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Escapadas

El Alentejo portugués conserva su esencia y su ritmo ancestralesArraiolos y Monsaraz, el encanto de lo pequeño

Para los que buscan grandes espacios, sugerimos una escapada sencilla y cercana a pueblos pequeños.

Se acerca diciembre y con la llegada inminente de las navidades se repite, como todos los años, la avalancha de sugerencias sobre destinos de lo más variopintos donde tomar las uvas: a bordo de cruceros, en estaciones de esquí y balnearios, en ciudades cosmopolitas donde dar rienda suelta al frenesí de las compras o en playas tropicales. Si nos paramos a pensar, lo que a nosotros nos tienta en estos momentos es una escapada sencilla: dar largos paseos en plena naturaleza y acurrucarnos al anochecer ante la chimenea acompañados de un buen libro y una copa de vino. Tenemos la suerte de tener cientos de pequeños pueblos con encanto al alcance de la mano. Por ejemplo, Arraiolos y Monsaraz, en el Alentejo portugués. Como nos gustan, esta es nuestra sugerencia hoy para pasar unos días tranquilos y en paz. Lejos de las masas, de las colas ante el telecabina y de los cacheos en el control de seguridad de los aeropuertos.

Arraiolos
Los colores en el Alentejo son rotundos, acentuados por el inmenso cielo nítido de esta región de Portugal. En Arraiolos son azul y blanco. Arriba en la colina destaca su castillo de muralla circular. El pueblo se extiende colina abajo, y es conocido por sus alfombras, los famosos “tapetes de Arraiolos”. En la plaza del ayuntamiento las excavaciones arqueológicas revelaron antiguas tinas donde se teñía la lana desde el siglo XVI al XIX. En esa misma plaza se encuentra el Centro Interpretativo de las Alfombras de Arraiolos, que recoge y salvaguarda el arte antiguo del bordado de alfombras.

Además de recorrer el pueblo y visitar su castillo, sus iglesias y conventos, es interesante dar una vuelta por el municipio: en Vimieiro, un pueblo que destaca por su gastronomía, se encuentran los jardines del palacio de los Condes de Vimieiro; cerca de Igrejinha se pueden visitar buenas bodegas, como la Heredade dos Coelheiros; el pantano de Divor es ideal para hacer excursiones, pasear en barca o pescar; también hay caminos para recorrer a pie o en bici, atravesando molinos de agua.

Dónde dormir
La Pousada de Arraiolos es un hotel magnífico. El edificio ocupa el antiguo convento de Nossa Senhora da Assunção, construido en el siglo XVI. De arquitectura austera, destacan la espectacular capilla, los claustros y el jardín interior. La decoración, sobria, moderna y confortable, alejada del estilo un tanto rancio de otras pousadas de la misma cadena Pestana, ayuda a transmitir la sensación de paz conventual. Las habitaciones se distribuyen entre el edificio original y el área de reciente construcción con vistas a la piscina y al valle.

Dónde comer
Muy cerca de Arraiolos, en Igrejinha, hemos disfrutado de la mejor cocina casera alentejana en Pateo da Aldeia, un restaurante de toda la vida sin pretensiones.

Monsaraz
Quizá sea este el pueblo que más nos ha enamorado de todo el Alentejo. Seguramente porque lo hemos recorrido a primerísima hora de la mañana y al anochecer, siguiendo la pista a nuestro fotógrafo Maurizio Cristofolini, gran cazador de la luz. Con las calles empedradas prácticamente vacías, nuestros pasos resuenan en el pavimento y el blanco de las paredes encaladas se tiñe de rosa mientras el cielo, ya anochecido, se torna índigo. Por la noche aun queda un grupo sentado en las escaleras de la iglesia improvisando un coro en torno a su director, que marca una melodía con su guitarra. Los dueños de las tiendas van recogiendo y en la terraza del Xarez, que da al oeste, los últimos turistas contemplan los coletazos de la mejor puesta de sol.

Monsaraz es realmente minúsculo pero tiene un alma grande y profunda. Se percibe en sus empinadas cuestas empedradas, en las sencillas tejavanas de pizarra, en las chimeneas desproporcionadamente grandes y altas, en la cálida luz que se cuela por las ventanas de las casas de los vecinos. Desde la entrada al pueblo paseamos arriba y abajo de norte a sur hasta llegar a las ruinas del castillo medieval. Desde ahí, las vistas son grandiosas.

Dónde dormir
En Monsaraz hay varias casas de huéspedes. Nosotros nos hospedamos a las afueras, en pleno campo, en Horta da Moura , un hotel familiar rodeado de olivos milenarios, huertas y una antigua noria. Las suites cercanas a la piscina (ideal en verano) son amplias, con zona de estar y terraza con tumbonas orientada al sur. El hotel propone todo tipo de actividades al aire libre, desde paseos a caballo, en calesa, senderismo, deportes acuáticos en el pantano….

Dónde comer
El restaurante de Horta da Moura es muy recomendable. Allí probamos un puchero de garbanzos para chuparse los dedos. En el pueblo de Monsaraz, nos encanta la terraza del restaurante Taverna dos Templarios, que da al sudeste y es perfecta a mediodía con buen tiempo.

El Alentejo es una de las regiones europeas que disfruta de más horas de sol al año. Pero las noches de invierno son frías. Conviene asegurarse de que a nuestra llegada nos espera encendida esa chimenea acogedora para arrebujarnos al caer la noche.

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