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“Creo que moriré de poesía”.Nicanor Parra

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Escapadas

Berlín en 3 hoteles de lujo

Una visita a la capital alemana desde una perspectiva elegante y sofisticada, lejos del habitual “underground” berlinés.

Ya se sabe que a Berlín se viaja para conocer una ciudad diferente, una ciudad con dos caras presentes: la de su pasado reciente y la del ahora. De ambas, la B suele ser la protagonista.

Esa cara B de Berlín podría identificarse con el Este, con el aire alternativo que respira la antigua mitad soviética, “okupada” en muchos aspectos, tras el derribo del Muro de la discordia, por la cultura de la autonomía, la improvisación, la espontaneidad. Miles de artistas se instalaron en edificios abandonados que han llegado hasta nuestros días como símbolo de esa voluntad de hacer algo fuera de la norma, de lo excéntrico, de la diversión del cambio y de saltarse lo establecido. Como todo lo distinto, llama la atención. Es por eso que esta zona es el principal faro de atracción del turismo y la enseña de una ciudad de contrastes en sí misma.

¿Y qué hay del Oeste? Es lo que nos proponemos descubrir aquí. Porque más allá de atractivas galerías “indie”, surrealistas clubes nocturnos y mercadillos callejeros abarrotados de “hipsters” y cazadores de tendencias, hay un Berlín clásico, lujoso y refinado. Un Berlín elegante para visitar a partir de tres hoteles inolvidables. Un Berlín al que a menudo otros nombres como París ganan terreno y que, sin embargo, no tiene tanto que envidiarles. ¿Nos acompañas?

1. THE WESTIN GRAND HOTEL
El núcleo más señorial, a un paso. Éste, un indispensable cinco estrellas en la ciudad, es el emplazamiento perfecto para descubrirla sin prisa. Su cercanía a la famosa Friedrichstrasse (hace esquina) lo hace idóneo para equiparse en las mejores boutiques internacionales. Si prefieres un plan artístico, la Isla de los Museos, con el imprescindible Pérgamo, el Neues o la catedral, está a pocos minutos a pie. Después, puedes disfrutar de una noche en la Ópera Estatal, la más importante del país, seguida de una deliciosa cena “casual chic” en el bistró Borchardt (toda una institución) o, si eres de paladar extra fino, en el contiguo dos estrellas Michelin Fischers Fritz.

Una vez en el hotel, descansar en cualquiera de sus cinco exclusivas Spa Suites, con la zona de baño como elemento central, será un sueño que se hará realidad también sobre alguna de sus “heavenly beds”. En el suculento desayuno del día siguiente encontraremos, entre otros productos, la miel que producen las abejas en los mismos tejados del edificio, perfecta para coger energía y comenzar la jornada fabricándonos un souvenir muy especial: un fragmento de muro que podremos extraer (casco, pico y pala mediante) de una parte que el hotel adquirió hace años.

2. THE RITZ-CARLTON
En el centro neurálgico del “West side”, la Postdamer Platz abanderada por el luminoso edificio Sony, se erige este fantástico hotel con vistas de infarto que, por un momento, nos hace plantearnos si no estamos más bien en Nueva York. Su personal ha sido premiado en varias ocasiones por sus atenciones al cliente, tanto, que su conserjería está catalogada como la mejor de Europa. Lo mismo ocurre con su bar manager Arnd Heissen, que ha ideado un concepto sin parangón en Fragrances, una coctelería dedicada por entero a este arte en combinación con el delicado mundo de los perfumes más exquisitos.

Una bebida aquí puede poner el acento ideal a una tarde de ruta en bicicleta por el bucólico Tiergarten, partiendo de la puerta de Brandeburgo, rodeando la columna de la Victoria y llegando al otro extremo divisando parte de la fauna que habita en el zoo y la semi derruida iglesia memorial Kaiser Wilhelm. Para cargar las pilas, no dudes en tomar un piscolabis en la inmensidad de la planta gourmet de los grandes almacenes KaDeWe o en las alturas del restaurante del Bikini Mall.

Y si no tienes tiempo, sube a la cúpula del Bundestag, muy cerquita del hotel, que te harás buena idea de todo a vista de pájaro.

3. SOHO HOUSE
De acuerdo, no podemos obviar el Este porque sería perdernos parte de la magia de esta ciudad. Pero sí podemos explorarlo de otra manera desde un exclusivo concepto hotelero del que muy pocos países disfrutan aún.  Se trata de un club privado más que un hotel, un espacio enfocado a una selecta membresía y con cierto margen para huéspedes esporádicos.

Se encuentra en un imponente edificio Bauhaus en el distrito de Mitte. A escasos metros, el otro centro neurálgico de Berlín, Alexanderplatz, con la torre de comunicaciones que actúa de referencia desde cualquier punto en el que nos encontremos, nos conecta con lugares de interés como la East Side Gallery en la que contemplar icónicos graffitis entre los que sobresale el beso de Honecker y Breznev pintado sobre el tramo de muro más grande que se conserva.

Si eres una bohemia ave nocturna pero no gustas de los excesos del tecno y de las raves en antiguas fábricas abandonadas, vuelve al Soho al caer el día para disfrutar de sus continuas actividades y fiestas, de su restaurante con terraza panorámica y piscina atemperada durante todo el año, de su magnífica coctelería, de su sala de cine, o simplemente cierra los ojos y relájate en su Spa by Cowshed o en sus fastuosos apartamentos y lofts con esa fusión entre lo retro y lo contemporáneo que hace de este hotel y club el sitio más cool que hemos visitado hasta la fecha.

Y sobre todo, elijas lo que elijas, ve dispuesto a caer rendido a los pies de una ciudad que conquista. ¡Buen viaje!

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