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Ruta esencial y con encanto a través de algunas de las maravillas del país y del mundo6 noches de ensueño para descubrir Jordania

Un recorrido por la historia y por las civilizaciones que le dieron forma a partir de seis etapas de ensueño.

Jordania, un pequeño refugio de paz, hoy día, entre la convulsión que tristemente agita Oriente Medio, un país que guarda, como cofre que esconde un tesoro, las maravillas de su pasado milenario, construidas por el hombre o formadas por la caprichosa naturaleza. Escenarios, muchos de ellas, de episodios que han marcado al mundo.

Sus primeros indicios se remontan a dos milenios antes de Cristo, a la fertilidad de los aledaños del río Jordán por los que pasaron hititas, egipcios, israelitas, asirios, babilonios, persas, griegos, nabateos, romanos, árabes musulmanes, cruzados cristianos, mamelucos y turcos otomanos. La sucesión de colonos ha ido dejando su impronta en esta tierra de una manera asombrosa, impronta que se mantiene, se cuida y se muestra al viajero con un esplendor que aun corta el aire.

Aquí te proponemos descubrir este reino, independiente desde mediados del siglo pasado y cuya labor diplomática le mantiene aislado de los conflictos circundantes, en seis noches de ensueño. Seis noches en seis hoteles con una magia especial, seis pistas diferentes que no se encuentran en una guía de viaje cualquiera, ¿nos acompañas?

  1. Le Royal, Amán

En el corazón de la capital, ejemplo de contraste entre el desierto y la urbe, y con fantásticas vistas sobre ella, se alza majestuoso este hotel de cinco estrellas con todos los lujos modernos. En su apertura, fue sellado por la prestigiosa lista “The Leading Hotels of the World” y solo por la panorámica que se contempla desde casi cualquiera de sus estancias y cómodas habitaciones, ya merece la pena. Alójate aquí en tu primera noche, toma nota de su excelente gastronomía en casi una decena de restaurantes y bares y maravíllate con sus dimensiones e instalaciones, incluido en ellas un centro comercial y un SPA de 7.000 metros cuadrados.

Antes de lanzarte a las calles, madruga, toma el espléndido desayuno y acércate a la ciudad de Gerasa a apenas 40 minutos de Amán. Es una de las ciudades romanas más importantes y mejor conservadas de Oriente Próximo, cuyo mayor esplendor acaeció en época de los emperadores Trajano y Adriano (siglo II d.C.) El Arco de Adriano, el hipódromo, dos inmensos templos dedicados a Zeus y Artemisa, el Foro oval rodeado por una hermosa columnata, un impresionante teatro y unas murallas casi completas componen su belleza.

Ahora sí, con Gerasa en la retina vuelve a Amán, a la “ciudad blanca” (todas las edificaciones son de piedra o mármol). Querrás comer. ¿Y a qué sabe? A los dulces artesanales de la pastelería Habibah, al shawarma (láminas de carne asadas en vertical y servidas en pan de pita) de Reem, al falafel que cocinan desde el 66 en Al-Quds, ya en la elegante Rainbow Street, al mansaf (el plato nacional, cordero servido con arroz y salsa de yogur), hummus o muttabal (crema de berenjenas) de Sufra, uno de los mejores y más demandados restaurantes. ¿El café? Sin duda en el Wild Jordan Center, el proyecto de concienciación ecológica de la Royal Society for the Conservation of Nature en favor de los pequeños productores locales. Las vistas aquí también son de infarto.

A nivel cultural, empieza tu ruta en la antigua ciudadela, en sus ruinas romanas, omeyas y bizantinas, principalmente, testigos del devenir de las civilizaciones. Abajo ya, el imponente teatro mira ahora a una ciudad activa y cosmopolita que vibra tanto en su área financiera como en su mercado, tiendas de especias y artesanía donde podrás hacer algunas compras antes de emprender rumbo a tu siguiente escala.

  1. Ma’in Hot Springs

En medio de la nada, al final de un serpenteante carreterín que, de pronto, se sumerge en una rocosa y desértica garganta. En semejante paraje, de apariencia casi hostil, y prácticamente incrustado en la profundidad pedregosa se encuentra este resort termal que es un destino en sí mismo, un exclusivo refugio en el que pasar las horas sin salir del agua hirviendo que brota de la roca en un conjunto de cascadas naturales. Una de ellas desemboca directamente en una idílica piscina caliente y hace las veces, en uno de sus recovecos, de relajante sauna.

Aquí, a pocos kilómetros del mar Muerto, los tratamientos con barro de su maravilloso SPA son un sueño en las manos de expertos terapeutas. El hotel se integra en su entorno de una manera completa y en todos los sentidos, y es que todo aquí es ecológico, respetuoso con el medio ambiente. Servicio, decoración, deliciosa cocina… Lo tiene todo para dedicarle, cuanto menos, una noche y unas horas de luz para que tomes algunas de las fotos más grandiosas de tu viaje.

Cuando lo dejes atrás (con gran pesar, te lo aseguramos), date un chapuzón flotante en el mar Muerto y aprovecha si quieres para comer, conocer y utilizar las instalaciones de otro gran lujo de la zona, el Mövenpick Resort & Spa Dead Sea.

  1. Taybet Zaman Hotel, Petra

Una historia de supervivencia. Fue la que dio vida a este hotel que es, en realidad, un antiguo pueblo al borde de la extinción. Para evitarlo, su alcalde, Abu Firas, desarrolló un encomiable proyecto implicando a los habitantes que allí quedaban, y lo recicló en un hotel que debes visitar. Sus habitaciones de estilo beduino, sencillas y encantadoras, destilan buen gusto y su restaurante Sahtain es perfecto para seguir saboreando las delicias del país.

Se encuentra a tres kilómetros del famoso Tesoro de Petra, el icono de la civilización nabatea, de Jordania y una de las nuevas siete maravillas del mundo. Te sentirás como Indiana Jones recorriendo el estrecho cañón de entrada y te quedarás boquiabierto cuando se alce ante ti la ciudad y sus más de 800 tumbas escavadas en las paredes de las montañas hasta llegar a la cima, al Monasterio, la mayor de ellas, tras una inolvidable ruta de una hora y media a pie.

  1. Feynan Ecolodge

Relájate después de la caminata, a la salida, tomando un té y un trozo de tarta en el precioso hotel Mövenpik. Date unos minutos y reinicia el camino, preparándote para dos días de aventura. El primero de ellos será en el corazón de la reserva de Dana en otro refugio en el que prima el cuidado del entorno. El Feynan Ecolodge pertenece a Eco Hotels, empresa jordana hermanada con la antes citada Royal Society for the Conservation of Nature. Como huésped aquí te impregnarás de lo salvaje, de la cultura beduina y de la hospitalidad de los empleados, todos locales. Explora la zona caminando, en bicicleta, descendiendo barrancos o, sencillamente, divisándola desde el balcón de tu habitación. Aquí encontrarás suelos, fauna y flora de Europa, de África y de Asia y conocerás antiguas minas de cobre, iglesias bizantinas, aldeas neolíticas y hasta un acueducto romano.

  1. Wadi Rum Night Luxury Camp

La travesía continúa, y un vuelo en globo al amanecer como el que ofrece el Royal Aero Sports Club of Jordan merece que te desplaces a la inmensidad de Wadi Rum, un desierto de piedra fronterizo con Arabia Saudí por el que trotó Lawrence de Arabia durante la Rebelión Árabe de 1916. Aquí puedes imaginarte como él en un paisaje del todo marciano que recorrerás practicando senderismo, 4×4 o en un simpático camello para verte lo más auténtico posible. Por la noche, descansa en un campamento, sí, pero no en uno cualquiera. Wadi Rum Luxury Camp lo dice todo con su nombre. Sus estrellas no son cinco, son todas las del cielo que se contempla desde la entrada a sus tiendas instaladas con todo detalle, con todas las comodidades imaginables y exclusivos elegantes muebles y ropa de cama para dormir como un jeque en medio de esta vasta extensión de granito y arenisca del Valle de la Luna, protegido por la Unesco desde 2011.

  1. Kempinski, Aqaba

Llegamos al final de nuestro viaje y lo hacemos contrastando el desierto con el azul del agua del mar Rojo y sus fondos marinos repletos de coral. Si eres buceador, sabrás que este es uno de los sitios más privilegiados para la práctica, y si no lo eres, tranquilo porque con unas sencillas gafas podrás hacerte buena idea de lo que las profundidades albergan. El inmenso hotel Kempinski es el mejor de la zona, en primera línea de playa. Aquí hay poco más que hacer que entregarse a respirar la brisa, al descanso pleno, a probar los pescados recién traídos día a día al restaurante Fish In, a tomar un cóctel o desayunar mirando al horizonte, a cargar las pilas antes de regresar a casa con esa impresión de haber atravesado, en poco menos de una semana, siglos de historia y magníficas aventuras.

*Reserva tu viaje: La aerolínea Royal Jordanian ofrece cinco vuelos a la semana a Amán desde Madrid, tres desde Barcelona.

*Fotos: Victoria Verdier y Jordan Tourism Board.

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