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“Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.”. Francisco de Quevedo

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Escapadas

Bilbao se posiciona como punto de llegada para recorrer el Golfo de BizkaiaBilbao es mucho más que el Guggenheim

Desde el Centro Azkuna hasta Artxanda y La Galea, las mejores propuestas de ocio, cultura, paseos y gastronomía.

Bilbao y los bilbaínos le debemos mucho al Guggenheim y a su famoso efecto. Hay otro edificio en el Botxo algo menos emblemático que sin embargo forma parte de la historia de la villa desde 1909: la antigua Alhóndiga diseñada por el arquitecto bilbaíno Ricardo Bastida, el lugar donde se almacenaban las barricas del vino de La Rioja, consumido después de txikito en txikito . Desde su inauguración hasta el cese de sus actividades en 1977, la Alhóndiga fue un no parar de entradas y salidas de camionetas, de subidas y bajas de trabajadores, hasta 600 en su época de mayor actividad, desde el sótano a las dos plantas superiores, de trasiego por los muelles de carga y descarga en la planta a pie la calle…. Debió de derramarse mucho vino entre tanta ida y venida, porque el olor a barrica, a humedad y a moho en torno a la vieja Alhóndiga permaneció flotando en el aire tras su cierre y por muchos años. Nadie podía imaginar entonces que algún día la vieja Alhóndiga, abandonada durante treinta años, se sacudiría el hollín gris de su fachada y el olor a vino y a madera húmeda. Pero ocurrió.

El efecto Guggenheim rebotó en el viejo edificio de la Alhóndiga transformándolo radicalmente. Desde 2010 es el centro para el ocio y la cultura de Bilbao, rebautizado Azkuna Zentroa en recuerdo al alcalde fallecido Iñaki Azkuna. Azkuna Zentroa es un espacio de 43.000 metros cuadrados diseñado por Philippe Starck que respeta la fachada de piedra de la vieja Alhóndiga. En su interior se esconde un universo imaginativo y nada convencional en el que destaca el Atrio de las Culturas, con 43 pilares que sostienen los tres edificios y que simbolizan la diversidad cultural. Los materiales de las columnas son un recorrido por la historia de la construcción: mármol, ladrillo, madera, bronce, cemento y acero, y dos elementos prácticamente desconocidos pero utilizados desde hace siglos: la piedra de Lecce y la terracota vidriada. Las columnas son también un homenaje al trabajo artesanal, al cuidado del detalle: 120 personas, entre operarios, escultores, pintores y arquitectos, han hecho realidad esta escenografía.

Uno podría pasar el día sin salir del Centro Azkuna y desayunar en Hola Bar, leer la prensa, consultar internet y tomar un libro prestado en la mediateca, hacer unos largos en la piscina de suelo transparente mientras es observado desde el atrio, dos pisos más abajo. O ejercitarse en el gimnasio, participar en un curso de cocina en el aula Yan Eskola, ir al cine, asistir a uno de los múltiples eventos culturales que se programan cada semana, tomar una copa en la terraza del Yandiola…., y en verano, hasta tomar el sol en una tumbona en la azotea. El Centro Azkuna tiene además una grandísima virtud: es un espacio de encuentro de viejos y niños y jóvenes estudiantes, de bilbaínos de toda la vida e inmigrantes africanos. Donde todos leen, juegan, estudian o trabajan en silencio. Quizá el centro Azkuna haya heredado el espíritu tolerante del antiguo alcalde al que debe su nombre y algo más.

En www.azkunazentroa.eus se puede consultar la programación cultural del centro y toda la información de interés sobre la Mediateka BBK y el Centro de Actividad Física.

De pintxos por Bilbao
Lo decía un amigo: uno viaja allá donde encuentra la plenitud de lo que busca. Si alguien busca comer bien, sabe que en Bilbao lo va a encontrar. Se han publicado infinidad de rutas de pintxos por Bilbao, algunos de ellos muy de diseño que desgraciadamente no se elaboran en casa, sino en un catering central que distribuye a varios bares. De eso no vamos a hablar. Nos vamos a limitar a recomendar un par de sitios excelentes que siempre están en nuestra ruta.

A la hora del aperitivo, se imponen el marianito y el pintxo de gamba y huevo duro del Estoril. Los camareros son señores con corbata y pisa-corbata, fundamental cuando uno trabaja detrás de la barra. Con buen tiempo, la terraza del Estoril en la plaza Campuzano está a reventar. En el Kirol, los hermanos Gorka y Andoni Zugazagoitia preparan el mejor pintxo de merluza del mundo. El de tortilla también está muy rico. Han dejado el local de toda la vida en la calle Ercilla y se han trasladado a la calle Bertendona. No importa, en Bilbao está todo a tiro de piedra. Y ahí siguen con su pequeño restaurante y los platos de siempre. Para el poteo de la tarde, otros dos imprescindibles: la Viña del Ensanche y su jamón (sí, también el mejor del mundo), y el Globo, donde el equipo de Luis Aranduy y Mónica Prado prepara pintxos sofisticados, maravillosos y siempre recién hechos. Los horarios para potear en Bilbao son muy estrictos: salvo Nochebuena, cuando la gente va de bar en bar desde el mediodía hasta que ya no queda más remedio que volver a casa, y salvo que juegue el Athletic, a mediodía el aperitivo termina a las dos y media y por la noche, sobre todo en invierno, no queda un alma a partir de las diez.

Y dos restaurantes muy recomendados
Nos vamos a alejar un poco del centro. No viene mal una buena caminata antes y después de la comida. Merece muchísimo la pena subir a Artxanda, el monte entre Bilbao y el aeropuerto, para darse un homenaje en Kate Zaharra, un caserío que parece antiguo aunque en realidad se construyó hace poco a base de traer piedras, vigas de madera y tablones de roble de derribos, de antiguas casa-torres y palacetes. Cada elemento de Kate Zaharra está documentado. Como curiosidad: el nombre Kate Zaharra (cadena vieja) viene del antiguo puesto de aduanas donde se pagaba el arancel para los productos que entraban en Bilbao desde Munguía o Bermeo. El caserío tiene una de las mejores vistas sobre Bilbao. La experiencia gastronómica en Kate Zaharra se disfruta en varias fases: en la bodega para el aperitivo, en el restaurante y en la terraza acristalada con vistas.

Patricio, propietario del restaurante junto a su hermano Amancio, está muy orgulloso de sus vinos. “Tenemos más de 1.100 referencias, que guardamos aquí en pequeñas cantidades y van rotando rápido. También somos muy champaneros, encontrarás unas 200 referencias”. Mientras nos preparan el aperitivo (jamón de bellota cortado a cuchillo, unas anchoas de Santoña de Carlan Mar, insuperables e imposibles de encontrar en ninguna tienda), damos una vuelta por la bodega. Pingus 2013, Petrus 2002, Teso La Monja a precios prohibitivos, Malleolus 2010 que sí nos podríamos permitir de tanto en tanto…. Hasta un estupendo txakoli de Itsasmendi.

Se habla mucho de cocina de mercado y de producto local. En ese terreno, la cocina vasca de Kate Zaharra alcanza la plenitud. Vamos a obviar los adjetivos calificativos: todos sus platos son sublimes. No faltan los de cuchara, como los garbanzos con bogavante. Como entrante, un pimiento verde del país relleno de txangurro. Para los que amamos el pescado, Kate Zaharra es el paraíso: rodaballo salvaje, mero, merluza de anzuelo, chipirones, los bacalaos, besugo para cuatro y precio según mercado… todos perfectos. También hay chuletón, claro. Los postres, imposible saltárselos, lo mejor es probar un poco de tostada (que no es ni leche frita ni torrija), un poco de flan, un poquito de helado… Obligatorio asomar la nariz por “la habitación de los deportes”, un comedorcito “reservado”, lo más surrealista que hemos visto nunca en un restaurante. No se la pierdan. Cuenta Patricio que aquí se han acordado contratos gordos del Athletic. Ahí es nada.

En la otra punta de la ría, en su desembocadura en el puerto de Bilbao, se encuentra otro restaurante que recomendamos vivamente: Cubita, en la zona más elegante de Santa María de Getxo, anexo a Aixerrota (molino de viento, en euskera) y frente a los acantilados de la Galea. Hasta allí podemos llegar andando desde la parada de metro de Bidezábal. Y de paso maravillarnos con la obra de Norman Foster, la favorita de Bernd Nitsch, arquitecto y guía de Guiding Architects Bilbao. El lugar es ideal, perfecto para dar un buen paseo. De hecho, hay un caminito, un bidegorri, que recorre los acantilados y llega hasta la playa de Sopelana y de ahí a Plencia. Es una excursión de día maravillosa.

Pero volvamos a Cubita. Es un clásico muy frecuentado por la famosa oligarquía de Neguri. También aquí podemos hablar de la mejor cocina de mercado. Sus menús concertados están muy bien planteados. Nosotros probamos el Nº2 con, entre otras exquisiteces, una anchoas fritas y unas gambas frescas a la plancha espectaculares, y una merluza rebozada con chipirones en su tinta que ya es un plato obligado.

Bilbao quiere posicionarse no solo como destino urbano sino como hub desde donde recorrer la Bahía de Vizcaya. Cualidades no le faltan. Y paisajes, cultura, experiencias y calidad de vida, tampoco. La guía Lo mejor del Golfo de Bizkaia de Lonely Planet es una buena herramienta para descubrir el norte.

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