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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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A orillas del Ródano y muy cerca de MarsellaArles, Provenza francesa

La antigua villa imperial romana es hoy una vibrante ciudad para el arte.

La imagen de una diminuta aldea rural en la Provenza francesa con poco más que lavandas en primavera desaparece al minuto cero de entrar en el casco histórico de Arles.

Lo que transmite el urbanismo monumental de esta ciudad es el peso de la Historia de la que fue villa imperial de emperadores romanos, enclave geopolítico y estratégico junto al Ródano, a las puertas de la Camarga y su delta, residencia oficial de visigodos y ciudad comercial e industrial de la antigua Galia. Las gruesas piedras de sus monumentos y palacetes nos recuerdan que fue la elegida por emperadores, generales romanos, obispos, nobles y aristócratas que acabaron formando este conjunto galardonado con el sello de patrimonio mundial de la Unesco.

Deseada, asaltada, asediada, mimada u olvidada en el pasado, Arles recibe al turista con un brillante cielo azul, callejuelas serpenteantes, casas pintadas de colores, mercados al aire libre repletos de berenjenas moradas y tomates rojos, y con un currículum de tal calibre que lo de pueblecito provenzal donde se inspiró Van Gogh para pintar más de doscientas obras entre 1888 y 1889, se queda corto, muy corto. Esta es una ciudad seria que se toma en serio cuidar a sus ancestros: Roma y el emperador Constantino siguen presentes por toda la ciudad: en su museo, en el colosal anfiteatro y en el teatro antiguo romano; su convulsa Edad Media -cuando fue lugar de paso obligado en el peregrinaje a Santiago de Compostela- se respira aún en barrios enteros con edificios, iglesias y patios medievales; e incluso el incomprendido Van Gogh cuenta con reconocimiento en la moderna Fundación Vincent Van Gogh Arles –instalada sobre un hotel del s. XV- o el Espace Van Gogh, un centro con exposiciones, escuela y librería instalado en el antiguo hospital donde él mismo estuvo ingresado cuando se cortó una oreja.

Una inmersión profunda en la historia
Para sacarle el jugo a la ciudad, y entenderla y disfrutar de ella, lo mejor es comenzar por el museo de Arles Antique, edificado sobre el emplazamiento del antiguo circo romano, al borde del Ródano. Entre sus valiosos fondos arquitectónicos se encuentra el busto atribuido a César, los pilotes originales del circo romano, un barco de la época de 31 metros de eslora, sarcófagos y mosaicos en excelente estado de conservación y una colección de maquetas de monumentos desparecidos.

Cruzando los jardines laberínticos del museo se accede al pintoresco barrio de la Roquette, donde se asentaron pescadores, artesanos y comerciantes en la época medieval. Entre sus calles estrechas se descubren también templos y lujosas casas señoriales, como el Hotel Particulier. Muy cerca se encuentra la plaza de la República, en cuyo centro se alza un obelisco romano rodeado por la capilla de Santa Ana, la iglesia de Saint-Trophime –con un claustro del siglo XII- y el Hotel de Ville o ayuntamiento. El vestíbulo de este Ayuntamiento cuenta con una original bóveda plana y esconde debajo el curioso cryptopórtico, una red de galerías subterráneas construidas en el año 30 a.C. bajo el Foro romano cuyo recorrido semi a oscuras impresiona.

El centro de la ciudad es relativamente pequeño. Detrás de la plaza de la República se llega fácilmente al Teatro Antiguo -un teatro romano con capacidad para diez mil espectadores- y al Anfiteatro, construido por los romanos en el siglo I para 21.000 espectadores y que permanece en excelente estado de conservación. Desde una de sus torres se divisa toda la ciudad y el valle del Ródano.

Terrazas, bistrots, hoteles…
Arles combina el ocio y la cultura con un sinfín de tiendas, plazas, hoteles con encanto y bistrots donde reponer fuerzas y descansar. Cerca de la plaza de la República encontramos el restaurante L´Atelier de Jean-Luc Rabanel, que ha montado su cuartel general en esta zona, donde ofrece diferentes espacios para comer y cenar, además de una casa de huéspedes. Al norte de la plaza de la República está la Place du Forum, punto de encuentro con terrazas abarrotadas de turistas, que preferimos evitar para decantarnos por pequeños bistrots un poco más escondidos y muy de nuestro gusto, entre los que recomendamos Les Filles du 16, con su estupendo menú a mediodía, y Chez Caro, este último junto a los hoteles Nord Pinus y Forum. También desde la plaza de la República se accede al teatro romano por la rue du Cloître, donde es un lujo degustar unas tapas y vino local en la acogedora terraza del  L´Ouvre Boite, un bar con muchísimo encanto que regenta Alexandre, un tipo muy viajero que se trae hasta aquí todos los productos gourmet que encuentra a su paso por España y Portugal. Alexandre es hermano del chef Armand Arnal, del restaurante La Chassagnette, un templo de la cocina local situado en una preciosa masía con un huerto enorme a las afueras de Arles, en plena Camarga. Junto al bar de Alexandre está el original Hôtel du Cloître, uno de los muchos hoteles con encanto de la ciudad que en verano abre una terraza-bar en el ático. Decorado por India Mahdavi, el Hôtel du Cloître es punto de encuentro de la gente bcbg, a la espera de que terminen las obras de renovación del hotel d’Arlatan, propiedad también de la ‘reina’ de Arles, Maja Hoffmann, empresaria, mecenas e impulsora del arte a través de su Fundación Luma. También en la web Logis encontramos una muy buena selección de pequeños hoteles con encanto, tanto en Arles como a las afueras.

Si nos acercamos a visitar la necrópolis los Alyscampos, podemos parar en el hotel de cinco estrellas Jules Cesar, un antiguo claustro renovado y decorado por el diseñador Christian Lacroix, natural de Arles, y que abre al público su terraza, un colorido bar y un restaurante. Alrededor, las tiendas del boulevard Victor Hugo exhiben la moda local con las típicas camisas gitanas vaqueras de la Camarga. Estamos en el universo colorista de Lacroix y de los gitanos camargueses.

… y festivales para el ocio
Rencontres d´Arles, el Festival de Fotografía y la Escuela Nacional Superior de Fotografía, junto con un sinfín de festivales anuales dan vida y obligan a la vieja ciudad a mantenerse en forma y a la última. La época estival está repleta de eventos, en particular la fotografía, la música y todo tipo de creaciones artísticas, sin olvidar que el arroz de la Camarga y los toros son también protagonistas de muchas celebraciones. No sorprende por tanto encontrarse con unos gladiadores luchando en las arenas del anfiteatro, con una corrida de toros o con un concierto de jazz en el Teatro Antiguo. Arles, con sus eventos de arte y fotografía, sus nuevos proyectos e inversiones, se ha convertido en una pequeña y a la vez importante capital del arte.

La familia Hoffmann y Arles
El presidente de la Fundación Van Gogh es el famoso ornitólogo suizo Luc Hoffmann, heredero del imperio farmacéutico Hoffmann-La Roche, que llegó a la Camarga por primera vez en 1947, y ha hecho un gran esfuerzo por proteger los humedales del delta del Ródano. Su hija Maja ha seguido los pasos filantrópicos del padre, aunque se ha decantado más por el arte que por la ecología. A través de su Fundación Luma está desarrollando un nuevo centro de arte en el Parc des Ateliers, un espacio gigantesco donde en el siglo XIX se construían y reparaban los trenes de la SNCF, la Renfe francesa. Se prevé que el edificio de Frank Gehry, el nuevo símbolo del arte en Arles, esté finalizado en 2018.

En el momento de preparar su escapada a Arles, vecina de Marsella, el visitante sólo debe recordar una tradición propia de casi toda Francia: los lunes muchos establecimientos permanecen cerrados, con lo que el centro de Arles pierde parte de su encanto.

Arles se encuentra a menos de una hora del aeropuerto de Marsella-Provenza. La ruta Madrid-Marsella está atendida por Air Nostrum con tres frecuencias diarias. Air Nostrum, que lidera las conexiones entre Madrid y ciudades francesas, vuela desde aeropuertos españoles a los siguientes destinos galos: Burdeos, Estrasburgo, Lourdes, Lyon, Marsella, Nantes, Niza, París, Perpiñán y Toulouse. Además, en las semanas centrales de verano se activan nuevos enlaces de destinos franceses con ciudades españolas como Carcasona- Alicante o Ibiza-Perpiñán.

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