El Hedonista El original y único desde 2011

“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

Menu abrir sidebar

Estreno

El puente de los espías narra la odisea real de James Donovan, un abogado de Nueva York El puente de los espías, cine de hoy con aroma a clásico

La ultima película de Steven Spielberg es un magnifico thriller que narra un hecho real ocurrido en plena guerra fría.

El crítico norteamericano Richard Roeper ha escrito en el Chicago Sun-Times que El puente de los espías es algo así como la adaptación de una novela de John Le Carré dirigida por Frank Capra. No se me ocurre una definición mejor para la última película de Steven Spielberg. El puente de los espías es realmente eso: un thriller que transcurre en plena guerra fría, ese complejo periodo de polarización del mundo sobre el que tanto le gustó escribir a Le Carré durante años, protagonizado por un hombre corriente, bueno y honesto al que las circunstancias terminan convirtiendo en héroe, como los que solían protagonizar las películas de Capra. Pero El puente de los espías es también un acontecimiento cinematográfico. Un filme que recupera para la gran pantalla un tipo de cine que ya no se hace. Puede que algunos la califiquen como vieja, caduca o pasada. Otros preferimos quedarnos con la idea de que Spielberg ha filmado hoy una película con aroma a clásico.

El puente de los espías narra la odisea real de James Donovan, un abogado de Nueva York que trabajaba para una compañía de seguros y al que las autoridades norteamericanas eligieron en 1957 para defender a un espía soviético detenido en suelo norteamericano. Condenado a pesar de los esfuerzos de Donovan, el espía terminó convirtiéndose en la moneda de cambio para salvar a un piloto estadounidense capturado poco después por la Unión Soviética. Donovan tuvo que viajar hasta Berlín en 1961, justo cuando comenzaba a levantarse el muro que dividió la ciudad durante 28 años, y jugarse el tipo como mediador de la CIA para hacer efectivo en suelo alemán el intercambio de prisioneros.

Spielberg narra esta historia añeja con gran sabiduría, con mucha astucia, con un envidiable sentido del ritmo y con el respaldo de un guión sin fisuras que firman los hermanos Coen junto a Matt Charman, el guionista de Suite francesa. Las más de dos horas que dura El puente de los espías nunca pesan porque el director y sus escritores saben como mantener siempre el interés a pesar de que realmente intuyamos lo que va a ocurrir al final. Hay mucho de Le Carré y de Capra en esta cinta, pero también de Hitchcock, de Martin Ritt, de Samuel Fuller, de Guy Hamilton, de Fritz Lang y de todos esos grandes directores que en la meca dorada del cine enaltecieron y elevaron a la categoría de clásico el cine de espías. El puente de los espías es un divertimento de calidad, dos palabras que hace años coincidían con frecuencia en la pantalla pero que no son tan fáciles de aunar hoy en un mismo filme. Un thriller escrito y dirigido con maestría, disfrutable de principio a fin y con esa dosis de nostalgia que, sin duda, atrapará a los cinéfilos más maduros a riesgo de alejar a los más jóvenes.

Hay que agradecerle a Spielberg, además, que haya sabido limar algunas señas de identidad de su cine que, en opinión de quien esto escribe, suelen lastrar el resultado final de sus trabajos. Me refiero a ese mensaje un tanto edulcorado del que abusa en ocasiones o a ese patriotismo maniqueo del que hace gala otras tantas. El puente de los espías se presta por su argumento a ambas cosas pero Spielberg ha sabido dosificarlas con mesura. Ni hay un exceso de ternura ni tampoco un mensaje patriotero excesivamente manipulador. Aunque los norteamericanos sean claramente los buenos y los soviéticos los malos, Spielberg mira con ojos críticos también la simpleza de sus compatriotas a la hora de juzgar y dibuja al espía soviético como un hombre de carne y hueso con el que llegamos a empatizar. Tom Hanks vuelve a ponerse por enésima vez a las órdenes del realizador, que le convierte en una suerte de James Stewart contemporáneo, y cumple con su cometido, que no es otro que hacer a su personaje creíble y cercano. A su lado, destaca especialmente el trabajo de Mark Rylance, como el espía soviético Rudolf Abel, y la presencia de Alan Alda, que sigue en activo a sus casi ochenta años.

Etiquetas

Estreno

Estreno

Blade Runner 2049 (2017): las secuelas de ‘la Secuela’

Gabriel Domenech

La tan esperada como temida continuación de ‘Blade Runner’, la mítica película de Ridley Scott, ha aterrizado en nuestras pantallas. Las críticas y alabanzas al trabajo de su director, Denis Villeneuve, probablemente soslayen lo verdaderamente interesante del producto, su carácter de ‘secuela con pedigrí’. leer

Todo esto
y mucho más
en Estreno
+

Hallazgos

Todo esto
y mucho más
en Hallazgos
+