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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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Estudió paisajismo en la escuela Castillo de Batres y posteriormente cursó estudios de arte floral.Inés Urquijo, el diálogo con las flores

Es paisajista, pero dialogar tú a tú con las flores se ha convertido en su pasión y en su trabajo.

Inés Urquijo es madrileña y, desde que tiene uso de razón, siente locura por las flores y los jardines; una pasión que, instintivamente, le ha conducido a convertirlas en su modo de vida. Estudió paisajismo en la escuela Castillo de Batres y posteriormente cursó estudios de arte floral, encaminando sus pasos en esa dirección.

En estos 20 años de recorrido ha aprendido y trabajado mucho y ha acabado por adquirir un lenguaje propio. En el 2014 salió de la empresa donde había trabajadodurante años e inauguró un taller que lleva su nombre, con un gran equipo, mucha experiencia y la ilusión y energía que siempre acompaña a un nuevo proyecto. Un taller situado a las afueras de Madrid, en medio de un jardín y cerca del campo, donde encuentra inspiración y material para sus trabajos.

– Si tuviera que definir sus proyectos florales, ¿diría que son……?
Creo que las flores son pura poesía y esto es lo que intento reflejar en mis trabajos. Intento evocar sensaciones y provocar emociones a través de las flores, ir más allá de lo meramente formal. Ofrezco a mis clientes ese lenguaje para transmitir sus mensajes, ya sea en actos sociales, eventos de empresa o celebraciones íntimas. No importa dónde, no importa el qué, todo puede “contarse” a través de las flores.

¿Cómo prefiere que le llamen ‘florista’,  ‘experto en arreglos florales’,  ‘diseñador floral’?
La verdad es que no lo sé, no le doy demasiada importancia.

– ¿Quiénes son sus influencias? ¿Dónde se inspira?
Todo me influye, creo que los impactos sensoriales que uno va recibiendo a lo largo de la vida se almacenan en una memoria sensitiva que todos tenemos y es allí donde recurro la mayor parte de las veces cuando quiero evocar algo, recrear sensaciones o provocar emoción. Así que un cuadro, una tela, una película, un paseo por un bosque o una cuneta me aportan inspiración. Todo lo que emociona y conmueve estéticamente me resulta útil.
Sobre todo, los jardines, para mí son como “templos” en los que el hombre dialoga con la naturaleza y en ellos encuentro mucha inspiración.
Por supuesto el trabajo de otros artistas que admiro también me sirve de referencia.

– ¿Existen maneras de hacer arreglos florales con relación a los países en los que se hacen? ¿cuál prefiere?
La cultura de cada país marca la importancia que se da a la presencia floral en la vida de la gente. En Inglaterra o Estados Unidos por ejemplo pondrían gran interés en la decoración floral de un evento, porque le dan una gran importancia. En España, hasta ahora y por lo general, no se le daba demasiada, pero creo que eso está cambiando.
Como es una cuestión cultural, también existe una gran diferencia entre Asia y el resto del mundo en cuanto a estilo floral; sus composiciones son lineales y minimalistas, tienen un gran componente filosófico detrás y un origen antiquísimo ligado a lo religioso en muchos casos.

¿Qué aspectos hay que valorar a la hora de hacer un diseño floral?
Para empezar hay que tener muy claro quién es el cliente y qué es lo que quiere transmitir. Eso te da el hilo conductor para todo el trabajo y te indica cuál es la atmósfera que debes conseguir. Creo que es muy importante tener visión de conjunto; conseguir un todo armónico consiste en cuidar cada uno de los detalles, de todos ellos, para mí lo más importante es contar con una buena iluminación que ponga en valor el trabajo y cree la atmósfera adecuada, la luz lo cambia todo, es absolutamente fundamental. ¡Cuántos trabajos magníficos han parecido mediocres por culpa de una mala iluminación!

– ¿Cuál es la mayor dificultad de su trabajo?
Cuando trabajas con algo tan frágil y efímero como las flores la logística a veces es complicada. ¡Te puedes quedar sin ella en cuestión de minutos! Otras veces el propio cliente obstaculiza el trabajo porque llega con ideas preconcebidas; cuando trabajas con libertad es cuando las cosas salen bien, yo intento que cada trabajo sea único y a veces me cuesta romper los estereotipos.

– ¿Tres plantas/flores imprescindibles? ¿Tres que no usaría nunca?
No te sabría decir en concreto… Me gustan especialmente las flores que tienen movimiento, que no son rígidas, por eso intento introducir en la medida de lo posible flores y ramas del campo, de un jardín o de una cuneta… porque aportan mucha naturalidad a los arreglos, son más expresivas. lo que yo llamo ” flores con alma”. Las rosas antiguas de jardín me apasionan.
Fundamentales…. Para mí son fundamentales las ramas y hojas que acompañan a las flores, me apoyo mucho en ellos, creo que definen mucho mi estilo. Me ayudan a formas el esqueleto de los montajes, marcar las líneas. A veces en si mismas son suficientes.

Sus trabajos, ¿quién los encarga?
Tengo muy diversos tipos de clientes. Como mi negocio no es una floristería a pie de calle sino un taller que trabaja por encargo, el cliente que viene a buscarme tiene ya planeado un evento, grande o pequeño, ya sea particular o de empresa. Últimamente me encargan muchos ramos de novia, se está convirtiendo en una especialidad; me encanta hacerlos, es un pequeñísimo detalle que tiene una importancia enorme. Para mí es como una declaración de intenciones, debe presentar a la novia y anunciar lo que va a suceder a continuación. Debe contenerlo todo y eso para mí supone un buen ejercicio y un gran divertirmento.

– ¿Los clientes le dejan actuar o tienen ideas preconcebidas contra las que tiene que luchar?
Me encantan los clientes que confían.

– ¿Es España un país que ama la flores? ¿Y las flores cortadas?
Estamos mejorando pero queda mucho por recorrer. En general no se da tanta importancia a la decoración floral como en otros países de Europa o Estados Unidos. Muchas veces el capítulo floral de un evento se queda relegado para el final y destinan un presupuesto mínimo a algo que es enormemente importante, pero repito creo que está cambiando. Es una cuestión cultural. En general, la gente no compra las flores con naturalidad, como un gesto cotidiano como se hace en otros países de Europa. En España en la mayoría de los casos solo se compra flor cortada para ocasiones especiales.

¿En su casa hay flores siempre?
Tanto en casa como en el estudio siempre hay flores, aunque solo sea una. La mayor parte de las veces las busco fuera del almacén; suelen proceder de un jardín o del campo, siempre estoy ojo avizor. Poner algo que yo misma he cultivado me produce la mayor satisfacción del mundo, por eso mi gran proyecto y mi mayor ilusión desde hace mucho es tener mi propia huerta de flores. Aprendo mucho observando estos arreglos tan simples que hago para mí, casi sin pensar, instintivamente. Veo como se comportan las flores o las ramas desde que se abren hasta que se caen los pétalos. Este proceso me fascina.

Elija algún jardín en España y tres en el extranjero…
En España, los jardines de la Alhambra en Granada. En Italia, Villa Lante en Bagnaia; Bomarzo en Viterbo y los jardines de la villa Adriana en Tívoli. En Inglaterra, el jardín de Vita sackville West en Sissinghurst Castle, Inglaterra.
Me emocionan en especial  los jardines huerto de los pueblos, esos que aveces se ven desde la carretera.

– ¿Cómo sería su jardín ideal?
Mi jardín ideal seria uno de disfrute y contemplación, con rumor de agua, luces y sombras, árboles centenarios, aromas distintos, muchos frutales… y que a la vez me permitiese surtirme de flores para mis montajes por que cualquiera de estas flores puede cambiar un centro, le da movimiento, vida, alma en definitiva. Y por supuesto tendria miles de rosas antiguas!

¿Una fiesta o evento mítico que le hubiera gustado diseñar?
Me encantaría hacer un evento en una ruinas en un invernadero abandonado.

– 5 direcciones imprescindibles en su agenda:
– Chocolates Sampacka en Madrid, en calle Orellana 4.
– Rosas David Austin en Allbrighton, Inglaterra.
Almacenes Liberty, en  Regent Street Londres, adoro sus estampados florales art nouveau.
Bar del George V de París, siempre voy a ver las flores del Hall, me gusten o no son espectaculares, y de paso me tomo un Gin Tonic en el bar.
Museo Victoria and Albert en Londres. Me inspira deambular por los pasillos.
Antigüedades Restelo en Madrid y cualquier almoneda que me encuentro por la calle, puedo estar horas rebuscando; me encanta encontrar jarrones raros.
– Un restaurante que me encanta: Sacha en Madrid, en la calle Hurtado de Mendoza, 11.

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