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Retiro en Taormina

El "buen retiro" del maestro italiano del maquillaje Diego Dalla Palma.

Diego Dalla Palma, el famoso maquillador de las divas y ahora presentador de programas de televisión en Italia, ha elegido Taormina como su “buen retiro”. Villa Sirena es un viejo hostal de 12 habitaciones que Diego ha restaurado por completo. La decoración, rebosante de color y vitalidad, es perfecta en el contexto de la exuberante ciudad siciliana.

Diego Dalla Palma, nacido en 1950 en el Altiplano de Asiago, es conocido en el mundo como “el profeta del make up made in Italy”, en palabras del New York Times. Se forma en el Instituto de Arte de Venecia, donde se sumerge por completo en un ambiente lleno de arte y belleza que lo marcará para el resto de su vida. A los 18 años se traslada a Milán, donde comienza a trabajar como director de vestuario y escenógrafo para producciones teatrales, al tiempo que se especializa también en maquillaje. A lo largo de su carrera se ha ocupado de la imagen de grandes actrices de cine, teatro y televisión.

Diego es también escritor, y con su extraordinaria humanidad ha sabido llegar al corazón de un amplio público. Ha escrito una decena de libros, algunos sobre el maquillaje, la belleza y la autoestima, con los que se propone ayudar a las mujeres a encontrar su propio estilo de forma sencilla: con pocos medios y en pocos minutos. Otras de sus obras indagan en el interior de uno mismo, y son retrospectivas de una vida, en ocasiones dura y difícil, como relata en “Al desnudo” y “Acaríciame, madre”. El alma errante del artista, siempre en busca de su propio destino, lo lleva a viajar por todo el mundo, aunque es el Mediterráneo, cuna de civilizaciones, pleno de vida, historia y tradiciones, el que de forma inconsciente le tocará el corazón. Sus grandes amores son Lisboa, Barcelona, Estambul, Atenas y Catania, en las cuales se inspira, lo que se percibe claramente en el estilo y decoración de su casa. En estas ciudades encuentra una suerte de bienestar físico, de paz interior.

Cansado del ritmo frenético de Milán, Diego siente la necesidad de hallar “un lugar donde colgar el sombrero”, en palabras de Bruce Chatwin en “Anatomía del desasosiego”. Dónde encontrarlo sino en el Mediterráneo, en Taormina. El flechazo se produjo en cuanto Diego vió esta casa de 1906, erosionada por el tiempo, encaramada sobre el teatro griego y a dos pasos del centro de Taormina, con vistas sobre el estrecho, allende el cual se vislumbra Calabria, con el Etna borboteando constantemente a su espalda…

”Decidme: ¿dónde hay más vida que aquí?… Esta casa fue primero un destacamento militar, más tarde un taller de bordados y un hotel. Las paredes de Villa Sirena tienen mucho que contar”, nos dice Diego. La reforma, apenas terminada, ha durado dos largos años, con numerosos viajes desde Milán para controlar las obras. Los arquitectos David y Concetto Grasso han trabajado con ayuda de los mejores artesanos del lugar. Todo es siciliano, desde la piedra de lava del Etna para el borde de la piscina, al hierro forjado y las piezas de antiguos drapaeados sobre las ventanas. Villa Sirena es una casa de cuatro pisos, con la zona de estar en el piso bajo y numerosas estancias para los huéspedes en las plantas superiores (Villa Sirena está siempre llena de amigos). En la cuarta planta se encuentra el apartamento privado del propietario y en el semisótano se ha instalado un spa con sauna, baño turco, aromaterapia y cromoterapia. Cada una de estas estancias se inspira en las ciudades más queridas de Diego. Cerámicas, pinturas, bocetos, tejidos y esculturas son una recolección de experiencias vividas y desde la azotea, decorada de forma minimalista, se disfruta de una vista de 180º sobre el mar: un soplo profundo de libertad. Es muy bella la decoración exterior de la casa, donde en cada ventana y cada balcón se han colocado cerámicas de Laura Rabagliati: estudio sobre cabezas de moro sicilianas. En el interior, cerámicas que representan variedades de cactus que la ceramista define como plantas-esculturas, de las cuales el Sur es tan rico.

En la actualidad Diego, desde su “buen retiro” de Taormina, escribe. Además de colaborar con varias publicaciones , prepara programas televisivos, de los cuales es coproductor y conductor. La filosofía de Diego Dalla Palma se sintetiza en la palabra italiana “PENSIERO”, acrónimo de Personalidad, Energía, Naturaleza, (e)Stilo, Innovación, Evolución, Reconocimiento y Originalidad.

Nuestro agradecimiento a Lola Prados.

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