cuarto de baño completo, que queda escondido en el panelado de madera. Con motivo de esta circunstancia, surge el conjunto de cubos de madera en la pared. Cuando este espacio se usa de comedor, sirven de aparadores y muebles de almacenaje para vajilla, mantelería… y cuando se necesita el cuarto dormitorio, se mueven para configurar la estructura de la cama que recibirá uno de los colchones almacenados en la zona perimetral baja de los dormitorios, quedando cerrado el espacio por medio de un sencillo sistema de telas, manufacturadas por Gastón y Daniela  . El comedor, se trasladaría a la zona de estar, constriñéndose todo un poco en el amplio espacio.

El resto de mobiliario se compone por piezas encontradas por El Rastro (La Recova, El Trastero Universal, Reno, La Europea, Portici.) y retapizadas para conseguir cierta unidad. Destaca una divertida butaca que se hace cama.

La iluminación se divide en sencillas tiras de led que acompañan las vigas lineales, también encontramos tiras de led encima de las vigas en las zonas de mayor altura (todas ellas regulables, dando lugar a experiencias luminosas muy interesantes) www.iluminacionled-madrid.es , en la zona de estar-cocina-comedor, destacan unas lámparas de lana natural fabricadas a mano en África (La Europea) y de nuevo, lámparas de mesa encontradas “navegando” y “navegando” por El Rastro.

El equipo de decoración lo capitaneó Leticia Aguirre Barco.

Mi gran colaboradora Camila Kuncar volvió a hacer que los pequeños extraterrestres revolotearan por toda la vivienda. A parte de estar presente en todas las fases y decisiones de la reforma.

Michael Zeller  y Nacho Aguado fueron parte fundamental en lo referente a los análisis estructurales.

Las obras fotográficas son piezas del propio arquitecto de interiores, que también es fotógrafo,

La vivienda actualmente se puede alquilar para cortas estancias y localizaciones, ofreciendo una agradable experiencia en el centro de Madrid .

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