Elegir una buena vela no es tan casual como parece. Andrea y Sara lo sabían y a dicha intuición se unió sus ganas de emprender. Dieron el paso en enero de 2017 y fundaron Lellar Candles. Hoy por hoy, siguen creciendo porque una amplia clientela, como ellas, reconoce el valor de los objetos bien hechos. 

Como todo, se trata de lo que cada uno busca. Pero se debería buscar calidad, naturalidad y también un diseño bonito. Aromas auténticos, alejados de lo químico y que transmitan paisajes, recuerdos, momentos… Las velas de ellas dos lo consiguen.

Detectaron la falta de velas con buen diseño pero que también respetasen el medio ambiente y fueran artesanales. Sus procesos lo son y cada vaso o recipiente está pintado a mano y la mezcla. En cuanto al vertido de la cera y de los aceites esenciales también se realiza uno a uno de manera artesanal. Sin prisas, con sumo mimo.

Además, los recipientes son de vidrio reciclado y pintarlos es una de las partes del proceso que a ellas más gusta. Porque afirman: “Es una tarea ideal para aliviar el estrés y siempre nos viene bien tener un ratito así. Cuando se secan, los llenamos con la mezcla de cera de soja y coco y aceites esenciales y la mecha de algodón orgánico”.

Crean velas pero también difusores de ambientador. En este caso, el pintado se realiza de la misma forma.

La mezcla de los aceites esenciales es la especialidad de Andrea, aseguran. Sus aromas, dicen, componen una colección que cubre varios estados de ánimo y apela a gustos variados. En cuanto a sus preferencias, Andrea siempre se decanta por Coquelicot porque es una apasionada total del jazmín y complementa genial al carácter de Marimba. Sara, sin embargo, alterna entre Almiah y Umi, las más frescas. 

Decíamos que las velas son importantes porque favorecen recuerdos, crean atmósferas… Lellar procede de la palabra valenciana ‘llar’, que significa hogar. “Tanto en el sentido de tu casa, donde te sientes a gusto, como en el sentido de chimenea. Nos parecía la palabra perfecta para reflejar el alma de nuestro proyecto”, indican.

Deseaban y continúan deseando crear pequeñas cosas que asociar con mil sentimientos. Ellas pertenecen a esa inmensa minoría que apuesta por la calidad, que sabe que menos es más, y que se puede hallar significado en los objetos más cotidianos.

Y concluyen: “Sabemos que la palabra ‘necesitar’ es muy relativa y que no estamos solas en nuestra necesidad de rodearnos de belleza. Nos entusiasma lo cotidiano y por eso queremos hacer que tu entorno sea una fuente inagotable de inspiración”.

Así que ya sabe, querido lector, no es tan casual encontrar una vela realmente especial. No lo es.